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8 de octubre de 2018

Línea 60: un paso atrás

Por Corresponsal

Una asamblea de más de 350 choferes resolvió por mayoría levantar el paro de la línea y pasar a una medida de trabajo a reglamento.

El paro, que se extendió por 24 horas y paralizó el servicio en un 100%, fue la respuesta obrera a la confirmación patronal del despido del activista Ariel Rufrancos, al término de una conciliación ministerial extendida. A ese despido se sumó otro, el de Héctor Lema, de larga data –fue uno de los reclamos de la huelga larga de 2015-  pero en suspenso por una medida cautelar, que ahora la justicia dejó sin efecto.

De esta manera, dos fuertes medidas huelguísticas -hubo un paro de 48 horas  antes de la conciliación- fueron reemplazados por una medida de dudosa efectividad. Los asambleístas partidarios de aplicar el “no cobro de boleto”, para provocar con ello el paro de la línea, hasta la reincorporación de los despedidos, objetaban que el trabajo a reglamento, sería de poco impacto. La medida, que debería provocar un “trencito” de colectivos enfilados a lo largo de todo el recorrido, se dificultaría por la frecuencia demasiado espaciada de los vehículos, especialmente en los ramales del conurbano, a veces de 40 minutos entre colectivos. 

Véase de donde se quiera, se trata de un paso atrás ante una patronal que ya anunció más despidos y un plan de racionalización que podría afectar fuertemente el plantel y las condiciones de trabajo. El cuerpo de delegados pisó, objetivamente, el terreno de las conducciones gremiales que desalientan la lucha frontal contra el ajuste macrista, en nombre de mejores condiciones futuras. En la asamblea volcó su autoridad en contra del paro. Las intervenciones de sus principales referentes, hicieron hincapié en la supuesta fortaleza del gobierno, el aislamiento de las luchas y la necesidad de ceder algo para no perder todo. Y la afirmación martilleante de que las bases no responden. Caracterización esta última que no está abonada por los hechos: los dos paros realizados, convocados de un momento para otro, fueron contundentes y sin fisuras. 

Es fundamental que el activismo y los delegados saquen un balance y se reagrupen alrededor del planteo de retomar el plan huelguístico para frenar la ofensiva patronal y reincorporar a los despedidos. Y no hacer del “aislamiento” un cuco. La 60 contará, a no dudarlo, con la solidaridad de los trabajadores de los Astilleros, los mineros del Turbio, los de Télam, los docentes y el movimiento estudiantil en lucha. Y de todas las organizaciones combativas del movimiento obrero.

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