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20 de mayo de 2019

La fracturada burocracia sindical apoya unánimemente a la formula Fernández-Fernández

Divididos, pero encolumnados

La burocracia sindical se ha partido, en los últimos años, en tantas facciones como bloques patronales existen. Esta división no le ha impedido dividir y aislar todas las luchas en las que se empeñó y empeña la clase obrera contra el plan de guerra de Macri y los gobernadores. Cada giro de la crisis política ha ido dividiendo a la CGT y la CTA en unos 10 sectores distintos claramente diferenciados.

La novedad es que el anunció de la fórmula pejota-kirchnerista de Alberto Fernández  y Cristina Kirchner ha recibido el apoyo de casi todos estos sectores desde el “gordo” Héctor Daer de la CGT hasta los centro-izquierdistas Hugo Godoy y Claudio Lozano, de la CTA-A y de la Unidad Popular de De Gennaro. Probablemente el momento de mayor unanimidad sindical desde la ruptura entre la CGT y la CTA en los albores del menemismo.

Suman su apoyo en el mismo barco enemigos acérrimos como Roberto Baradel (Suteba) y Miguel Díaz (Udocba);  Daniel Catalano y Hugo Godoy, que están camino a romper Ate en las próximas elecciones por intereses contrapuestos de aparato y de caja; Sergio Souto, de la UOM Morón y del palo del anti K Florencio Randazzo. Con todos ellos, el canillita Plaini y Hugo Moyano.

Claudio Lozano dejó sus críticas del pasado y caracterizó el paso de la ex presidenta como “una señal de amplitud que asfalta el camino para la unidad opositora”, y dejó ver su desesperación por mojar en la repartija: “Esperamos que sirva para acelerar la conformación del Frente amplio y plural que necesitamos para derrotar a Macri en primera vuelta”.

Hugo Moyano destacó el gesto de grandeza de Cristina, pero particularmente a la “capacidad de gobernar” de Alberto Fernández, y resaltó que este anuncio colabora para atraer al resto de las variantes del pejotismo. "Ojalá Massa se decida a compartir este espacio y después se verá cuáles son sus aspiraciones –dijo-. Si es para sumar, es importantísima su presencia".

Los movimientos sociales de trío “Cayetano”, que están prestos a anunciar un frente electoral común, ya han señalado que el objetivo del mismo es “construir la más amplia unidad para ganarle al gobierno actual desde una propuesta popular, amplia y democrática”.

Hugo Yasky de la CTA de los Trabajadores ha reivindicado el avance hacia un acuerdo con un predominio pejotista como la convergencia para poner en pie una “unidad nacional” patronal en defensa del aparato productivo. Una forma escondedora de llamar al programa de reforma laboral antiobrera que impulsan la UIA y demás sectores patronales.

El paro nacional convocado el 29 de mayo estuvo y está planteado por Daer y la cúpula de la CGT al servicio de un relevo político peronista y de la postulación de la burocracia sindical de todo color como gendarme contra el movimiento obrero y pilar de la gobernabilidad del próximo gobierno. “Los Fernández” han definido a su próximo gobierno como respetuoso del pacto con el FMI y el plan de ajuste contra las masas que ello implica. Necesitaran de las patotas sindicales.

Por otro lado, los sucesores del Momo Venegas en la UATRE han estado en la Casa Rosada tratando de levantar interés por los “10 puntos” sin lograr mayor acompañamiento en el resto de los burócratas para este gobierno en caída.

El 29 de mayo la CSC-PO llama a movilizarse, en oposición al carácter dominguero que le imprimen al paro la CGT y la burocracia sindical. Salimos por un paro activo nacional de 36 horas y un plan de lucha y también a plantar una bandera de independencia política de los trabajadores, por una salida obrera y de izquierda a la crisis capitalista. Asistimos, finalmente, a un nuevo intento de los patrones de pasarnos la factura a los trabajadores.

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