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6 de noviembre de 2018

El ajuste en Misiones y sus responsables

El gobernador Hugo Passalacqua, el llanto del verdugo

En del día de ayer el gobernador Hugo Passalacqua repartió fondos nacionales y provinciales entre los 76 intendentes municipales misioneros. El acto se desarrolló en el Centro del Conocimiento y tuvo como eje político el discurso de “austeridad y buen manejo” del que el gobernador hace gala cada dos por tres.

Con la campaña encima y los rumores cada vez más certeros de que las elecciones provinciales se van a desdoblar de las nacionales, Passalacqua comenzó la campaña de presentar a Cambiemos como el gobierno malvado que recorta fondos y al “proyecto misionerista” del Frente Renovador como un excelente administrador que a pesar del ajuste logra sostener la administración y la obra pública.

“Se vienen tiempos que van a ser muy duros”, es la frase de batalla de Passalacqua y los renovadores (Misiones Opina, 5/11), que parecen no recordar que Passalacqua fue uno de los primeros gobernadores en firmar el Pacto Fiscal, y luego su adenda, y también fue el primero en garantizar los votos de diputados y senadores Renovadores al presupuesto del FMI y Cambiemos para 2019, el mismo que le quita los recursos por los que hoy llora. 

Los intendentes, que ahora sufren porque van a tener menos dinero son los mismos que en un plenario en San Ignacio avalaron y acompañaron con aplausos la política del Frente Renovador ante el Pacto Fiscal y el Presupuesto 2019.

“Se vienen tiempos que van a ser muy duros”, dicen el gobernador y sus intendentes queriendo ignorar que ambos vienen golpeando hace años a los trabajadores misioneros y este año aplicaron en Misiones el ajuste que el FMI y Macri desarrollaron a nivel nacional. Para ello contaron con el apoyo de las burocracias sindicales de UDPM (Docentes), ATE y UPCN, pero también de los partidos “opositores”, como Cambiemos, el PAyS (Partido Agrario y Social) que le votaron los presupuestos de 2018 y 2019 sin ninguna objeción y que acompañaron la mayoría de sus leyes. 

La “eficacia administrativa” del proyecto misionerista nos ha dejado en 2018 paritarias del 15% con una inflación del 50%, los sueldos estatales y docentes apenas si llegan a $12000 cuando la canasta de consumos mínimos supera los $30000 según datos del Indec (Infogremiales.com 4/11); tarifazos en la luz, el agua y el gas que llevan aumentos de más del 50% en lo que va del año y boletazos en el transporte público urbano y de media distancia que superan el 75% anual y que golpean directamente a los trabajadores; reducción de la obra pública y desempleo en el sector de la construcción mientras aplican aumentos de más de 40% en las cuotas de las viviendas “sociales” del IPRODHA (Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional) y restringen el acceso a las familias trabajadoras.

Mientras destruye el salario de los trabajadores, la Renovación transfiere millones de pesos en exenciones impositivas, compras directas y financiamiento para las empresas locales e internacionales bajo una supuesta apuesta a la inversión y “creación de empleo” que es casi nula y con salarios por debajo de la línea de pobreza.

Los trabajadores misioneros no debemos aceptar el ajuste de la Renovación, Cambiemos y el FMI. Necesitamos organizarnos para enfrentar esta lucha hoy y no esperar a un 2019 para votar bien. Los golpes son cada vez más duros y somos nosotros los que sufrimos los costos de una crisis a la que nos llevaron los empresarios y los partidos patronales que nos gobiernan. 

Desde el Partido Obrero llamamos a los trabajadores a promover asambleas de base en todos los lugares de trabajo para votar un plan de lucha con el objetivo de echar al FMI, a Macri, a Passalacqua, a los partidos patronales y la burocracia sindical y que su lugar sea ocupado una Asamblea Constituyente, Soberana, Libre y con Poder que reorganice el país de acuerdo a los intereses de los trabajadores.

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