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2 de octubre de 2018

UNC: se levanta la toma del Pabellón Argentina, sigue la lucha

Después de un mes de ocupación, la asamblea interfacultades de la Universidad de Córdoba decidió levantar la toma que se mantenía del Pabellón Argentina, sede de la dupla Juri-Yanzi Ferreyra (Macri-PJ). La asamblea logró arrancar un acta acuerdo, suscripta por el vicerrector, donde se compromete a establecer una “mesa de trabajo” con delegades estudiantiles para el tratamiento y solución efectiva del pliego de reclamos, que la propia asamblea había presentado semanas atrás. La jauría reaccionaria de macristas, pejotistas y hasta kirchneristas, que apostaban al levantamiento de la ocupación por la fuerza de la represión oficial o de las patotas, ha sido derrotada. El movimiento estudiantil, con la acción directa, pone a discutir un programa elaborado por las bases.

La instancia más alta de lucha

La ocupación del Pabellón Argentina fue la instancia más alta de la lucha. Su valor reivindicativo, político, e incluso histórico, ha marcado y seguirá marcando la lucha contra el régimen ajustador y privatista de Macri y los gobernadores. En primer lugar la ocupación transformó en activa, la huelga que la docencia había resuelto y que la burocracia sindical kirchnerista siempre quiso levantar por nada. Sobre las ocupaciones de las facultades y del Pabellón, se organizaron en Córdoba varias movilizaciones masivas, que llegaron a concentrar 100 mil y 70 mil personas por la educación pública. Fue la ocupación del Pabellón y de facultades, sin dudas, la mayor arma para doblegar la voluntad del gobierno que insistía con un aumento salarial del 15%. Asimismo la ocupación puso en el tapete la agenda estudiantil contra la privatización, la reforma antieducativa y el ajuste que las autoridades hacen tiempo vienen desarrollando, y que el rector Hugo Juri había profundizado con una serie de reformas reaccionarias en los últimos años. Pero por sobre todo, la ocupación destacó a la juventud que heroicamente se levantó contra un régimen descompuesto que quiere terminar con la educación pública para convertirla en una nueva veta de ganancia y subordinarla a los dictados del capital.

La radicalización de la ocupación también se expresó políticamente. Les ocupantes reivindicaron y continuaron la lucha de las mujeres, por el aborto legal y en contra de la doble opresión. Del mismo modo la lucha obrera de Luz y Fuerza, de los municipales de Jesús María y de Molinos Minetti, se hizo causa entre les ocupantes; que repetidamente votaban por la unidad obrera-estudiantil y cantaban en sus marchas “qué cagazo, caminan por las calles les hijes del Cordobazo”. La asamblea resolvió participar del Plenario del Sindicalismo Combativo en Córdoba, y con ello apostó a la unidad necesaria con mujeres y trabajadores para llevar adelante otra de las consignas resueltas: “Fuera Macri y todo el régimen corrupto”.

La reacción

El gran acierto de la toma despertó la reacción. Una vez terminada la huelga docente, desde el Rectorado, macristas, PJ y Franja Morada comenzaron una campaña política para imponer el desalojo por la fuerza. Día tras día, montaron provocaciones e injurias contra la toma, en la intención de aislar a les ocupantes y dividirles del resto de la comunidad universitaria y de la población trabajadora. Una vez que esa campaña fracasara, por la sólida respuesta de toma, Franja Morada, los funcionarios del Rectorado y la burocracia sindical no docente adoptaron una posición fascistizante y se lanzaron a levantar la ocupación por la fuerza, convocando una “movilización” al Pabellón, que también fracasó. Cuando se terminó la ocupación, la campaña continuó con amenazas de imputaciones penales sobre les estudiantes. El propio Juez “progresista” Miguel Vaca Narvaja se sumó a esas provocaciones afirmando que se evitó un “Santiago Maldonado” en Córdoba.

La toma también desenmascaró la impostura de La Bisagra kirchnerista. Esta agrupación que dirige seis centros se opuso siempre a la medida, continuando el papel de carneros hacia el interior del colectivo estudiantil. Primero llamaron a la participación de la Franja Morada a la asamblea interfacultades y a las acciones en común con Juri, luego se opusieron a todas las tomas, posteriormente boicotearon la movilización de 60 mil personas, para finalmente militar el levantamiento de las tomas, sembrando intrigas contra el activismo y atacando a la izquierda. La asamblea caracterizó el accionar de la burocracia estudiantil y resolvió que La Bisagra no pudiera formar parte de la mesa de negociación.

Conclusiones

La heroica ocupación quedará en la historia como una de las gestas más importantes del movimiento estudiantil, que ahora será representado por la asamblea y no por la burocracia. Sigue la lucha por las reivindicaciones presentadas y por una nueva dirección. La UJS, juventud del Partido Obrero, ya se pone a trabajar en ese sentido. En primer lugar continuando con el esfuerzo dejado en la ocupación, impulsando ahora el plan de lucha y sosteniendo la asamblea interfacultades y las asambleas por facultades. Asimismo luchando por una nueva dirección de les estudiantes que debe organizar la lucha contra el macrismo y el Rectorado, no solo por el pliego de reclamos, sino también junto a la clase obrera, y extendiendo esa influencia hacia la recuperación de la FUC (Federación Universitaria de Córdoba) y los centros de estudiantes, como sucedió en Medicina de la UBA. Sobre esa base, pensamos que hay que desarrollar a fondo una corriente revolucionaria que garantice el desarrollo político del movimiento, la cual será seguramente obrera y socialista.

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