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12 de abril de 2019

¿Sergio Bullrich o Patricia Berni? Defendamos el derecho a luchar

El kirchnerismo pide cárcel para los kirchneristas.
Por Alejandro Lipco
Delegado en la Junta Interna (ATE) del Hospital Garrahan

“Si yo fuera secretario de Seguridad, sanciono al policía por no esposar y detener a Catalano”. Estas declaraciones del ex funcionario kirchnerista Sergio Berni en un programa televisivo refieren a un corte de calle que protagonizó ATE Capital.

En las imágenes que se reproducían en estudios, se veía a Catalano -secretario general de la seccional- discutiendo con un policía que pretendía desalojar el piquete. La fuerza de seguridad macrista, finalmente, reprimió.

Las declaraciones del ex secretario de Seguridad de CFK poco tienen que envidiarle a Patricia Bullrich, Cristian Ritondo o Alfredo Olmedo. Sin embargo, Berni es precandidato a gobernador “dentro de las PASO que arme el PJ”.

No son palabras inocentes, pues Berni milita activamente en el bloque político que se postula ante la burguesía como relevo frente al colapso del macrismo. Ofrece, de este modo, garantías de “orden” (leáse represión) para la tarea de descargar el peso de la crisis sobre las masas. Sus declaraciones son consistentes con la convocatoria de CFK a “unir pañuelos celestes y verdes” y respetar los acuerdos con el FMI.

Berni no es un recién llegado a las lides represivas. Este Teniente Coronel (R) acompaña a la familia Kirchner en política desde 1991. Su rol antisindical y antiobrero se remonta a esos orígenes. Vale recordar que en 1994 actuó como agente infiltrado contra una huelga de mineros del Turbio, a pedido de Néstor Kirchner. Más cerca en el tiempo, durante el gobierno de Cristina Fernández, lideraba las represiones a los obreros que reclamaban contra despidos en la Panamericana –por ejemplo, los de Lear. Su rol de vocero de la mano dura, la xenofobia y la represión no es una improvisación. Por estos motivos, no deberían sorprender sus declaraciones.  

Por otra parte, nuestro rechazo a la convocatoria represiva de Berni no debe confundirse con una solidaridad política con Catalano, quien cumple la función de contener a un amplio sector de activistas detrás de la política patronal que culmina en los Berni “empoderados” como funcionarios. Los compañeros y compañeras de la Verde y Blanca deberían tomar nota, además, de que ningún “referente” político del kirchnerismo rechazó las amenazas que vociferó Berni.  

Es preciso superar una experiencia política que nos propone nuevas frustraciones en forma abierta. Sólo la izquierda defiende incondicionalmente el derecho a luchar.

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