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14 de marzo de 2019

La CGT plantea quitarle derechos a la atención de la salud a los trabajadores en negro

"Cartilla mínima” para los monotributistas

La burocracia sindical cegetista se quejó ante distintos funcionarios del gobierno porque los monotributistas, que tiene obligatoriamente en sus obras sociales, pagan una cuota de $689 que –dice- no alcanza para cubrir el costo de las prestaciones mínimas que se deben dar por el Programa Médico Obligatorio (PMO), que hoy rondan los $ 1.400 mensuales.

Ante esto, la política de las direcciones gremiales consiste en dificultar el acceso a las prestaciones médicas a esa franja de empleados que trabaja en negro y se encuentra entre los más precarizados. Aumentan las trabas, las demoras y hay excesos en el pedido de documentación para afiliarse a una obra social y “es habitual que se tarde en asignarles turnos o se los asigne en barrios muy lejanos a sus domicilios” (Clarín 13/3).

Además, le plantean al gobierno que se modifique la legislación actual de manera tal que, para el monotributista, se elabore una cartilla básica (aún por debajo del PMO) y que paguen coseguros por todas las demás prestaciones.

Pero los monotributistas que se afilian a las obras sociales sindicales son, mayoritariamente, trabajadores, empleados en negro, que han perdido su trabajo estable (o nunca llegaron a tenerlo) y que, en general, tienen los salarios más bajos del país porque no están siquiera encuadrados en un convenio colectivo de trabajo.

Este sector de trabajadores –que alcanza a casi la tercera parte de la fuerza laboral de la Argentina- es abandonado a su suerte por la burocracia sindical. Hace muchos años que no baja ese porcentaje de empleo en negro, que recorrió los doce años de kirchnerismo y los tres y medio de macrismo y las CGT y las CTA jamás han encarado una pelea por su blanqueo.

Al igual que actuara cuando se negoció y aprobó la reforma a la ley de ART, que dejó a los trabajadores accidentados con una exigua cobertura, la burocracia, que la apoyó calurosamente, se coloca también ahora en el terreno de la desprotección del trabajador.

No se trata de separar en afiliados de primera y de segunda en la atención de la salud y el cuidado de la vida de los trabajadores y su familia. Hay que exigir al Estado por una atención pública de salud de calidad, que para los afiliados monotributistas de las obras sociales realice el aporte que los equipare con los trabajadores de cada gremio y que todos los afiliados -sean o no afiliados al sindicato- tengan los mismos derechos.

Aquí también, donde está en juego uno de los más elementales derechos de los trabajadores y sus familias, como es el de la atención de la salud, aparece claramente la losa que supone la burocracia sindical para la pelea por las condiciones de vida y de trabajo. Es necesario sacarla y recuperar las organizaciones sindicales para la lucha por los derechos y las reivindicaciones de los trabajadores.

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