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21 de octubre de 2019

La marea verde se impuso sobre las vallas y los pactos con las iglesias

Conclusiones luego del 34° Encuentro de Mujeres y Disidencias
Romina Del Plá

Romina Del Plá

candidata a vicepresidente del Frente de Izquierda - Unidad

El siguiente artículo fue publicado como columna de opinión en el portal El Furgón el 20 de octubre.

Una semana después, siguen amontonadas decenas de vallas en distintos lugares de La Plata. La ciudad de las diagonales fue convertida en un laberinto por el “blindaje” a las  iglesias y edificios públicos desplegado por la policía, siguiendo las instrucciones del gobierno provincial y municipal. Vidal y Garro atendieron cada uno de los reclamos del Arzobispo de La Plata, y se encargaron de impedir la libre circulación, montando un operativo que parecía preparado para enfrentar una invasión de hordas salvajes, cuando simplemente se preparaba para darse cita el 34º Encuentro de Mujeres y Disidencias. Por eso es que, por ejemplo, nunca se pudo acceder a Plaza Moreno, la más grande de la ciudad y la más apta para concentrar multitudes: la plaza se encuentra frente a la Catedral.

La presencia de cientos de miles de mujeres y disidencias que se reunieron para debatir y organizarse se convirtió, evidentemente, en una gran preocupación de Estado. Gobierno e iglesias desplegaron todo el aparato a su alcance para enfrentar a los habitantes de la ciudad con las participantes del Encuentro. Una vez más, fracasaron. La población platense albergó con enorme simpatía a las delegaciones que llegaron desde todo el país.

Lluvia y debates

Los debates que se desarrollaron los meses previos pusieron en evidencia que la mayoría de la Comisión Organizadora (PCR-PJ) iba a desenvolver a fondo su política de adaptación del ENM al proceso electoral y a los bloques políticos responsables de mantener la dominación y el disciplinamiento sobre la mujer. No quisieron abordar el reclamo de cambio de nombre de Nacional a Plurinacional, no se pronunciaron por el aborto legal -retrocediendo en una de las banderas fundacionales del Encuentro-, ni aceptaron fijar posición en relación al FMI y las consecuencias de su tutela.

La suspensión del acto de apertura, algo inédito en la historia del Encuentro, “salvó”  a la CO de tener que exponerse a los cánticos de les participantes, expresión de las luchas políticas que, inevitablemente, se están dando alrededor de estos temas. Pero no fue lo único. La lluvia del primer día demostró que tampoco habían tomado las previsiones organizativas necesarias para albergar a las numerosísimas delegaciones, ni para que los talleres funcionaran adecuadamente. Las escuelas donde funcionaron las comisiones más convocantes estaban literalmente repletas.

Rutina y movilización: una dinámica contradictoria

En la medida que el Encuentro se convierte en rutinario, frente a un movimiento de lucha de  las mujeres cada vez más dinámico, muchos de los sucesos claves se producen en sus márgenes, en actividades paralelas a los talleres. Este fenómeno, que viene en desarrollo en los últimos años, fue una característica central de este último encuentro.

Conversatorios como el convocado por Marta Montero, la mamá de Lucía Pérez, reforzando la lucha contra los jueces de la impunidad; el panel de ‘Lucha contra la Impunidad’ con familiares de la masacre de Monte y de Diego Cagliero; o la tan emocionante como durísima actividad con madres víctimas de la trata; sirvieron para impulsar la lucha por la aparición con vida de todas las pibas, contra el gatillo fácil y los crímenes de Estado. La charla sobre las luchas en curso, que albergó a la Comisión de Mujeres de Kimberly–Clark, a las compañeras de Ansabo y a docentes de Chubut, trajo al Encuentro el aire fresco de las luchas en las calles. La Asamblea de estudiantes secundarias por el derecho al aborto y la ESI tomó numerosas resoluciones de acción. Y, por último, el multitudinario panel organizado por el Plenario de Trabajadoras - PO, integrado por las actrices Laura Azcurra, Thelma Fardin y Anabel Cherubito, y en el que me tocó participar, convocó a mil mujeres.

Estas actividades masivas marcaron el verdadero pulso de lucha que les participantes del Encuentro buscaron transmitir, en contraste con las idas y venidas de los integrantes de la CO, que circulaban por los talleres de Mujer y Aborto diciendo que si alguna mujer se sentía ofendida en sus creencias podía denunciarlo ante la comisión…

Tender se tiende la ropa

El ingreso de las militantes de la iglesia como una fuerza organizada tiene por fin licuar los reclamos por los derechos centrales de la mujer, que implican justamente un choque con el estado y las iglesias, y está amparado por las fuerzas políticas que se han apropiado de la dirección del  Encuentro. Se aprestan a subordinar nuestras reivindicaciones al próximo gobierno del Frente de Todos, en nombre de la crisis y el rol de contención social de las iglesias. Deben, sin embargo, disimular que están apoyando un frente político del peronismo unificado en que ocupan lugares privilegiados los gobernadores que impiden la ILE en las niñas violadas o que la ESI se convierta en obligatoria, laica y científica. Y vale aclarar que tal subordinación al oscurantismo eclesial no se reduce  a los sectores del peronismo más identificados con el clericalismo. Incluye por el contrario a las k y los progres que impiden que se modifique la ley de ESI, o que hacen pasar la estudiada ambigüedad de Alberto Fernández sobre que “hay que tender a la legalización del aborto” como si fuera un compromiso de aprobación. Tender se tiende la ropa: el aborto  legal se aprueba o se protege el aborto clandestino. No hay lugar para ambigüedades.

La enorme y combativa movilización de 60 cuadras, la centralidad de la lucha por el aborto legal, la denuncia de los planes del FMI y de la subordinación de los bloques mayoritarios a los acuerdos con los acreedores, demuestran la vitalidad del movimiento de lucha de las mujeres y disidencias. La conclusión ineludible pasa por la necesidad de reforzar su intervención independiente respecto al estado y a los partidos del régimen del FMI. La marea verde merece desarrollarse hasta convertirse en un plan de lucha gigantesco, del tamaño del movimiento de mujeres y disidencias, que sea capaz de arrancar todas nuestras reivindicaciones.

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