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14 de mayo de 2019

Juicio académico a Dante Palma, un resultado de la lucha estudiantil

El martes pasado, el Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA aprobó un juicio académico al docente Dante Palma, quien cuenta con numerosas denuncias de abuso y violencia por parte de ex estudiantes. 

El caso de Palma fue un caso testigo de la lucha contra la impunidad de las camarillas. En 2016 cuando aparecieron las primeras denuncias, desde la UJS y el CEFyL acompañamos a las víctimas en todo un proceso que confluyó en una gran movilización estudiantil. Las autoridades de la facultad se dieron la política de encubrir el caso y garantizar la impunidad, desconociendo la existencia del protocolo contra la violencia de género en la UBA que ya llevaba un año de aprobación entonces pero que no contaba ni con una cuenta de mail propia. Frente a la negativa de la gestión de tomar el caso, desde la Comisión de Mujeres, Diversidad Sexual y de Géneros del CEFyL nos dimos la tarea de desenmascarar a las autoridades, movilizando al Consejo y a las aulas donde Palma continuaba dando clases. Luego de una verdadera rebelión en la facultad, conquistamos la separación preventiva, la apertura de un sumario y la investigación del caso y la conformación de la comisión no a la violencia en la facultad.

El sumario ahora desembocó en un pedido de juicio académico con recomendación de exoneración inmediata, en lo que será el primer juicio académico en toda la Universidad de Buenos Aires a raíz de violencia de género. Se tratará de un caso testigo para todas las universidades del país. 

Si llegamos a esta instancia fue gracias a la organización independiente del movimiento estudiantil. En la universidad, las camarillas moldean protocolos y procedimientos a su medida, para protegerse a sí mismas. Luego del caso Palma podemos nombrar varias situaciones similares donde corrió la garantía a la impunidad por parte de las autoridades, como el de Cristian Bay en sociales, o Madedo en Fadu (Arquitectura y Diseño Urbano). En todos estos casos, la respuesta por parte del movimiento de mujeres y disidencias fue clave a la hora de desenmascarar el encubrimiento.

El protocolo de la UBA ya cumple 4 años de aprobación. El estallido del  “Mirá Cómo Nos Ponemos” ha demostrado su fracaso a la hora de combatir la violencia de género: sin presupuesto, en manos de las camarillas y desentendido de las cuestiones estructurales que hacen a la opresión de mujeres y disidencias en el ámbito universitario. Debemos organizarnos en comisiones en todas las facultades y elaborar un programa contra la opresión a mujeres y disidencias. 

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