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16 de julio de 2018

Mundial de Fútbol Rusia 2018: protesta en contra de las políticas discriminatorias de Putin

Por Pablo Liistro
(Agrupación LGBTI 1969) Partido Obrero-Catamarca

En el partido final entre Francia y Croacia, un grupo de 4 personas irrumpieron en el estadio a modo de protesta por los crecientes ataques a las libertades de expresión y denunciando la una vez más al régimen de Vladimir Putin. El grupo de punk y activistas Pussy Riots se adjudicó la protesta exigiendo “libertad a los presos políticos”, “acabar con el arresto de manifestantes” y “permitir la libre actividad política” (New York Times, 15/7), Rusia es uno de los países que mayor resistencia pone al avance de derechos de las mujeres y del colectivo LGBT+.

 Ser LGBT+ es un crimen

El régimen ruso no solo evita cualquier enfrentamiento político, arrestando a opositores, prohibiendo la actividad política y no reconociendo derechos básicos. Niega sistemáticamente la organización de las marchas del Orgullo y cualquier propaganda de la diversidad. La reciente ley  rusa contra de la “propaganda gay”, cuyo fin seria “proteger a los niños” de la influencia de una moral que va en contra de los valores y lo tradicional, ha llevado a una exacerbación homofóbica y un aumento de los crímenes contra las personas de la diversidad sexual.  Esta ley promueve que se castigue y arreste a personas del colectivo, llegando al caso extremo de Chechenia donde se denuncian arrestos, torturas y asesinatos en campos de concentración para personas gays.  Desde 1999con la asunción de Putin al poder la persecución y criminalización del activismo LGBT+ ha aumentado exponencialmente.

Revolución rusa y restauración capitalista

Luego de la Revolución de 1917, las personas LGBT+ tuvieron libertades sin parangón a nivel mundial, abolidas todas las leyes del zarismo que castigaban  a Gays, lesbianas y Trans, desaparecieron como figuras dentro del código penal soviético, al igual que la despenalización del aborto y el divorcio sin causal.

Pero el avance de la burocratización y purgas realizadas por el estalinismo, significaron el comienzo de un ataque a todas las conquistas de la revolución. En el año 1933, el articulo 121 introducido al código penal de la Unión Soviética, penalizaba nuevamente y castigaba con trabajos forzados y hasta la cárcel a las personas miembros del colectivo LGBT+. Si bien en el gobierno de Yeltsin (1991-1999) se legalizaron los “actos homosexuales”, ni Boris Yeltsin ni el Parlamento se interesaban realmente por los derechos de las Personas LGBT+.

El avance del poder de la Iglesia Ortodoxa Rusa y los conservadores ha llevado a una campaña que es parte de la política oficial del gobierno ruso en relación criminalizar al colectivo LGBT+ y negar el reconocimiento de las organizaciones que luchan por los derechos del colectivo.

Renacer

A pesar de las persecuciones, hay un renacer del submundo gay, y el activismo aún se plasma en diversas formas de protesta y organizaciones que luchan por lo derechos de las personas LGBT+ en la ex URSS. La irrupción de las Pussy Riots en la Copa Mundial de fútbol es solo la punta del iceberg de las profundas contradicciones que debe enfrentar un gobierno que está en contra de los derechos más elementales de las personas.  Rechazamos la persecución a las personas LGBT+ y defendemos las conquistas alcanzadas por la histórica y traicionada revolución Rusa.

  • Libertad a los presos políticos.
  • Abajo la Ley “anti-Gay”
  • Plena libertad política y organizativa de las organizaciones LGBT+.

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