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24 de junio de 2020

Mendoza: trabajadoras de casas particulares nos organizamos por lo nuestro

Conformemos una agrupación sindical para luchar de manera colectiva por nuestros derechos laborales y salario.

A medida que avanza la crisis económica, aumenta en Mendoza y en todo el país la precarización y desocupación de las trabajadoras de casas particulares, en una actividad laboral de por sí desventajosa para millones de mujeres y jóvenes en nuestro país.

En medio de la pandemia nos vemos obligadas a salir a trabajar a destajo, por $150 la hora, sin medidas de protección ante el Covid-19, sin contar con una actualización de nuestra paritaria que nos permita tener una referencia a la hora de negociar las condiciones con cada patrona o patrón.

Teniendo en cuenta la última actualización de categorías que realizó el gobierno nacional a través de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, publicada en el Boletín Oficial, a partir del 1° de mayo del 2020 se dispone que el personal con retiro para tareas específicas (2° categoría, que incluye cocinar más tareas generales) debe cobrar $165/hora, haciendo un monto total de $20.270/mes. Sin embargo, el gobierno de Mendoza reconocía para mayo que la canasta familiar en la provincia era de $39.000 para no caer en la pobreza. Tomando en cuenta esto, vemos que el mismo gobierno con este acuerdo paritario nos somete a la pobreza aún trabajando.

Muchas de nosotras trabajamos en varias casas por algunas horas, sin llegar en cada una a las 24 semanales que contempla el régimen de la ley 26.844 de servicio doméstico para que seamos regularizadas. Incluso las que sí llegan a cumplir esas horas, realizan diversas tareas (limpieza general, cocina, cuidado no terapéutico de niños o personas) que están comprendidas en distintas categorías y sueldos, pero les pagan por la categoría más baja (la 5° categoría, tareas generales) en un claro abuso patronal.

Las consultas con compañeras nuestras del Polo Obrero arrojan que a la mayoría le pagan $150 por hora, dejando a su cargo niños o adultos mayores, además de las tareas que deben cumplir, en algunos casos trabajando horas extras o por trabajos específicos, que no son reconocidas en el pago como tales.

En contexto de pandemia el trabajo de cuidadoras, de limpieza, de acompañamiento en los estudios de los hijes aumentó para las mujeres trabajadoras, y en el caso de las piqueteras organizadas en asambleas y comedores del Polo Obrero -que asisten a más de 4 mil personas en la provincia-, la sobrecarga de trabajo es infernal para hacerle frente al hambre y la desocupación.

Por eso reclamamos a las patronales y al Estado, responsable y garante de nuestra explotación histórica y garantes, un aumento salarial del 100%; la formalización de todas a cargo del Estado; la universalización del Ingreso Familiar de Emergencia, el otorgamiento de las vacaciones pagas que prevé la ley y el respeto de las licencias y los descansos diarios.

Nuestro gremio es mayoritariamente de mujeres y realizamos un trabajo que socialmente está desvalorizado, cargado de machismo, naturalizado como servidumbre y que esclaviza a las mujeres trabajadoras dentro y fuera de sus hogares, cuando debiera ser garantizado como un trabajo socializado -es decir que todos, y sin distinción de género y clase, puedan tener acceso al mismo.

Luego de haber participado el 16 de junio en la jornada del sindicalismo combativo, que en la provincia fue hasta la explanada de Casa de Gobierno, llamamos a poner en pie la agrupación Trabajadoras de Casas Particulares en Lucha. De manera colectiva es la única forma que podemos frenar las constantes vulneraciones y abusos patronales que descargan sobre cada una de nosotras, con la desidia y complicidad de los gobiernos.

 

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