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25 de agosto de 2018

La Fifa ataca al fútbol y al pueblo palestino

Sanciona al presidente de la Asociación de ese país y se “olvida” la masacre israelí

Jibril Rajoun, presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, fue sancionado por la Fifa por “incitar al odio y la violencia”, cuando llamó a quemar camisetas con el nombre de Messi, al conocerse que el seleccionado de fútbol argentino iba a jugar un  amistoso con el israelí el pasado 9 de junio, inmediatamente antes del último Mundial de Rusia, en la ocupada ciudad de Jerusalén en lugar de la de Jaifa, como estaba inicialmente previsto. 

La sanción consiste en la prohibición, por doce meses, no solo para ejercer sus funciones como dirigente del deporte de su país, sino que tampoco podrá ingresar a ningún estadio donde se juegue un partido que esté bajo la tutela general de esa entidad de carcamanes y corruptos que regulan el negocio internacional del fútbol a la que le deberá pagar, además, una multa de 20.300 dólares.

El cambio de ciudad para la disputa del partido –que finalmente fue suspendido por la AFA ante el pedido de los jugadores argentinos- no tuve nada de inocente ni se debió a razones logísticas. Fue  por pedido del gobierno del derechista Benjamín Netanyahu que lo quiso convertir en una muestra de apoyo a la ocupación de la ciudad de Jerusalén –reconocida días antes como capital de Israel por el gobierno de Trump- y parte del festejo oficial del 70ª aniversario del estado de Israel.

La titular de Cultura y Deporte israelí, Miri Reguev fue la que se puso al frente de la presión  para que se cambiara la sede del partido y había asegurado que el equipo argentino haría un recorrido por la Ciudad Vieja de Jerusalén y que Messi besaría el Muro de las Lamentaciones, el más importante lugar de rezo para el judaísmo y que se encuentra ubicado en la zona ocupada de la ciudad (Jerusalén Post, 6/6).

De esta maniobra no estuvo ausente la Asociación de Fútbol de Israel que no solo acompañó el pedido de cambio sino que fue la encargada de presentar la queja formal ante la Fifa por "las amenazas físicas y brutales" realizadas por Rayoub en referencia a la propuesta de quema de camisetas (ídem).

De todas estas maniobras y provocaciones no tomó nota la Fifa, que “aboga” por que no se “politice” el negocio. Cuando se preparaba el amistoso, el gobierno de Israel reprimía a la población palestina de Gaza con una secuela de decenas de muertos. Tampoco esto mereció la más mínima consideración de la cueva de corruptos que dirige el negocio del fútbol. 

El “amistoso”, apoyado en su realización por Mauricio Macri y al cual había sido invitado, tenía un condimento especial. Estaba organizado por una empresa israelí - Comtec Group- que compartía las ganancias con la AFA, a la que ya le había girado u$s2 millones como adelanto.

El negocio del fútbol ha desplazado hace mucho a la disputa meramente deportiva. 

Esta sanción discriminatoria y “ejemplificadora” apunta a dejar claro que la pelota, si va acompañada de dinero, no debe detenerse. Aunque la misma esté salpicada por la represión y la masacre. Hay que salvar al gran negocio capitalista que se armó alrededor del fútbol y en el que se vuelcan enormes capitales “negros” y ociosos debido a la crisis económica global.

El fútbol deberá volver a estar en manos de quienes fueron los impulsores en los primeros años de su desarrollo, los sectores obreros y populares que pusieron en pie a los clubes para desarrollar el deporte sin millones ni negocios sucios detrás. 

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