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10 de junio de 2019

[Informe UCA] El 30% de los niños no cubre sus necesidades alimentarias y un 13% pasa hambre

El capitalismo no puede ni dar de comer a la clase trabajadora

El total de niños de entre 5 y 17 años que no cubrió sus necesidades alimentarias porque en sus hogares no ingresó el dinero suficiente, llegó a casi el 30% a finales del 2018 (21,3% al finalizar el 2017), mientras que el 13% directamente pasó hambre (9,6% un año antes). Estos datos surgen del informe presentado la semana pasada por la Universidad Católica Argentina (UCA), donde también se destaca que el 15,5% de los niños trabaja, contra el 12% de fines del año anterior.

En el desglose de los datos se destaca que la cantidad de chicos que no come lo necesario, en cantidad y calidad, en el sector de bajos ingresos pasó en un año del 31,6 a 38,8 por ciento y en el de ingresos muy bajos, pasó de 43 a 56,7 por ciento, es decir que más de la mitad de los niños de esta franja más empobrecida de la población no llegó a cubrir la necesaria dieta alimentaria.

Por el ajuste y la crisis, con su secuela de despidos, salarios a la baja y suspensiones masivas, que reducen los ingresos de los trabajadores, la familia obrera está siendo golpeada brutalmente en su nivel de vida. Y estos golpes se sienten, de manera particular, en el caso de los niños.

Otro estudio de la UCA, dado a conocer hace poco más de un mes, dio cuenta de que casi 7,5 millones de niños y adolescentes menores de 17 años de las zonas urbanas de nuestro país son pobres.

En el segmento de ingresos “muy bajos”, hubo una suba importante en la cantidad de chicos que trabajan. Pasó del 17,4% en 2017 a 19,5% en 2018, es decir que uno de cada cinco niños tiene que trabajar en una edad que coincide con las de la escolaridad, cínica y solo formalmente obligatoria y así es que, según datos oficiales, el 25% de los jóvenes no termina la escuela secundaria.

Otro de los aspectos que se destacan en el informe es que en el año analizado, creció sustancialmente la cantidad de niños de familias de clase media que trabajan. Pasó de 9,2 a 15,3 por ciento. Es decir que la profundidad de la crisis hace que la misma alcance también a los sectores medios.

En una muestra del nivel de vulnerabilidad y miseria que se descarga sobre los chicos, el trabajo subraya que las cifras son las más altas de la última década. Esto da cuenta del golpe que descarga sobre los sectores más vulnerables de la población la crisis económica y pone al desnudo la incapacidad del capitalismo para cubrir las necesidades más elementales de la población trabajadora.

Esta es una razón más que suficiente para terminar con este sistema, donde la violencia tiene un carácter estructural y que no tiene nada que ofrecer para el presente y el futuro de los niños de la familia trabajadora.

La defensa de la vida de los chicos está directamente vinculada con la lucha contra los despidos, por salarios que cubran las necesidades de la familia obrera, por haberes jubilatorios mínimos equivalentes al costo de la canasta del jubilado, por alimentación, salud y educación para todos los hijos de trabajadores.

Esta pelea debe ir acompañada por la lucha por una nueva sociedad, por un gobierno de trabajadores, para terminar con la lacra del capitalismo que hunde a la familia obrera en la miseria. 

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