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7 de noviembre de 2018

Magario y Espinoza ponen en marcha la “mesa de diálogo” con los empresarios, la burocracia sindical y las iglesias

Por Yesica Humeres
La Matanza

Tras la participación de la intendenta de La Matanza Verónica Magario, junto a su antecesor y actual diputado nacional, Fernando Espinoza, en la fiesta por el Día de las Iglesias Evangélicas, durante la cual los referentes del PJ matancero expresaron su “reconocimiento” al “trabajo permanente que realizan las Iglesias evangélicas en nuestro distrito”, tuvo lugar este martes la primera reunión de la “mesa de diálogo” convocada por la intendenta. Allí estuvieron presentes representantes de las dos CGT, de la CTA de los Trabajadores, ATE, referentes de los principales centros comerciales del Distrito, empresarios, concejales de todos los bloques del Concejo Deliberante y, por supuesto, integrantes de las iglesias católica y evangélica. Por los llamados movimientos sociales participaron Barrios de Pie y el Movimiento Evita. El objetivo de la reunión fue el de “realizar un diagnóstico de la situación educativa, alimentaria, sanitaria, económica y productiva en La Matanza y proponer alternativas para enfrentar la crisis económica y social” (El1Digital, 6/11).

Esta “mesa de diálogo”, auspiciadas por las Iglesias, busca disponer una red de contención social como salvaguarda de un posible estallido social, producto de la profundización de la crisis y las políticas de hambre de Macri, los gobernadores y el FMI. La intendenta del PJ, al igual que Macri y Vidal, se apoya en las burocracias sindicales que ponen un freno a las luchas de los trabajadores, de la misma manera que realizan acuerdos con las Iglesias para tercerizar las políticas sociales.

Pacto con la iglesia

Mientras la crisis hace estragos en La Matanza (con hospitales y escuelas públicas en un estado deplorable, barrios sin condiciones de higiene mínima como agua potable, luz, gas, pavimentación y entubado e inundaciones episódicas que convierten a las escuelas en centro de refugiados), las Iglesias cuentan con terrenos cedidos por el Municipio, además de subsidios para realizar las tareas de alimentación, rehabilitación de adicciones, hasta atención a las mujeres víctimas de violencia y distribución de ropa y bolsones de comida de primera necesidad. Esta presencia territorial de las Iglesias, que cuentan con 4.500 congregaciones en la provincia de Buenos Aires, tiene como su contraparte el compromiso de los partidos patronales para evitar todos avance en materia de derechos de la mujer y de género, cuyo ejemplo máximo fue la votación contraria a la legalización del aborto incluso con la desbordante “marea verde” del 13J y el 8A. Días atrás, el pastor Jorge Sennewald, miembro de la Asociación Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), obtuvo de una reunión con Macri, la gobernadora María Eugenia Vidal y la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, el compromiso de bloquear la reforma de la ley de educación sexual integral presentada por nuestro legislador Guillermo Kane, que rechaza la injerencia de las iglesias en su implementación y plantea la derogación del artículo 5 que permite que la ESI se adapte al “ideario institucional”.

Queda claro que todos los partidos tradicionales (el PRO, el kirchnerismo, el massismo y el conjunto del PJ) se están disputando el favor de estas Iglesias en los barrios, en un claro intento de contener el estallido social y de apoyo electoral de cara al 2019. El ejemplo de Brasil, donde el ultraderechista Bolsonaro ganó con un poderoso apoyo de las iglesias evangélicas, debe servirnos como alarma frente al avance de los pañuelos celestes en las puertas de nuestros hospitales y escuelas públicas.

Al pacto con el FMI de Macri, los gobernadores y el PJ – en alianza con la burocracia sindical y las Iglesias – debemos oponerle un congreso de delegados con mandato, paro de 36 horas en perspectiva de la huelga general para derrotarlos. Redoblar los esfuerzos en los sindicatos, lugares de trabajo, facultades, terciarios y en los barrios para que la juventud y la población trabajadora tomen en sus manos la lucha por la separación de las iglesias del Estado, por el aborto legal, seguro y gratuito, por una ESI laica y científica, con respeto por la diversidad de género.

En esa línea planteamos Fuera Macri, los gobernadores y el FMI, por una Asamblea Constituyente libre, soberana y con poder que tome medidas de urgencia ante la crisis planteando una salida propia para la clase obrera.

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