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22 de mayo de 2020

El CEO de Aerolíneas divaga sobre la fusión con Austral y extorsiona a los trabajadores

En la charla brindada por Pablo Ceriani, lo único claro fue el ajuste que preparan sobre el personal.
Por Corresponsal
Agrupación La Pista

El presidente de Aerolíneas Argentinas, Pablo Ceriani, realizó días atrás una charla online para el personal jerárquico de la empresa, a propósito de la fusión con Austral.

La transmisión no logró desmentir la denuncia de que asistimos a un desguace y estuvo plagada de imprecisiones, que delatan la incertidumbre y desorientación que domina a los CEOs del transporte aéreo, frente a las quiebras que han comenzado en todo el mundo.

El único punto claro fue la presión hacia los trabajadores para que se “pongan la camiseta”, renunciando a los derechos adquiridos y sometiéndose a la modificación a la baja de sus convenios.

Una carga difícil

Uno de los puntos centrales con los que se publicitó la charla era explicar los beneficios de la prevista división en tres “unidades de negocios” (pasajeros, carga y mantenimiento), con presupuestos propios, pero Ceriani no logró aportar un solo dato que demuestre tales beneficios.

El funcionario no explicó cómo armará una empresa de cargas, en condiciones por completo desfavorables.

Sucede que, por un lado, la empresa no cuenta con aviones cargueros, y la posibilidad de comprarlos se encuentra descartada por la larga fila de empresas que buscan acceder a los mismos. Ceriani habló de reconvertir los aviones de pasajeros a este fin, pero sin explicar si ello es efectivamente posible y cuál sería el precio de hacerlo, y omitiendo el hecho de que estas unidades soportan un peso mucho más reducido.

El asunto resulta particularmente fantasioso si se tiene en cuenta que debería hacer frente a monstruos como Emirates, Federal o Ups. Ello en un contexto en que, por la depresión mundial, las cargas difícilmente aumenten, mientras que se satura cada vez más el sector de carga, ya que las líneas tradicionales migrarán hacia allí como alternativa a la previsible caída de pasajeros por un largo período, sumada a los costos adicionales del cuidado sanitario (controles, distanciamiento). En este terreno se concentrarán las disputas y la guerra comercial.

Zanahoria y palo

El CEO instó a que los trabajadores “se queden tranquilos”, arguyendo que no habría despidos ni rebajas salariales. Pero en Aerolíneas-Austral la rebaja ya se viene aplicando, por la vía de congelar los sueldos mientras la inflación no cede: la paritaria 2018/19 no se cerró y la de 2019/20, vencida en septiembre, nunca se abrió.

Más claro estuvo Ceriani al definir la transformación en una tercerizada del sector de mantenimiento -la más importante infraestructura aérea industrial del país, que ocupa 2.000 técnicos altamente calificados, con licencias otorgadas por los principales fabricantes. 

El CEO dijo que habrá que modificar los convenios para aumentar la productividad, reducir los tiempos para que los aviones estén lo menos posible en tierra, y alterar la organización de jornadas y turnos para garantizar tareas las 24 horas de los 7 días de la semana –lo que supone, entre otras avanzadas, crear un turno noche y mover trabajadores hacia allí de manera forzosa.

Ceriani sostuvo que los trabajadores tenían la “obligación moral” de reducir el déficit de la empresa, frente al “esfuerzo que hace el Estado para paliar los efectos de la pandemia y la crisis económica en beneficio de los más vulnerables”. Pero el gobierno viene malversando los fondos de los jubilados para poner plata en los bolsillos de las empresas que suspenden, bajan salarios o despiden -a pesar de la "prohibición" establecida por decreto-, incluido el pago de parte de los sueldos de sus ejecutivos (como fue el caso de la CEO de Latam, responsable de descuentos del 50% en el salario de sus trabajadores) -una verdadera inmoralidad por parte de estos autoproclamados maestros de ética.

También reconociendo una deuda externa manifiestamente trucha, en la que debe enmarcarse este ajuste sobre la aerolínea –como parte de las “ofrendas” a los acreedores, que exigen garantías de cobro. Pero, como ha planteado el Cuerpo de Delegados de APTA-Austral, “los trabajadores no creamos la crisis ni somos quienes la debemos pagar”.

Caída la careta

La extorsión del CEO camporista concluyó con la consigna “rentabilidad o muerte”, abandonando definitivamente el discurso "progre" de la conectividad del país.

Queda claro que la llamada fusión es la pantalla para encubrir una reforma laboral, bajo la amenaza de “es esto o la desaparición de Aerolineas” –el mismo discurso de los últimos 30 años, en que distintos gobiernos hicieron toda clase de corruptelas con la aviación comercial, y en que solo los trabajadores defendieron con su lucha la continuidad de la empresa.

Ceriani se queja de la mala política aerocomercial del macrismo, pero no piensa en cambiar nada. Por el contrario, quiere someter a los trabajadores al  régimen de las low cost, que han avasallado los convenios, instalando la precarización y la inseguridad operacional.

La rentabilidad empresaria no es la solución, es el problema. Latam, después de años de “verduguear” a sus trabajadores, termina sometiéndolos a rebajas salariales que ni siquiera sirven para frenar los despidos, y de paso pide el rescate del Estado.

Una salida para los trabajadores

Las conducciones sindicales burocráticas mantuvieron durante años la división de los trabajadores de ambas líneas, alimentando un enfrentamiento ficticio favorable a los intereses patronales. Reclamamos el funcionamiento conjunto de los cuerpos de delegados, para luchar por un convenio único que tome los mejores aspectos de cada uno.

Subidas ahora al carro de la “fusión” y el desguace de la línea de bandera, las burocracias actúan como comisarias del ajuste. Pero no tienen mandato para eso.

Desde la agrupación La Pista planteamos el rechazo a este ajuste en cada sector, a través de reuniones presenciales o virtuales, impulsando pronunciamientos como el de los delegados de APTA Austral, a quienes llamamos a encabezar esta lucha, convocando a todos los trabajadores aeronáuticos y aeroportuarios y superando los bloqueos de las direcciones burocráticas.

El servicio de navegación aérea es tan indispensable como los de transporte, salud o educación. Aporta en ingresos por turismo y en su efecto multiplicador en la economía 12.000 millones de dólares. La idea empresarial que privilegia las ganancias va en contra del interés del país y sus trabajadores. Defendamos los convenios, los salarios y los puestos de trabajo.

Frente a la crisis de las líneas aéreas, que se nacionalice todo el sistema aeronáutico y aeroportuario, bajo control de sus trabajadores y con un único convenio de la actividad.

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