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4 de octubre de 2018

Aceiteros: debates y conclusiones del paro del 25

El paro general del 25 y la movilización del 24 dejó conclusiones importantes para el conjunto de los trabajadores y para su vanguardia. Por un lado, fue un masivo pronunciamiento de la clase obrera contra el plan de Macri y el FMI, cuando la recesión y la inflación golpean sin pausa los salarios y puestos de trabajo. Por otro, mostró el objetivo de contención que tuvo esta medida por parte de todas las variantes de la burocracia sindical, reflejado en el carácter dominguero y sin continuidad del paro del 25, y en los discursos del acto del 24, donde prevaleció el llamado a esperar a octubre del 2019 para ganarle a Macri en las urnas. La CGT –que ni siquiera paró en apoyo de la rebelión universitaria que llevó a 500 mil personas a marchar a Plaza de Mayo-, los Moyano y los Yasky, entregan el salario y los puestos de trabajo; no tienen ninguna intención de derrotar ahora el plan antiobrero de Macri, los gobernadores y el FMI.

Se trata de un debate de importancia para el gremio aceitero. Mientras el moyanismo y la Corriente Federal de Palazzo, no pararon siquiera las 36 horas y le sacaron el cuerpo a la movilización (los Moyano, incluso, no fueron oradores en el acto), los aceiteros pararon 48 horas el 24 y el 25, y movilizaron con una buena columna a la Plaza.

El 21F… una orientación de derrota para el movimiento obrero

Moyano, Palazzo y las CTA Yasky -convocantes del 24 junto con Micheli, el grupo político La Alameda, CCC y CTEP, entre otros- vienen jugando un rol de contención del movimiento obrero tributando a las expectativas electorales del peronismo. De fondo este sector seudo-opositor que encabeza Moyano se propone defender la gobernabilidad, es decir no desenvolver la fuerza del movimiento obrero expresada en la contundencia del paro del 25 hasta derrotar al gobierno ahora, sino como lo dijo aquel 21F, esperar a las elecciones del año próximo; por esta misma razón se opuso a la movilización del 18 de Diciembre contra la reforma jubilatoria junto a toda la runfla cegetista, de la que camioneros no participó en absoluto.

La Federación Aceitera se ha colocado políticamente en este espacio de contención del movimiento obrero, participando de sus actos en Atlanta (en Agosto) y Ferro (Septiembre). Moyano está apostando a la interna peronista, buscando unir las puntas de Massa-Pichetto con CFK; colocar a la Federación Aceitera en este campo, es reforzar a este sector seudo-opositor de la burocracia sindical. Las expectativas en la dupla Moyano-Palazzo del secretario general de los aceiteros, Daniel Yofra, tal como lo declaró él mismo a comienzos de año, evidentemente no se han extinguido, sino todo lo contrario. Este sector busca colocarse como oposición al triunvirato de la CGT, se proponen como variante de recambio, pero ni por asomo se les ocurre enfrentar al Gobierno hoy, porque le temen como a la peste un desborde de las bases en medio de un Rodrigazo, con altísima inflación, tarifazos, y despidos, que se los lleve puestos a ellos y a todo el régimen político. Se preocupan por mantener la Gobernabilidad como pide el Papa Francisco, Macri, y todo el PJ-kirchnerismo. No les importa que paguemos la crisis los trabajadores.

El programa político que levantó el 21F en Atlanta, es para colocar al conjunto de la clase obrera como furgón de cola de la burguesía nacional que ha saqueado el país con la obra pública, tal como los Roggio, Calcaterra y Techint lo reconocen en la Justicia; es la burguesía que el kirchnerismo había venido a reconstruir.

El clasismo con un rumbo de independencia

En las jornadas del 24 y 25 se mostró un reagrupamiento del sindicalismo combativo que levanta una orientación de independencia de clase, con una columna propia en la Plaza y con los piquetes y cortes del día del paro -que se opone a la orientación de derrota de la burocracia dialoguista y seudo-opositora. El clasismo tiene una estrategia propia: pelea por derrotar a Macri, los gobernadores y el FMI ahora, con un plan de lucha y la huelga general, y plantea la necesidad de un congreso de bases de todos los sindicatos y centrales que elabore y resuelva un plan de acción y un programa de salida a la crisis, para que la paguen los capitalistas.

Con esta comprensión abrimos un debate con el conjunto de los trabajadores aceiteros y en particular con su vanguardia, en torno a la perspectiva que debe tomar el movimiento obrero en la actualidad y discutir con claridad con qué estrategia y con qué plan vamos a derrotar al gobierno hambreador.

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