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7 de octubre de 2018

Vaca Muerta: de la entrega del convenio colectivo a la entrega del derecho a huelga

Derrotemos la ofensiva y defendamos a muerte el derecho a luchar

El gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, presentó el miércoles pasado en la Mesa Vaca Muerta, que integran funcionarios del gobierno, empresarios y dirigentes sindicales, el plan “blindaje”. Se trata de una iniciativa que busca cercenar el derecho a huelga de los trabajadores vinculados a la industria hidrocarburífera, especialmente obreros petroleros, privados y jerárquicos, pero también camioneros y obreros enrolados bajo el convenio Uocra yacimiento. De esta manera, el gobierno pretende otorgarles mayores garantías a los empresarios del sector. 
La iniciativa apunta, en primer lugar, a desacoplar a los trabajadores de la industria petrolera de los próximos paros nacionales. Es que los paros del 25 de septiembre y del 25 de junio pasado fueron acatados por los obreros de la industria petrolera, aunque el secretario general del sindicato petrolero, Guillermo Pereyra, se encargó de que sean sin cese de producción. 

Pero el “blindaje”, también pretende evitar cualquier tipo de paros o luchas parciales por cuestiones locales. Sucede que los salarios de los obreros petroleros acumularán, a fin de este año, una pérdida de entre un 25 y un 30 por ciento de poder adquisitivo. Al mismo tiempo, fruto de la implementación de la adenda que flexibilizó el convenio colectivo de trabajo y de la reducción de gastos de las empresas en seguridad, se han multiplicado en el último año los accidentes laborales y las muertes de trabajadores. 

Estas situaciones han motivado diversas luchas. La muerte del obrero Miguel Ángel Chocola,  de la empresa Nabors, a mediados de agosto pasado, motivó la realización de un paro general del gremio. Los obreros de la empresa CalFrac, semanas atrás, tomaron medidas de fuerza contra la ejecución de algunos ítems de la adenda al CCT que hasta el momento no se habían logrado implementar en esa empresa, y que representan una reducción nominal del salario. Contra estas medidas de fuerza también pretende avanzar el “blindaje”. 

En forma colateral, esta ofensiva también afecta a trabajadores del sector público. Pues como lo demostró la gran huelga docente de este año, los piquetes en los accesos a los yacimientos y la paralización del circuito productivo, son un instrumento de lucha fundamental de los trabajadores del sector público para forzar al gobierno a dar respuestas. 

El Sindicato de camioneros y la CTA de Neuquén ya se han pronunciado en contra de esta avanzada contra el derecho a huelga. No así Guillermo Pereyra, de petroleros privados, y Manuel Arévalo, de personal jerárquico. Por el contrario, son impulsores del plan de “blindaje”. No es de extrañar, pues Pererya recibirá el 13 de noviembre próximo el premio  Konex de platino, por ser el “actor principal en la gestación del Convenio de productividad Vaca Muerta”. Es decir, por haber sido el garante de que se instaure la flexibilización laboral en el gremio. Pereyra se consagra, de esta manera, como “el carnero del siglo”. 

Esta ofensiva contra el derecho a huelga de los obreros que ven derrumbarse sus salarios y que ponen en riesgo sus vidas en los yacimientos, se produce en el mismo momento en que el gobierno le garantiza a las empresas petroleras y gasíferas la plena dolarización de las tarifas, incluso con retroactividad, en el marco de una constante devaluación del peso. 

Es necesario poner en estado de alerta y movilización a todo el movimiento obrero neuquino, y en primer lugar a los obreros petroleros. El derecho a luchar es innegociable. Hay que derrotar la tentativa de transformar a Vaca Muerta en el paraíso de las patronales, a costa de las condiciones salariales, laborales y de la propia vida de los trabajadores. 

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