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8 de octubre de 2018

Los docentes paramos masivamente este 8 y 9 de octubre

Las CTAs, en cambio, van a la rastra de la Iglesia

Este lunes y martes se desarrolla en la provincia de Buenos Aires un nuevo paro docente de 48 horas. Lo que lo ha precipitado es el clima de bronca en las bases docentes. Cabe señalar que las reuniones de delegados de Suteba de la semana pasada, semi clandestinas y de aparato, arrojaron sin embargo un contundente mandato: paros de 48/72 horas con continuidad, lo que plantea paros ascendentes hasta la huelga general.

A contramano de este clima, Baradel colocó hace dos días el destino de los docentes en manos de la curia, yendo a buscar la mediación de la Pastoral Social, el mismo día que Vidal cerró por decreto la paritaria docente de la provincia de Buenos Aires en un 19 por ciento.   

La aparición de la curia en el conflicto docente obedece a una preocupación más general del gobierno de Vidal ante el clima de luchas populares, que incluye a Astilleros Río Santiago. En este cuadro, recrudecen los planteos que buscan contener estas tendencias de lucha.

Los principales diarios dominicales nacionales destacan el pacto entre la Iglesia y la burocracia sindical, especialmente de las CTAs centro-izquierdistas, para  establecer un cuadro de “diálogo” entre los sindicatos y la gobernadora Vidal. Baradel estuvo entre los participantes rutilantes de una misa en la Catedral de La Plata, oficiada por Víctor Manuel Fernández, el hombre de Bergoglio para dirigir la contención social predicada por la Iglesia. Junto a él estuvo el secretario general de ATE provincia, Oscar de Isasi, que también ha metido a la Iglesia en el conflicto de Astillero Río Santiago. Y estuvo Carlos Quintana, de UPCN,  colaborador directo en el armado de los listados de despedidos del estado provincial junto al gobierno de Cambiemos. El espectro de burócratas presentes incluyó, además,  a un amplio arco  “de la salud, de bancarios, textiles, camioneros, ferroviarios, telégrafos, estatales, transporte, gastronómicos y metalúrgicos, entre otros” (La Nación, 7/10). También participaron Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, y Gildo Onorato de la Ctep. La celebración de la misa fue pedida por los movimientos sociales vaticanos y por los burócratas sindicales.

El cura de La Plata sentenció en su misa que “no todo se puede ya”. Fue un sermón destinado a encorsetar el conflicto creciente en la provincia. Planteó que siempre es mejor “buscar un punto de encuentro que pelear”, y que “la guerra social siempre daña a los más débiles”. La Iglesia se coloca así como la orientadora política del operativo de salvataje del régimen de Macri y los gobernadores.

Todo este operativo antiobrero se despliega en medio de la furia de los trabajadores de la educación luego de conocer el decreto antiparitario de Vidal, que “eleva” el salario de un maestro de grado con la máxima antigüedad posible (24 años o más) a $19.942, 274 pesos por debajo de la línea de pobreza.

¿El arzobispo y Baradel considerarán a esta miseria “un punto de encuentro” como para dejar de pelear?

Huelga general

Para triunfar, la tarea es organizar la huelga general hasta derrotar el ajuste. Esta tarea excede a una dirección que hace un año se arrodilla ante Vidal y ahora ante la Pastoral Social.

Para avanzar en la lucha y darle continuidad, los Sutebas multicolores preparan un plenario provincial de delegados con mandato. Promovemos un Congreso de delegados con mandato de toda la CTA, que ponga en marcha esta perspectiva, para derrotar el ajuste, e imponer el juicio político a Vidal.

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