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28 de septiembre de 2018

Malos perdedores

En lugar de reconocer el avance de la izquierda, Feinmann y el rectorado inventan nuevas denuncias contra la Fuba.
Por Julián Asiner Presidente de la Fuba

Los grupos mediáticos que coaligados con el rectorado de la UBA vienen atacando a la Fuba desde comienzos de año aseguraban que el resultado de la primera tanda de elecciones estudiantiles, que se realizó hace unas semanas, sería definitorio para desplazar a la izquierda de la conducción de la federación. Los portales dedicados a reproducir las operaciones del macrismo –Infobae, A24, Clarín, Feinmann– llegaron a pronosticar que “la izquierda perdería delegados a la Fuba” sin ofrecer más prueba que sus propios deseos. Lo que ocurrió, como todos sabemos, fue lo contrario. La izquierda, en particular la UJS-PO, consiguió resultados aplastantes en Veterinaria y Farmacia, dio el batacazo derrotando a Nuevo Espacio (PJ/Franja Morada) en Medicina y avanzó hasta quedar a 27 votos de ganar en Exactas. No sólo defendimos todos nuestros delegados a la Fuba sino que sumamos varios más en detrimento del boque que responde al rector Alberto Barbieri y al vicedecano de Económicas Emiliano Yacobitti.

Sin embargo, en lugar de asumir el resultado de las urnas, el rectorado y sus medios amigos lanzaron una nueva ola de infamias contra la izquierda y la conducción de la federación. Que el principal portavoz de esta campaña sea el inefable Eduardo Feinmann habla por sí solo del derrumbe político de las agrupaciones ligadas al gobierno de Macri y al rectorado. Lo que Franja Morada y sus aliados pejotistas no pueden reconocer es que la izquierda avanzó en las elecciones como resultado de nuestra pelea contra el ajuste que sus gobiernos y autoridades ejecutan contra la universidad pública y el conjunto del pueblo. Nuestro ascenso en la UBA tiene bases sólidas porque es la expresión genuina del movimiento de la juventud que primero copó las calles por el aborto legal y luego tomó las facultades en apoyo a la huelga docente. No hay opereta que pueda cambiar esta realidad.

Las nuevas denuncias contra la Fuba repiten el mismo modus operandi que las anteriores: revolear cifras millonarias al aire, sin citar ninguna prueba más que sus propios “informes reservados”, con el objetivo de crear el mito de un supuesto lucro de la izquierda con la venta de apuntes o golosinas. La realidad es que desde que la izquierda se hizo cargo de la Fuba, a finales del año 2001, lo primero que se hizo fue eliminar las múltiples cajas que Franja Morada había construido a su costa (convenios con bancos, empresas de turismo, medicina pre-paga, etc.). Desde entonces, la Fuba es una organización de lucha, que dedica sus recursos a organizar campañas políticas y gremiales en defensa de los intereses de la juventud. El método de concesionar algunos de los espacios debió continuarse por la simple razón de que la Fuba no cuenta con una empresa gráfica propia, y nunca fue nuestra intensión montarla. La UBA, que sí podría hacerse cargo en sus editoriales de la impresión de los materiales de estudio, abandonó hace años esta responsabilidad. Lejos de sacar una “tajada”, como afirman los voceros del rectorado en Clarín, la recaudación se reinvirtió en las más de 2 mil becas que año tras año la Fuba otorgó a los estudiantes del CBC.      

La renovada ofensiva mediática del gobierno y el rectorado refleja el intento de torcer el rumbo que adoptaron las votaciones de los estudiantes. Es que todavía queda una segunda tanda de elecciones, que involucra a las facultades de Sociales, Filosofía, Psicología, Fadu y Agronomía. La “Fuba paralela” de Macri y Barbieri no solo llega debilitada sino que podría recibir nuevos golpes. Por caso, la agrupación de Daniel Filmus en Sociales –la UES, integrada al bloque del rectorado– perdió a su principal dirigente, Cristian Bay, quien debió abandonar la facultad tras las denuncias de violencia contra estudiantes y docentes y, especialmente, de un paro de los trabajadores no docentes en reclamo de su separación. En Agronomía, una lista que reúne a todo el activismo de la facultad podría desplazar al LAI –otra agrupación del rectorado– del centro de estudiantes.

Reforzada tras el triunfo en Medicina y las buenas elecciones en el resto de las facultades, la UJS-PO se prepara con todo para esta segunda tanda de votaciones. Nuestra pelea será para que se impongan en todos los centros reagrupamientos independientes de las autoridades y el gobierno, que potencien y den continuidad a las grandes causas que movilizaron a la juventud. El ajuste que prometen el FMI y el macrismo es simplemente brutal, por lo que necesitamos centros que estén a la altura para enfrentarlo. Por eso vamos a luchar, también, para superar a las agrupaciones que, del kirchnerismo a la centroizquierda, apuestan a garantizarle la gobernabilidad a Macri desmovilizando a trabajadores y estudiantes. Esa fue la política que los gremios ligados a Yasky y a Moyano adoptaron durante la huelga universitaria, que solo logró progresar gracias a la AGD y la Conadu Histórica. Para el movimiento de mujeres votar centros de estudiantes dirigidos por estas agrupaciones, todas ellas vinculadas al Papa y a la Iglesia, implicaría sencillamente un entierro de sus reivindicaciones.

En oposición a la campaña de Feinmann, Barbieri y los malos perdedores, llamamos al movimiento estudiantil a protagonizar una gran movilización política en las próximas semanas para colocar una dirección independiente y de lucha al frente de la Fuba y de los centros de estudiantes.

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