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28 de julio de 2018

La falsa democracia de la Copa Argentina

Las mafias capitalistas van por el monopolio del negocio
Por Nelson Marinelli
Con aportes de Cristian Gomez (UJS)

En la AFA intentan presentar a la disputa por la Copa Argentina como una forma de “democratizar” la competencia entre los equipos de todas las categorías del fútbol nacional. En este torneo, efectivamente se enfrentan los “tanques” de la primera división con los equipos de las demás categorías –incluida la D, formalmente amateur- y, teóricamente, cualquiera puede ganar el trofeo mayor.

Esta formal democracia se da de patadas -valga la figura- con la realidad que separa a las cajas de los clubes de las distintas franjas, donde la Primera es en la que se juegan los grandes negocios y negociados que rodean a este deporte y las demás categorías son las pobres que sobreviven con presupuestos y aportes infinitamente menores, o prácticamente sin apoyo de la AFA.

La fantochada democrática queda clara con el solo hecho de que, de los siete torneos de la Copa Argentina que se disputaron hasta el momento, tres los ganó Boca, dos River, uno Huracán y el otro Arsenal. Todos clubes de Primera división y dos de ellos son los que cuentan con las billeteras más abultadas y por donde circulan los mayores negocios de todo tipo vinculados con este deporte, convertido ya en un gran centro de inversiones capitalistas de dinero blanco y negro.

Esto se constata en las transacciones que realizan los clubes de Primera en la compra-venta de jugadores, en especial al exterior, con cifras que alcanzan los 150 a 280 millones de pesos (5 a 10 millones de dólares) o aún más. Jamás un equipo de otra de las divisiones alcanza el mercado internacional. También en este terreno, actúan como proveedores de la categoría superior y de sus mafias capitalistas. 

Los medios presentan a los triunfos de algunos clubes del ascenso en esta primera ronda, frente a equipos de la A, como “batacazos”, en un reconocimiento de que se trata de excepciones y no de la regla del torneo donde supuestamente podría “ganar cualquiera”.

La contracara son los resultados de los partidos de River e Independiente, no solo porque ganaron por goleada sino porque eso permitió desnudar la situación que viven los clubes y los jugadores de los equipos que los enfrentaron.
En el caso del rival de River, Central Norte, Matías Ceballos, capitán del equipo, declaró: “nos juntamos como si fuéramos un club de barrio, para enfrentar a River. Hace siete meses que no cobramos ni jugamos” y añadió que, a los “dirigentes (de la AFA) solo les interesan los intereses de ellos”.

Los jugadores de la primera D combinan su trabajo extradeportivo con el entrenamiento y los partidos. En muchos casos juegan con cansancio y estrés por la falta de aportes de la AFA, que le da la espalda a los clubes de las categorías que no sean la Primera. 

Nicolás Ay, volante derecho de General Lamadrid (uno de los que dio el “batacazo”, tras eliminar a Banfield por penales), destacó que "el 90% de los jugadores del equipo trabaja porque, obviamente, no alcanza con lo que te pagan en la D” (La Nación, 19/2/17). 

El negocio de los pases millonarios, el lavado de dinero y todo tipo de negocios y negociados se centra en los equipos “grandes” y en los demás de la Primera división. 

Aunque lejos de los valores que reinan en el mercado europeo, centro del negocio capitalista del fútbol (con varios actores-inversores chinos, rusos y asiáticos), los pases de jugadores de clubes argentinos están cotizados en cifras crecientemente millonarias en dólares. Lejos de esto están los equipos del ascenso. 

En este negocio, la tendencia también es a una creciente monopolización, dejando a una cantidad decreciente de equipos en Primera (serán 20) y todos los demás quedarán como canteras para esos clubes.

El desbalance se muestra que de los $4.200 millones que recibe la AFA por la trasmisión de los partidos, el 78% va a los clubes de Primera y un18% para la AFA y el ascenso. 

Una situación similar de indefensión viven las inferiores de la mayoría de los clubes, incluidos los de Primera (donde, además, los chicos sufren abusos de todo tipo, como saltó hace pocos meses en Independiente y River) y el fútbol femenino, que pena por conseguir un subsidio para las jugadoras de la selección nacional, libradas a su propia suerte.


Las jugadoras de esta última que están entre las top de Latinoamérica, han reiterado esta semana su reclamo de un apoyo a la AFA y los clubes de cara al repechaje que las puede colocar en el Mundial del año próximo. Las chicas reciben –cuando se los pagan- un “viático” de $100 por día de entrenamiento o partido por único sustento. El negocio para la mafia del fútbol tampoco pasa por allí. 

La conversión del fútbol en un gran negocio ha liquidado el sentido originario de este deporte y de los clubes. Creados en muchos casos por impulso de sectores populares, las instituciones deportivas han sido expropiadas por camarillas de mafiosos que los utilizan para acumulación de poder, carrerismo político y negocios.

Hay que acompañar los justos reclamos de las categorías menores, de las divisiones inferiores de los clubes y de las jugadoras de fútbol femenino, para que ellas tengan los aportes que les permitan desarrollar con plenitud su actividad deportiva. 

Hay que terminar con una AFA donde predominan los negocios, la plata sucia, las mafias y las barras bravas.
Que se abran a los socios los libros de todos los clubes.

Para liquidar de raíz la corrupción y la descomposición que recorre al fútbol profesional, hay que terminar con las mafias que manejan los clubes y “el negocio” y que las instituciones vuelvan a los verdaderos dueños, los descendientes de los que los crearon, los socios y los hinchas genuinos. Hay que liquidar el régimen que muestra su descomposición por todos los poros.

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