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14 de marzo de 2019 | #1540

Paro activo de 36 horas ¡Ya!

Carestía, tarifazos, suspensiones, despidos.

El desbarranque económico del gobierno macrista está a la vista de todos. Ni los dólares del FMI o los intereses usurarios frenan ya la fuga de capitales.

Los propios especuladores, que lucraron con el endeudamiento del país, hacen sus valijas.

¡Pero este desbarranque lo pagamos los trabajadores! Con tarifazos. Con carestía.

Con suspensiones y despidos, en una industria que funciona a la mitad de su capacidad instalada.

Las patronales se sirven de ello para exibilizar y despedir trabajadores.

Este régimen, intolerable para la mayoría trabajadora, no es patrimonio exclusivo del macrismo.

Sus socios son los gobernadores y el Congreso de la supuesta “oposición”, que aplica el ajuste en las provincias y le ha votado a Macri más de cien leyes en el Congreso.

¿Qué duda cabe que es necesaria una lucha?

Pero la burocracia sindical, agente de esa falsa “oposición” en las centrales obreras, no está dispuesta a luchar. Nos llaman a esperar a octubre para “sacarlo a Macri”. Mientras los personeros y candidatos de esa unidad pejotista-kirchnerista se reunieron con el FMI para decirle que la deuda usuraria se paga y es “cuestión de Estado”.

Para que se vaya el régimen de Macri, los gobernadores y el FMI, es necesaria una lucha AHORA.

Como la que emprendieron las miles de mujeres que pararon y marcharon este 8. Y los piqueteros, que no aceptan la “tregua” que rmaron los agentes del Vaticano con el gobierno. Y los luchadores de Interpack, del Sutna y de Fate. Y los docentes de Chaco y de Salta, que se rebelan contra otra tregua, la de Ctera.

Para que la crisis la paguen los capitalistas, impulsemos el paro activo nacional de 36 horas, por un salario igual a la canasta familiar y jubilaciones del 82%, por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario; ningún despido, ocupar toda fábrica que cierre y despida. Impulsemos asambleas y plenarios por un Congreso de todos los sindicatos con mandato de las bases.

Por el repudio de la deuda usuraria, la nacionalización de la banca y el comercio exterior. Por una Asamblea Constituyente impuesta por la acción directa del pueblo trabajador, que resuelva estas transformaciones de fondo.

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