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18 de julio de 2019 | #1557

[Editorial] Ni reforma laboral ni convenios flexibles

Votemos las listas obreras y socialistas del FIT-Unidad

En estos días, la burguesía colocó muy fuerte en la agenda la cuestión de la reforma laboral. Y desde luego, la previsional. El trabajo de colocar la reforma previsional continentalmente quedó a cargo de Bolsonaro, que logró la primera media sanción en Brasil. El fascista carioca no se privó de apoyar abiertamente a Macri, justamente, en función de la agenda común que incluye estos dos puntos que son esenciales, por otra parte en todos los memorándum del FMI con Argentina.

La cuestión de la flexibilización laboral está inscripta en los acuerdos del Mercosur con la Unión Europea, porque incluyen la igualación de condiciones de competitividad en materia laboral y el respeto de las normas de la OIT que promueven la “libertad sindical”, lo que en la Argentina es leído como la desarticulación de los convenios colectivos por rama, los grandes sindicatos y la central obrera única. Un rasero internacional a la baja que se va agravando a medida que nuevas naciones acentúan la flexibilización laboral. Para nosotros, el caso Brasil es clave, porque siendo el principal socio comercial, introdujo en tiempos de Temer la reforma laboral esclavista que introduce las condiciones del siglo XIX.

Las iniciativas políticas de Macri en las últimas semanas están dando el tono del embate final hacia las Paso. Contemporáneamente al acuerdo ruinoso y semicolonial con la Unión Europea, se firmó el decreto de cielos abiertos que significa un ataque en regla a Aerolíneas y a sus trabajadores. El decreto favorece al grupo de American Airline y Latam, y en el mañana podría favorecer a otros monopolios internacionales en desmedro de Aerolíneas y de sus tripulaciones. Esto luego de la promoción de sindicatos de empresa en las líneas low cost, para dividir a los trabajadores y quebrar el convenio laboral.

En el puerto se prepara la licitación 2020 en favor de un solo operador, dependiente de la naviera internacional Maesk, que significaría centenares de despidos y el arrasamiento de los convenios colectivos y las conquistas de los sindicatos que operan en la actividad. Todos hemos visto el ataque a La Bancaria por pretender la afiliación de los 7.000 empleados de Mercado Pago que están uberizados.

Pero la “uberización” de la clase obrera en general y de la juventud en particular es una política de conjunto. Crivelli, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, fue directo: propuso eliminar la indemnización para que haya “libertad de despedir sin causa”.

Jamás vimos hablar tan descarnadamente a la propia burguesía. De inmediato se anotaron el empresario cafetero Cabrales, el inefable Cristiano Ratazzi, de Fiat, y el poderoso empresario sojero Gustavo Grobocopatel, todos en el mismo sentido. Recordemos que el dueño de Los Grobo, cuando se firmó el acuerdo con la Unión Europea cometió el sincericidio de señalar que “desaparecerán ciertas ramas”. Con lo cual el reclamo de despido gratuito está vinculado con una política de desmantelamiento industrial.

Vienen por todo

La campaña de los “altos costos laborales” -en la que las Pymes están metidas hasta el cuello, especialmente la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came)- ha derivado en esta virulenta ofensiva contra la legislación laboral y los convenios colectivos porque “Argentina tiene un problema de productividad”. Atacan cien años de conquistas obreras, ocultando la responsabilidad absoluta de los disparatados “costos empresariales” en tasas de interés astronómicas, tarifas que subsidian a los monopolios petroleros, combustibles dolarizados, la desinversión capitalista, la logística encarecida por falta de ferrocarriles y de flota fluvial, el negociado de la privatización de los puertos y sus costos, sólo por mencionar algunos.

El asesor estrella de la flexibilización laboral española en tiempos de Felipe González, Armando Caro Figueroa, salió al ruedo con un planteo de fondo. Propone terminar con los convenios por rama e instaurar la “libertad sindical” a la europea y culpa a los sindicatos que defienden convenios por rama para “mantener su fuerte poder de regimentación y sus cajas” y a los empresarios que evitan una política contra los sindicatos y convenios por rama porque son el “dique de contención de la izquierda” (Clarín, 12/7). Por último, cuestiona el sistema de obras sociales sindicales. En la misma línea salió Espert y su cría de economistas liberales planteando directamente el fin de los aportes sociales y el salario diferido, que permite la jubilación y la salud del trabajador, lo que implicaría el fin del sistema de previsión y de obras sociales. Recordemos que Macri lo ha implementado parcialmente, puesto que hoy hasta 7.006 pesos por el salario de cada trabajador no se pagan cargas sociales, mientras en la industria textil ese “mínimo no imponible” se eleva a 17.000 pesos por trabajador.

