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15 de junio de 2019

Congreso siderúrgico de la UOM: las bases reclamaron un plan de lucha

Por Christian M. - Miguel D.
de Agrupaciones Metalúrgicas CSC-PO

El plenario de delegados de seccionales siderúrgicas, que reúne el 20% de los afiliados de todo el país, realizado en el Camping de la UOM de Zárate, mostró el abismo entre la disposición de la base y la parálisis de la Directiva.

El breve informe de la Mesa se limitó a consignar que no hay avances en la negociación y que Siderca directamente se retiró de ella. Las grandes empresas de la Rama 21 (que abarca también a Siderar y Acindar, entre otras) se niegan a otorgar un “aumento” similar al acordado con la Rama 17 (en realidad, un “no aumento”, ya que es un 36% “mentiroso”, al que se llega en enero de 2020, compuesto por un 28% en cuotas y un 8% no remunerativo, que implica continuar perdiendo con la inflación). La pérdida del poder adquisitivo en el 2018 entre los metalúrgicos supera el 15%. Este año, la dirección de Antonio Caló ya aceptó el techo salarial del gobierno (28%) para la Rama 17.

El argumento de las grandes empresas es que no pueden absorber el costo de una recomposición cuando su producción está siendo exportada. La real preocupación o negocio es que le bajen los aranceles por exportación.

La burguesía nacional se escuda en la crisis económica para cerrar paritarias a la baja, recuperar subsidios y avanzar en la reforma laboral de hecho.

Los salarios a la baja no han frenado ni las suspensiones ni los despidos que se acrecientan cada vez más. La dirección de la UOM, en “defensa de la industria nacional”, ha dejado presos a los trabajadores metalúrgicos de un frente con las patronales con el verso de que en “octubre del 2019” se dará la verdadera batalla. Caló ya está alineado con la fórmula Fernández-Fernández que ha planteado abiertamente la continuidad del pago al FMI, por supuesto a costa de las condiciones laborales. No podemos ser los trabajadores los que paguemos la crisis, ¡la lucha es ahora!.

En su discurso ante el plenario, Caló no ahorró elogios hacia las patronales Pymes, evidenciando su vínculo con éstas. En contraste, fue duro con los secretarios generales siderúrgicos, marcándoles la cancha de cualquier negociación particular. Lo que se discuta por fuera del convenio “ pasa por mí”, fue el mensaje. Posiblemente su temor sea que alguno termine sacando algo más y empujando así a la base a reclamar.
La moción oficial para enfrentar el desastre actual (hay 20 mil metalúrgicos suspendidos, según declaraciones del propio Caló), fue realizar una nueva movilización al edificio Catalinas(oficinas comerciales de varias empresas) y un plan de paros escalonados de 24, 48, 72 horas… sin fecha. La de siempre: con el tiempo suficiente para terminar entregando todo por alguna migaja y varias promesas que nunca se cumplen.

El planteo del activismo

El Mandril, agrupación del activismo combativo en Siderca y dentro de las agrupaciones metalúrgicas de la Coordinadora Sindical Clasista, mocionó discutir un plan de lucha en asambleas y congresos de delegados en cada fábrica y seccional, arrancando con un paro de 36 horas. Planteó, además, que la movilización debe realizarse a los centros industriales y reclamó que se cumpla con la ya votado en el congreso anterior: realizar la movilización desde la ciudad de Campana (donde estaba convocado inicialmente el Congreso) hasta Siderca, para permitir la participación masiva de obreros, en vez de ir a Catalinas, hecho de escasa repercusión.

Esta propuesta fue reforzada por varias intervenciones, de compañeros de las internas de Villa Constitución, La Matanza, y de La Plata. Estas mociones fueron el mandato de asambleas previas en las fábricas. A pesar de eso la Mesa la ignoró y no la sometió a votación. Un recurso burdo en nombre de “preservar la unidad", según dijo Caló al final del Congreso a los propios compañeros que fueron a reclamarle airadamente.

Finalmente se aprobó la moción de la burocracia, pero con un voto muy lejano a la unanimidad. Las manos bajas fueron la mejor expresión del rechazo a la porquería que la Directiva está cocinando.

La exigencia, expresada en varias intervenciones, de que no se cierre nada por menos de lo acordado para la Rama 17, y que todo el porcentaje se aplique al conformado, difícilmente se cumpla.

El Congreso puso de relieve la existencia de tendencias de lucha profundas que empiezan a chocar abiertamente con la conducción.

Más que nunca debemos impulsar asambleas por fábrica a favor de desenvolver un gran paro nacional y un plan de lucha con continuidad de todo el gremio metalúrgico.

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