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4 de octubre de 2018

Línea 60: la lucha debe reabrirse

Por Corresponsal

Vence la segunda conciliación (voluntaria) en el conflicto por la reincorporación de Ariel Rufrancos, trabajador de la 60 y referente del activismo de la línea. La patronal de DOTA no sólo mantiene una postura inflexible respecto a dicho despido sino que amenaza con ampliarlo a más trabajadores, en represalia por el paro que se extendió durante 48 hs, iniciado inmediatamente frente al despido de Rufrancos y que fuera levantado en el marco de una conciliación obligatoria, al inicio del conflicto. Así las cosas, esta situación preanuncia, como desemboque más probable, una reapertura de la lucha contra los despidos.

Se enfrenta a una patronal monopólica con espalda ancha, que actúa en forma unificada con el gobierno y la burocracia sindical de la UTA. DOTA ha golpeado con una seguidilla de despidos clave en el activismo de la cabecera de Barracas, pero es claro que esta política no es el final de la ofensiva patronal. La política en curso, destinada a despedir al activismo combativo y debilitar al máximo la organización gremial, es sólo un paso previo para avanzar en un cambio completo en las condiciones de trabajo de los cerca de 1000 choferes que trabajan en la 60. Esta vinculación ha sido comprendida por los trabajadores, que entienden que esta lucha es no sólo por Rufrancos sino para poner un parate a una patronal que viene avanzando contra los derechos adquiridos por el colectivo de trabajadores, en particular ponerle un freno a los despidos arbitrarios y a mansalva.

Un conflicto planteado en estos términos necesita del despliegue al máximo de la fuerza de los trabajadores y de toda la solidaridad del movimiento obrero. Esa fuerza sólo puede liberarse profundizando la política que permitió torcerle el brazo a la patronal en la huelga de 42 días del 2015, comenzando con la convocatoria a una asamblea general resolutiva que vote el paro general con permanencia en las cabeceras hasta la reincorporación de Rufrancos y hasta que la patronal retire la amenaza de mayor cantidad de despidos. Planteamos a los trabajadores combativos de la línea la necesidad de ir a una disputa por esta orientación para el conflicto.

El Cuerpo de Delegados no ha formulado una orientación de lucha precisa para cuando termine la conciliación voluntaria y por lo tanto tampoco esta ha sido aprovechada como un momento de preparación del conflicto por venir. Se han desaprovechado oportunidades para fijar un rumbo preciso en la asamblea general del 25/9.

Reuniones de apoyo de organizaciones sindicales y políticas de izquierda, han naufragado por ausencia de una iniciativa para la acción. Es necesario contraponer a este inmovilismo una posición de lucha definida.

La lucha de la 60 se reabrirá en un marco político y social caracterizado por una fuerte crisis económica y gubernamental y en el inicio de un ascenso de luchas del movimiento obrero. Conscientes de esta situación se impone como tarea la vinculación con todas las peleas en curso.

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