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4 de octubre de 2018

La vuelta de Berlusconi, de la mano de los negociados del fútbol

El ex presidente del Milan compró el Monza 1912, de la 3° división
Por Joaco
UJS

El viernes 28 de septiembre se hizo pública la adquisición del club Monza 1912, de la tercera división italiana de fútbol (Serie C), por parte del grupo Fininvest de la familia Berlusconi. Concretando así el regreso de Silvio Berlusconi al negocio del fútbol de la mano de este modesto club. El costo de la transacción se estima en 3 millones de euros.

La compra del Monza 1912 ha sido definida por Adriano Galliani, mano derecha de Berlusconi en el Milan, como un acto de amor por el fútbol de parte de Berlusconi y suya. Lo cierto es que lejos de un amor por el fútbol, Berlusconi y Galliani han sabido hacer grandes negocios al frente del Milan por más de 30 años para finalmente venderlo en 2016 por 800 millones de euros.

Berlusconi se encuentra cruzado, también, por múltiples denuncias de corrupción y negociados durante su mandato de Primer Ministro.

De quiebras y negocios

El Monza 1912 es un club sumamente particular, y tradicional de la zona norte de Italia, que ha sabido jugar en la máxima categoría del fútbol italiano en los años ‘70 para luego fluctuar entre la segunda y tercera categoría. La particularidad del mismo radica en su temprana adquisición por grupos de inversión que lo han utilizado para la especulación financiera y los negociados mediante la venta y compra de jugadores así como con los patrocinadores. No es casualidad que el club haya debido afrontar una quiebra en 2004 por “mala administración de fondos” quedando al borde de la desaparición y siendo rescatado por un grupo inversionista mediante una subasta. En la cual estuvieron involucrados a su vez fallos judiciales “milagrosos” que posibilitaron que el club anule todas sus deudas. Un salvataje en toda su expresión.

Del 2004 hasta la adquisición por parte de Fininvest, el club ha contado con otros 3 grupos de inversión. El “rescatista” Begnini, el grupo Puerto Deportivo y por último, Nicola Colombo, hijo del antiguo dueño de Milán Felices Colombo.

Colombo fue justamente quien realizó el segundo rescate al club, devolviéndole al profesionalismo en el fútbol.

Este corto recorrido de traspasos de grupos a otros de los clubes deja al desnudo que el negocio del fútbol ha excedido hace tiempo a los clubes prestigiosos de Europa y a los jugadores más renombrados a nivel internacional para pasar a ser un modus operandi del conjunto de los clubes europeos, al menos de los países principales. Asociado íntimamente al desarrollo de la crisis capitalista mundial con un excedente de capitales en el mercado financiero que es necesario recolocar en sectores que hasta hoy no estaban totalmente supeditados a este. Lejos de un ‘acto de amor’, es consecuencia de una crisis sin precedentes.

Recuperemos los clubes

Los traspasos de clubes y jugadores se suceden casi a diario emulando a la bolsa. El enorme caudal de capitales en este ámbito, responde además del excedente financiero a una enorme cantidad de capitales que necesitan ser blanqueados procedentes del narcotráfico y la venta de armas.

Estos enormes negociados son ejecutados a espaldas de los hinchas y socios de los clubes que no tienen posibilidad de intervenir en las políticas y el manejo de los mismos, quedando así marginados de la vida política del mismo. La democratización de los clubes es un reclamo que debe empalmarse en el desarrollo de la crisis económica y política asociado a la apertura de los libros contables y la perspectiva de recuperar los clubes para los hinchas y con ello del disfrute del fútbol para la clase obrera.

¡Fuera los corruptos y los negociados del fútbol!

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