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4 de octubre de 2018

Abajo los despidos en Alpargatas Catamarca

Por Vicky

“Su gobierno, señor presidente, ha venido a esto, a dejarnos a nosotros, los trabajadores, en la pobreza, la miseria y la humillación de tener que llegar a nuestros puestos de trabajo, y que nos cierren la puerta en la cara, trabajo al que hemos asistido durante 20 o 30 años, todos los días, a las 5 de la mañana (…) le hablo a toda la clase trabajadora, los invito a luchar por sus puestos de trabajo, para que este gobierno se termine de una vez por todas”. Estas palabras pertenecen a Claudio Carrizo, delegado gremial de la planta de Calzados y Textil Catamarca, ubicada en la ya escuálida zona industrial de nuestra provincia, en El Pantanillo. El video se hizo viral por la crudeza de la situación descripta.

En el caso catamarqueño, más de 300 familias quedaron sin sustento, contando también a los cerca de 60 operarios de la planta, que aún no saben qué ocurrirá con sus puestos de trabajo. En el caso de Tucumán, la empresa más grande del grupo, en la que trabajaban 1500 trabajadores, acaba de despedir a 500 obreros y al resto se les adelantó las vacaciones, procurando impedir de esa manera, que se pueda articular una respuesta combativa de los trabajadores.

La empresa inició un procedimiento preventivo de crisis en todas las plantas del país, para lo cual contó con la complicidad de la burocracia de la Asociación Obrera Textil (AOT). De esta manera la empresa quedaba habilitada para comenzar con suspensiones y luego despidos graduales con indemnización al 50% de lo que correspondería a un despido sin causa.

La burocracia está publicitando que logró, a pesar del preventivo de crisis, que les pagaran el 100% de la indemnización.

A esta ya común situación de despidos masivos, se suma lo acontecido con Alco y Longvie. La empresa mendocina fue declarada en quiebra por la justicia. En Catamarca emplea a cerca de 120 trabajadores. La empresa Longvie, por su parte, despidió a nueve trabajadores, dejando abierta la puerta a nuevos despidos debido a la caída en las ventas y el aumento de los insumos.

Frente a esta catástrofe social que está provocando la política en curso que apunta a descargar la crisis sobre la espalda de los trabajadores es necesaria una respuesta del movimiento obrero en base a una lucha que debe contemplar todas las medidas que históricamente ha usado la clase trabajadora para enfrentar este tipo de situación, de la ocupación de las plantas que cierren, las marchas y bloqueos, las acciones coordinadas, la huelga general como acción de conjunto de los obreros con trabajo y los sin trabajo.

En el caso catamarqueño, donde en el cordón son numerosas las fábricas y talleres que han cerrado, que están despidiendo o están en lista de espera para hacerlo es necesario formar un comité de lucha interfabril, y que se llame a un congreso de delegados de todos los gremios. Para imponer una huelga general,  para imponer la reapertura de las fuentes de trabajo, las reincorporaciones, la apertura de las cuentas, teniendo en cuenta que todas estas empresas por décadas se han beneficiado no solo por los bajos salarios, sino que al instalarse en zonas francas, han recibido beneficios fiscales, crediticios, etc. En función de ello es necesario luchar por el reparto de las horas de trabajo entre todos los trabajadores sin afectar los salarios, que es la vía por la cual, la crisis la tienen que pagar los capitalistas, y llegado el caso, para asegurar esta salida es necesario reclamar la expropiación de las empresas para garantizar los puestos de trabajo y la defensa de los demás derechos laborales y salariales. 

 

 

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