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24 de septiembre de 2018

La lucha en la Universidad de Córdoba y el papel reaccionario de Franja Morada y los K

La brutal agresión que sufrieron el pasado jueves, les estudiantes que se encuentran ocupando el Pabellón Argentina de la Universidad Nacional de Córdoba, es el corolario de una política reaccionaria que viene desarrollando desde un principio el rectorado de Juri-Yanzi Ferreira, que integran macristas, PJ y Franja Morada. La acción fascistizante fue organizada directamente por Franja Morada que convocó a una “sentada pacífica”, que en realidad era una movida violenta que integró a todo el funcionariado del Rectorado y de las distintas facultades gobernadas por la UCR y el PJ, y contó con una patota organizada por la mafiosa burocracia sindical no docente. Aunque había pocos estudiantes en la “sentada”, Franja Morada impulsaba que la toma se levantara por la fuerza, es decir propiciaba un enfrentamiento entre estudiantes.

El ataque fue precedido por una escalada de agresiones y provocaciones desarrolladas contra la toma. En los días previos grupos impulsados por Franja y por el Rectorado, se presentaban al Pabellón para desarrollar desmanes, daños en las instalaciones, amenazas e insultos contra la ocupación. En algunas facultades, como en Psicología, la intentona ni siquiera logró la más mínima reunión. Sobre esas provocaciones, también actuó el Gobierno de la Provincia, que montó una operación mediática alrededor de una supuesta bomba en el edificio, para desprestigiar la lucha. Desde un principio, Franja Morada se ha opuesto a la rebelión educativa, boicoteando las movilizaciones, rechazando las ocupaciones de facultades, y por sobre todo defendiendo la política privatista y ajustadora del gobierno nacional. 

Represión y “Mesa de diálogo”

Ante el rotundo fracaso del accionar fascistizante, que fue rechazado por les estudiantes con el apoyo de organizaciones de lucha; desde el Rectorado se propuso convocar una “mesa de diálogo” de la que forman parte decanos radicales y kirchneristas junto al vicerrector Pedro Yanzi Ferreira (PJ); pero se impone como condición para iniciar las negociaciones, el levantamiento de la ocupación. También se negaron a dejar constancia en actas y a que las reuniones sean públicas, es decir que quieren que sean sin medios de comunicación. Evidentemente las autoridades no pretenden dar ninguna respuesta al largo pliego de reivindicaciones estudiantiles. Por el contrario se busca establecer nuevas provocaciones, y sentar las bases para la represión oficial. 

En ese sentido se pronunció el presidente de la Legislatura de Córdoba, Oscar Gonzales (PJ), quien afirmó que “hay que hacer aplicar la ley. Si me toca vivir una situación como esa, trataría de dialogar y de que las cosas se resuelvan de buena manera, pero si todo eso es infructuoso no queda otra alternativa que aplicar la ley con autoridad". De esa forma, sectores del gobierno provincial impulsan abiertamente el desalojo por la fuerza. El gobierno provincial ya había jugado la carta represiva cuando dispuso el ingreso de la policía de la provincia para que impida el desarrollo de una asamblea en la Facultad de Derecho.

El papel de La Bisagra

Los agentes directos del macrismo en la UNC no actúan solos. Una vez lanzada la campaña fascistizante, La Bisagra (kirchnerismo) solo se limitó a sacar un comunicado acomodándose frente a la intentona de desalojo, pero bajo ningún punto de vista llaman a defender la ocupación de la cual no participan, y mucho menos plantean la solución a los reclamos. Cuando la patota atacó, los pocos militantes de La Bisagra que se encontraban presentes, ni siquiera atinaron a defender la toma, siendo testigos presenciales de las agresiones, sin tomar la más mínima iniciativa. De esa forma el kirchnerismo universitario, no hace más que continuar su papel contrario a la lucha universitaria. 

Desde el inicio de la lucha, los K pretendieron realizar una alianza con los macristas, el PJ y Franja Morada para “defender” la educación. Fruto de esa política convocaron un “abrazo” con Juri. Luego cuando la rebelión educativa denunció y accionó contra las autoridades, salieron en defensa de los mismos oponiéndose a las ocupaciones, en forma reiterada. Una vez que la burocracia sindical kirchnerista de Conadu entregara la lucha, La Bisagra profundizó su política de romper las asambleas y terminar con las ocupaciones, aliándose a Franja Morada, Sur, y las distintas camarillas para levantar. Del mismo modo actuó la conducción K de Adiuc [gremio de docentes universitarios], que no se privó del apoyo del rectorado y de las camarillas para terminar la huelga, que había votado la asamblea de docentes. Todo el kirchnerismo boicoteó la segunda movilización masiva que reunió a más de 60 mil personas, y desde ese momento comenzó una campaña de difamación contra la asamblea interfacultades atacándola de antidemocrática y de estar “aparateada” por la izquierda. No cesando en sus provocaciones, parte de La Bisagra se hizo presente en la marcha de la Asamblea Universitaria del 14/9 (Noche de los Lápices), solo con el objetivo de quebrar la marcha y que algunas asambleas, como Derecho, rompieran con la interfacultades. 

Rebelión estudiantil

La lucha estudiantil enfrenta con fuerza al gobierno de Macri y sus representantes en la Universidad. Del mismo modo desnudó el carácter burocrático del kirchnerismo. Cuando la asamblea interfacultades, resuelve que La Bisagra no puede participar de las negociaciones por parte de los estudiantes, solo está preservando la lucha y reduciendo la capacidad de maniobra de las camarillas que gobiernan la universidad.

Desde la UJS-Partido Obrero sostenemos con todas nuestras fuerzas la rebelión estudiantil, y llamamos al conjunto de la comunidad universitaria a apoyar la lucha y rechazar la represión impulsada por el rectorado. Exigimos que en forma inmediata se reúna la mesa de negociación con los representantes de la asamblea, para darle solución a todo los reclamos que levantan les estudiantes y que cesen las provocaciones y agresiones contra les luchadores. Asimismo llamamos a les activistas que protagonizan la ocupación del Pabellón a sacar todas las conclusiones políticas del caso, que pasan por el reagrupamiento para recuperar los centros de estudiantes y la FUC de manos de la burocracia estudiantil. Lo sucedido en Medicina y en la Fuba, marcan el camino en ese sentido.

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