Vienen por todo. Esa es la agenda de las “reformas de fondo”. Ante semejante ofensiva, Cristina respondió que ella “es más capitalista que Macri”, para conquistar el favor de una clase capitalista que le es esquiva, aunque de fluidos vínculos con Alberto Fernández y con Massa, dos garantes de la “seguridad jurídica” del capital, no precisamente de la seguridad jurídica de las conquistas obreras. Cualquiera sea el ganador de octubre, estará sujeto a la agenda del FMI, de la UIA y de las demás cámaras patronales.

La CGT y la reforma laboral

La CGT había transado con Macri tres proyectos de reforma laboral. Los truncaron las jornadas de diciembre de 2017. Luego, la misma burocracia dialogó amablemente con el FMI y ahora se reunirá con Macri para “conocer la letra chica del acuerdo Mercosur-Unión Europea”. En este marco se reunió con Alberto Fernández, en una foto de apoyo aunque en la sede de UPCN para “no comprometer el sello cegetista”, una novedad en el peronismo. Es que ninguna de las tres fórmulas de la grieta trucha, las de los polos Macri-Pichetto y Fernández-Fernández-Massa, y Lavagna-Urtubey -que es un poco de cada una-, es ajena a la CGT. Con cualquiera de ellas, la burocracia sindical negociará la reforma laboral a su estilo, sencillamente porque forma parte de la agenda de toda la clase capitalista.

Cuando Macri atacó a algunos sindicalistas, no ataca a la burocracia sindical, sólo busca condicionarla. De hecho, bajo el actual gobierno se han entregado resonantes convenios como el de los petroleros de Vaca Muerta, donde han muerto ocho trabajadores en el último año y medio como consecuencia del arrasamiento de las protecciones y conquistas. El contrato o pacto social de los Fernández-Fernández incluirá mesas sectoriales para flexibilizar los convenios, algo que ya se hizo en Atilra, Unión Ferroviaria, textiles, plásticos y tantos otros gremios.

La flexibilización laboral pretende recomponer la tasa de beneficio de la burguesía a costa de los trabajadores, perforando el propio valor de la fuerza de trabajo. En resumen, pretenden que los trabajadores en blanco tengan las condiciones de los que hoy están en negro y bajo esas condiciones y no otras, blanquear la economía. 

Como lo demuestran la lucha de BIO Ramallo en defensa del convenio aceitero, donde fueron despedidos todos sus trabajadores para pasarlos al petrolero, la heroica huelga de 23 días de la petroquímica Tecnomyl en Río Grande con 17° bajo cero, los paros de pilotos que, aunque limitados, enfrentan la ofensiva en el sector, la de los controladores aéreos, la ocupación de las obreras de Mielcita, el paro de UTA en el interior, la huelga de los mineros jujeños de Aguilar, las reiteradas movilizaciones del Sutna por su paritaria (donde se ha destacado el acompañamiento masivo del Polo Obrero y el Plenario Sindical Combativo) o los grandes piquetes de los desocupados, hay luchas que son sistemáticamente aisladas por las centrales obreras que, desde hace un año y medio, vienen diciendo que el eje es votar bien en octubre próximo, como excusa para entregar a los trabajadores.

Llamamos a formar comités fabriles y sindicales de apoyo al FIT-Unidad, para luchar por el voto a sus listas que están pobladas de representantes sindicales docentes, estatales, del Neumático, gráficos, de la Alimentación, papeleros, textiles, metalúrgicos de distintas ramas, plásticos, telefónicos, del subte, camioneros, ferroviarios, docentes universitarios, no docentes, científicos e investigadores, del arte y músicos, junto a los representantes del Polo Obrero y el movimiento estudiantil y de derechos humanos, que expresan la batalla política para que la crisis la paguen los capitalistas. Y desde ese lugar luchan ahora mismo para que la clase obrera intervenga mediante un plan de lucha para derrotar esta política. Para reforzar esta perspectiva, llamamos a concurrir masivamente al acto del 27 de julio en el Estadio Cubierto de Argentinos Juniors.

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