14/04/2020

La deuda sigue creciendo: una presentación gráfica

Una explicación gráfica de las implicancias económicas, sociales y sanitarias del pago de la deuda. Los datos son de elaboración propia para Prensa Obrera en base a información oficial.
Por Guido Lapa , , economistas del Partido Obrero

La deuda externa es, desde hace décadas, un tema ineludible para quien se proponga explicar el subdesarrollo argentino. Gobierno tras gobierno se pagan miles de millones de dólares en amortizaciones e intereses de una deuda que no cesa de aumentar, y que condiciona toda la política económica que se lleva adelante.


La llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada no modificó lo que es, a todas luces, una política de Estado. Como muestran los gráficos que presentamos a continuación, el gobierno no solo lleva pagado más de 27.500 millones de dólares por vencimientos de deuda, sino que sigue aumentando el endeudamiento.


La sumisión de los gobiernos al pago de la deuda externa explica una parte del ajuste que sufrimos y que derivó en una desinversión enorme de la salud, la educación y otras áreas; que se rigen de acuerdo a los lineamientos del Banco Mundial y no de las necesidades sociales de los millones de trabajadores que residen en el país. El gobierno que vino “a cambiar las prioridades” continúa condenando a la mayoría de la población a la pobreza y al desamparo sanitario mientras destina fortunas para mantener los negocios del capital financiero.


Los gráficos que presentamos a continuación, una elaboración propia en base a datos oficiales, nos permiten sacar algunas conclusiones:



Gráfico 1. Elaboración propia en base a datos de la OPC y el Ministerio de Economía de la Nación.


La comparación entre los gastos destinados a contener los efectos sanitarios y sociales de la pandemia y lo que el gobierno lleva pagado de deuda en apenas cuatros meses de mandato, es verdaderamente ilustrativo. El contexto de cuarentena obligatoria agrava fuertemente todos los desequilibrios preexistentes. La precariedad del sistema sanitario, la situación de millones de trabajadores desocupados, de los trabajadores informales y la falta de infraestructura en los barrios más humildes son solo algunas de las realidades que salen a luz con una crudeza inusitada en la medida en que se extiende la cuarentena y se expone la tragedia cotidiana que se tiende a naturalizar.


Mientras el gobierno dispuso de más de 27.500 millones de dólares entre lo pagado en dólares y pesos por vencimientos de deuda, gastó en total 278.000 millones de pesos -equivalentes a poco menos de 4.600 millones de dólares- sumando el aporte extraordinario a los planes sociales, a los jubilados que cobran la mínima y en la compra de respiradores. Es necesario aclarar que más del 50% de ese dinero proviene de reasignaciones presupuestarias.



Gráfico 2. Elaboración propia en base a datos de la OPC y el Ministerio de Economía de la Nación.


Este gráfico muestra en detalle, mes a mes, los pagos tanto de capital como de intereses de la deuda tanto en dólares como en pesos (al tipo de cambio del momento) a lo largo del mandato de Alberto Fernández. La curva amarilla muestra un dato desde todo punto de vista crucial: el stock de deuda mientras tanto sigue aumentando. Es decir que el país está cada vez más endeudado a pesar (y como consecuencia) de cumplir sistemáticamente con los compromisos de la deuda.


Estos datos muestran que, para sorpresa de algunos, este gobierno tampoco vino a “desendeudar” al país, sino que será otro pagador serial que va a seguir aumentando la deuda pública. El default selectivo (“reperfilamiento”) de los bonos locales, como publicamos en Prensa Obrera, tiene el objetivo de garantizar los dólares para el pago de los bonos con legislación extranjera, algo que de todos modos no alcanza para asegurar que logrará evitar el default.



Gráfico 3. Elaboración propia en base a datos de la OPC y el Ministerio de Economía de la Nación.


Mientras el gobierno reclama solidaridad al pueblo argentino y se jacta de la protección a los que menos tienen, este tercer gráfico muestra que la suma de los gastos sociales donde (en los que se incluyen los planes sociales, la Asignación Universal por Hijo, las pensiones no contributivas y las asignaciones familiares) no llega a representar ni siquiera un tercio de lo que se pagó a los usureros, incluso si contamos las partidas especiales de enero y febrero.


Muestra también aparte los gastos corrientes en salud. Pero aquí vale una aclaración, porque buena parte del presupuesto de salud depende de cada distrito. Si ello explica por un lado los pequeñísimo montos asignados por el Estado nacional, por otro lado demuestra hasta qué punto la política de descentralización sanitaria -comenzada por el menemismo y continuada por todos los gobiernos hasta el actual- es responsable de la precaria situación de la salud pública en Argentina.



Gráfico 4. Elaboración propia en base a datos de la OPC y el Ministerio de Economía de la Nación.


Este gráfico muestra la evolución del stock de deuda a lo largo de los últimos cuatro años, de forma trimestral. Es de público conocimiento que a lo largo del gobierno macrista la deuda fue en aumento, empezando con el pago a los fondos buitre y el retorno a los mercados internacionales, hasta que se revirtió esa tendencia y se firmó el nefasto acuerdo con el FMI. La última parte de la curva corresponde al crecimiento del endeudamiento ya bajo este gobierno.


Conclusión


El programa político planteado ante esta situación por el Partido Obrero y del Frente de Izquierda se viene probando como el más efectivo para enfrentar la crisis sanitaria. Partiendo de la centralización del sistema de salud, pasando por un verdadero impuesto a la riqueza y una real prohibición de despidos y suspensiones y de las reducciones salariales, hasta la investigación y el no pago de la deuda externa.


La suma de los gráficos expuestos nos muestra que la pandemia puso de manifiesto un parasitismo que ya lleva décadas, bloqueando el desarrollo del país. El rescate de que ensaya el gobierno agranda ese peso muerto sobre la nación. El repudio a la deuda usuraria (algo sustancialmente distinto a una caída en default tras el pago serial) es el puntapié inicial para una reorganización económica sobre nuevas bases sociales.





 

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