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8 de noviembre de 2018 | #1527

[Editorial] Un bono (anti)salarial

Inmediato paro activo por la reapertura incondicional de paritarias

La conferencia de prensa de la CGT fue como esas viejas películas clase B en las que todo el mundo sabe lo que va a pasar. Héctor Daer y Carlos Acuña -el actual binomio de conducción- anunciaron un bono extraordinario de 5 mil pesos, en dos cuotas (noviembre y enero) “no remunerativas”, a cambio del cual se levantaría el “posible” paro anunciado para fin de mes.

El prometido paro activo de 36 horas ya había sido archivado, ahora estarían desechando el “quinto paro a Macri”, aún en su modalidad dominguera. Evitaron toda acción contra el Presupuesto del FMI y ahora negocian una entrega más profunda del movimiento obrero en su hora más difícil.

La presencia de Daer y Acuña en Tucumán, el 17 de octubre, adquiere su verdadera dimensión. Acompañaron al peronismo de la “gobernabilidad”, para hacer pasar el plan de guerra contra los trabajadores que entraña el “hay 2019”.

La reciente incorporación de Hugo Moyano y de Daer a la“mesa chica” del PJ encargada del armado electoral 2019, preanuncia la dosificación de hostilidades por parte de un espectro más amplio, el de la burocracia opositora. En Chubut, Jorge Taboada, de Camioneros, se incorporó al partido del gobernador ajustador Arcioni, que acaba de anunciar el adelantamiento electoral. Este sector, que articula con el kirchnerismo sindical, ya había jugado fuerte al levantar toda medida el pasado 24, cuando se trató el Presupuesto colonial, concentrando, en cambio, a Luján para rendirle plegarias a la Virgen.

Le están perdonando la vida a un gobierno debilitado y repudiado en las bases obreras.

Un bono miserable

Según trascendió, el texto podría fijar un bono de “hasta 5.000 pesos”; si así fuese, actuaría como un techo y abriría la puerta a cualquier interpretación. Lo que se conoció por boca del ministro Dante Sica es que el acuerdo excluye a los empleados estatales y que se “evalúa su obligatoriedad” con el agregado de una línea de financiamiento con bancos para las empresas que la soliciten. El “centauro” Rodríguez, de UPCN e integrante de la CGT, ya está negociando un bono inferior para el “Estado patrón”.

Sica también precisó que en aquellos gremios que ya firmaron nuevos ajustes para los próximos meses los empresarios podrían pagar el bono “a cuenta de futuros aumentos”. Este punto fue rechazado por la CGT, pero el final es abierto.

La idea partió de la UIA: “Hagan algo para encauzar las paritarias”. De inmediato se trató en una reunión de la CGT, distintas cámaras empresarias -la Unión Industrial Argentina, la de la Construcción y Comercio- y el ministro de Producción, Sica: un nuevo ensayo del Diálogo Social promovido por la Iglesia, por Massa, por el PS y hasta por la centroizquierda sindical.

“En este contexto de recesión, en las Pymes los problemas están agudizados: hay suspensiones, adelanto de vacaciones, etc.”, se atajó Miguel Acevedo, el capo de la UIA. Antes que él, otro hombre fuerte de los industriales, José Urtubey, hermano del gobernador salteño, criticó la política económica del macrismo y consideró que sólo se podría negociar sector por sector: “Hay empresas que van a poder dar bonos y otras a las que no se les puede pedir eso”. Es decir que el peronismo “industrial” aprieta por derecha a este intento.

Aunque Daer se apresuró a aclarar -como si fuera necesario- que “no son soluciones de fondo”, enseguida justificó a las patronales: “Tampoco las podemos encontrar en un momento donde la actividad económica está cayendo”. Luego, se encargó de aclarar que “el paro del que se habla nunca fue decretado”.

Perfidia patronal

El titular del Foro de Convergencia Empresarial, Miguel Blanco, reconoció que los salarios están “retrasados” y que es necesaria “esta compensación” (el bono). Enseguida, agregó que es “imprescindible” la reforma laboral.

Pero lo que Blanco denomina “retraso” es, en realidad, un derrumbe. La propia secretaria de Trabajo reconoció que en los últimos doce meses los ingresos formales o en blanco sufrieron una pérdida de 15,1 puntos. Tomando un salario promedio de 21 mil pesos, eso representa un acumulado de casi 18 mil en el año. Es decir que el bono, aún si se pagase, no cubriría ni un tercio de esa merma. Y, fundamentalmente, no elevaría el piso del cálculo de las paritarias 2019. La perfidia de las patronales es ilimitada, ya se sabe.

Atacan las paritarias mismas

Es precisamente este derrumbe de los ingresos y el retroceso en las condiciones de vida de los trabajadores, lo que requiere la reapertura general de las negociaciones paritarias.

La posibilidad de una escalada de reclamos sindicales empujó a los empresarios a exigir la intervención estatal. “La recomposición salarial es un tema urticante” -reconoció Acevedo- “la convocatoria del gobierno apunta a frenar una ofensiva para volver a discutir paritarias, que pueda poner en riesgo el objetivo de desaceleración de la inflación (...) Sica logró, al menos por ahora, que la presión gremial por la reapertura de paritarias no desborde al sector privado” ¡Clarito!

Este es el corazón de la cuestión: el alcance antiobrero de aceptar un arbitraje del Estado en los salarios ante un rodrigazo devaluatorio que hundió dos veces los porcentajes pactados (15% primero y 25% después en la mayoría de las paritarias). En definitiva, es aceptar la caída histórica del salario de toda la clase obrera y poner en cuestión las paritarias libres.

Las paritarias que “asustaron” a la burguesía, como la de Camioneros, llega al 40% en el último mes del período que abarca, en mayo del año que viene. Como se aprecia, convalida igualmente una pérdida muy fuerte durante el período y también respecto del 48/50% previsto para este año. Con bancarios, la actividad ganadora en toda la crisis, ocurre lo mismo.

Paro activo para superar la atomización del movimiento obrero

Estamos ante una discusión crucial, si pasa o no el ajustazo salarial, lo que agravará la recesión económica por una caída del consumo que ya es pavorosa (9,8% en octubre). La burocracia sindical y las patronales, cada una con su lenguaje, especulan con la atomización del movimiento obrero afectado por el parate general de la economía. Este debate se da mientras Fiat anunció que no produce más hasta el año que viene, con Peugeot trabajando seis horas por día, con el cierre de Metalúrgica Tandil, de Alpargatas en Chaco, de Paquetá en Chivilcoy y otra amenaza parecida en Gaelle de Avellaneda.

Desde este lugar fijamos nuestra política. La necesidad de imponer desde abajo una acción de conjunto del movimiento: un paro activo nacional de 36 horas de todas las centrales y sindicatos, con abandono de tareas y movilización de masas. Si hoy hubiera asambleas en cada gremio y fábrica para debatir esto, la moción ganaría ampliamente. Vamos por ello. Los pliegos paritarios deben ser debatidos en asambleas como hace el clasismo en los sindicatos que dirige. Sus negociadores, mandatados.

Llamamos a los trabajadores a realizar asambleas en los lugares de trabajo para exigir el paro activo y un plan de lucha contra la aprobación del Presupuesto en el Senado, por la reapertura inmediata de todas las paritarias y 45% de aumento, con cláusula gatillo; por aumento de emergencia para los jubilados y los beneficiarios de planes sociales; por la prohibición de despidos y suspensiones y el reparto de las horas de trabajo disponibles. Por la ocupación de las fábricas que cierran. Con este programa, nos movilizaremos el próximo miércoles 14 al Senado.

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