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11 de junio de 2019

Tucumán: Radiografía de una elección fraudulenta

18.296 candidatos. Casi 100 partidos, la mayoría actuaron como acoples de la fórmula Manzur-Jaldo o de Elías de Pérez -José Manuel Paz. La elección estuvo militarizada con un policía para cada urna, con grupos de policías a la entrada de cada establecimiento, con la gendarmería que apareció muy activa, y después de las 16 con el despliegue de grupos de la infantería de la policía, con escudos y armamento frente a eventuales disturbios. El helicóptero de la gendarmería sobrevoló sobre las zonas calientes.  Manzur tomó todos los recaudos para mantener el régimen fraudulento, pero evitar que como en el 2015 se reprodujeran los violentos incidentes y la pueblada que conmovió a la provincia y al país entero. Elías de Pérez contribuyó a poner paños fríos frente a la ola de denuncias. Se conformó con haber salido segunda.

Ese fue el marco del acto electoral que comenzó siendo caótico desde los inicios. En varias escuelas no estaban los presidentes de mesa, por lo cual se designaron a algún fiscal o al primero de la cola de votante. Una situación nada casual ni inocente usada para asegurar el control de la mesa por parte de las listas oficialistas. En numerosas escuelas se abrieron las escuelas con las urnas sin revisar. Las aulas estaban repletas de votos entremezcladas, todas del mismo color. Durante toda la jornada recibimos llamadas de votantes que declaraban que no habían encontrado nuestro boleta. Las autoridades de mesas dispusieron mesas y sillas para que 50 o mas fiscales se pudieran sentar. Donde las instalaciones escolares no lo permitían, por medio de la gendarmería se separaba arbitrariamente a decenas de fiscales y se los despojaba de la posibilidad de fiscalizar. El voto del FIT desapareció de numerosas escuelas. La posibilidad de fiscalizar teniendo solo fiscales generales se hizo muy dificultoso para acoplarse con las fiscalizaciones que realizaban los fiscales de mesas. En numerosas escuelas se designaron como veedoras de la Junta Electoral a las directoras de los establecimientos escolares que se orientaron a hacer buena letra con el oficialismo. Varios de los numerosos problemas que afectaron a los fiscales del FIT estuvieron motivados por estas directoras que alegaban disposiciones inexistentes, como que no se podía entrar con pañuelos verdes, que los votos se debían llevar en bolsas negras, que los fiscales de mesas no se podían constituir sino lo habían hecho a primera hora. No hubo ninguna forma de que se pudiera labrar un acta frente a todos estos atropellos. A la hora del escrutinio las cosas se complicaron, porque avisaron que a los fiscales generales se los sacaba de la escuela, y los fiscales de mesas debían quedarse dentro de la escuela sin poder salir para nada. Hubo escrutinio que terminaron a las dos de la madrugada.

A todo esto se sumó los problemas de táctica y coordinación con el PTS. Primero porque decidieron no fiscalizar en el interior, a pesar que reclamaron en varios lugares encabezar o listas paritarias, e inclusive crearon artificialmente un conflicto con la sección III que pretendían encabezar.

Nos plantearon que solo iban a fiscalizar la capital. Allí no pusieron fiscales de mesa, sino solo generales, y a los generales no los transformaron en fiscales de mesa a la hora del escrutinio, por lo que planillas en mano firmadas solo tenemos en el PO.

 El esfuerzo de los equipos de fiscales, en los que participaron importantes compañeros de la periferia, ha sido una dura prueba de sacrificio, de confianza política, lo que abre todo un padrón para culminar con un reclutamiento y reforzar al partido para los próximos desafíos de la lucha de clases.

 

 

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