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11 de julio de 2019 | #1556

“Ministerio de la mujer” para devaluar el aborto legal

Alberto Fernández realizó su primera promesa de campaña anunciando que creará el Ministerio de la Mujer en el caso de que acceda a la presidencia. El candidato a presidente, que reagrupa tras de sí compromisos con el Vaticano y con evangélicos, a sus laderos en la política como los Manzur o los Massa, que se compromete a seguir hipotecando al país pagando al FMI y cuyos economistas aliados impulsan una devaluación, aprovechó el anuncio para degradar el reclamo del aborto legal, detrás de una pretendida gradualidad, llevando adelante la despenalización del aborto antes que su legalización.  

Alberto Fernández no es original. Varios, durante el debate del año pasado, pretendieron avanzar en esa dirección y toda la ola verde se pronunció claramente por la legalización; rechazando limitarse a la desaparición dentro del Código Penal de la punibilidad de la práctica del aborto.  

Mauricio Macri tuvo su propio derrotero demagógico en relación con la mujer. Colocó, por primera vez, a la cabeza del Consejo Nacional de las Mujeres a una conocida “feminista popular”, según su propia definición, Fabiana Tuñez, y en 2017 creó el Instituto Nacional de las Mujeres. Ambos organismos dependientes del Ministerio de Desarrollo Social y cuyas autoridades son electas por el propio Presidente. 

“Con la creación del Instituto Nacional de las Mujeres (Inam) damos un paso más en la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres. Cuando asumimos definimos que esto iba a ser una política de Estado y el Presidente demostró que esto es una prioridad de nuestra gestión”, explicó la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley el 7/9/17, jefa de la cartera de la cual depende el instituto. 

El carácter farsesco de las declaraciones de la ministra salta a la vista. Macri deja una brecha salarial del 43% entre los hombres y mujeres del quintil más pobre de la sociedad. El salario de convenio de un millón de mujeres que realizan empleos domésticos, acaba de ser negociado entre el sindicato del sector y el gobierno con un aumento del 30%, dejando un salario de 8 horas en 15 mil pesos mensuales. Las mujeres reciben los salarios más bajos del mercado laboral, por ende, su derecho al acceso a la vivienda se encuentra mucho más restringido que en el pasado y con relación a las posibilidades de acceso que tienen los hombres. Sin autonomía económica no hay por dónde empezar a hablar de emancipación e independencia de las mujeres. El incremento de la pobreza y de la desocupación muestran que la tendencia es la contraria.  

El intento devaluacionista en materia de derechos para las mujeres por parte de Alberto Fernández no hizo estallar las redes sociales. Es que un sector importante de las influencers feministas que suelen intervenir sobre estas cuestiones se llamó a silencio. 

Nuestro planteo: Consejo Autónomo de Mujeres 

Tempranamente, en 2015, se presentó el debate sobre la pertinencia de reclamar la conformación de un “Ministerio de la Mujer”. Por aquel entonces, la primera convocatoria al “Ni Una Menos” bajó este pedido de entre los cinco puntos originales por el debate que esta cuestión generó.  

Desde el Plenario de Trabajadoras señalamos que no se podía abstraer la forma del contenido y que un gobierno capitalista (pejotista o macrista) no podía dar respuesta a las aspiraciones de las mujeres. El Inam de Fabiana Tuñez fue una muestra de esto: el organismo subejecutó presupuestos y la parte que usó fue a parar a ONGs y amigas de la gestión macrista, haciendo clientelismo con la privatización de la asistencia a las mujeres. Por este motivo planteamos la formación de un Consejo Autónomo electo por las mujeres desde los 13 años con autonomía en la aplicación de políticas y presupuesto del Estado. Un órgano que emane de la organización directa de las mujeres en defensa de sus derechos. Los ministerios y demás organismos de mujeres dependientes del Ejecutivo nacional o de los provinciales, que implementan planes fondomonetaristas, tarifazos y paritarias a la baja, no tienen otro objetivo que el de cobijar a unas cuantas mujeres dentro del aparato del Estado para montar una pantomima de avance que en la práctica no llegará a las mayorías populares.  

“Contar con un ministerio significa que sus necesidades y derechos adquieran un espacio de mayor relevancia y sean una preocupación de primera línea en el quehacer del Estado Nacional”, dice el documento fomentado por el Partido Somos, de Victoria Donda, junto a kirchneristas de diferentes espacios.  

Esta afirmación, como lo fuera la de Stanley en su momento, es por demás falaz. Contar con un ministerio cuando las mujeres reclaman derechos denegados (comer, trabajo digno, maternidad digna, aborto legal) forma parte de un operativo distraccionista que reporta puestos en el Estado para una porción del llamado “feminismo institucional o estatal” y el intento de embellecimiento de políticas de ajuste y de pago al FMI. No se puede mejorar la vida de las mujeres con planes fondomonetaristas, devaluación, extensión de la edad jubilatoria y reforma laboral.  

Un Consejo Autónomo de Mujeres debe tener la independencia del Poder Ejecutivo para avanzar en la asistencia genuina y de calidad para las mujeres, reclamar trabajo genuino, pelear por completar el salario de empleadas domésticas hasta obtener un ingreso igual a la canasta familiar, intervenir ante las convenciones colectivas de trabajo para que no se eliminen los derechos de las trabajadoras, ejecutar un plan de viviendas para las jefas de hogar, impedir la penetración clerical en el ámbito de la salud, la Justicia y la educación -en definitiva, trabajar por la separación de la Iglesia del Estado.  

No a la devaluación del aborto legal. Con acuerdos con el FMI no hay Ni Una Menos. 

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