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3 de diciembre de 2018

Corrientes abrió canje: presupuesto de hambre por paridad de género

En Corrientes está instalado el debate para que se trate en ambas cámaras legislativas de la provincia una ley de paridad de género en las listas electorales.

Los proyectos fueron presentados por el senador Roberto Miño (PJ) y, en Diputados, por el gobernador Gustavo Valdés (Eco + Cambiemos). Ambos son reivindicados por Mujeres Peronistas y por el Colectivo de Mujeres que responde al kirchnerismo.

Sin embargo, mientras que en otras provincias la ley se aprobó sin mucho alboroto, aquí después de meses de campaña finalmente los proyectos no se trataron.

Por eso, tras el cierre de las sesiones y el decreto de Valdez llamando a Sesiones Extraordinarias para votar particularmente el presupuesto de ajuste 2019, mujeres del PJ y kirchneristas increparon a través de las redes a “las legisladoras del partido que sean” a que se planten en que “sin paridad, no hay presupuesto”. Reivindicaron en su propuesta de canje de leyes, a las mujeres que en 1991 le dieron quórum al presupuesto privatizador menemista a cambio de la Ley de Cupo Femenino. Interesante ejemplo. Donde la política patronal, del género que sea, ve una avivada de táctica política, nosotras vemos un beneficio para un puñado de carreristas a cambio de perjudicar con recortes hambre y ajustes a las mujeres correntinas.

Basta recordar que el presupuesto de 1991 dejó a cientos de miles de trabajadoras en la calle, dando origen a los peores capítulos de incremento de la indigencia, la pérdida de trabajos en blanco y de cobertura en salud de la historia. Promediando aquella década infame, las desocupadas, protagonistas de una rebelión social, pusieron en pie al movimiento piquetero que todavía hoy ocupa un lugar destacado en la política Argentina por la continuidad del hambre y la desocupación.

A las pejotistas radicales y kirchneristas impulsoras del “sean sororas, sean Inteligentes, negocien voluntades”, poco les importa que las cuentas de sus avivadas políticas (canjear presupuesto de hambre x paridad) deba ser pagada por las propias mujeres en nombre de las cuales se dice querer la paridad de género en las listas.

Agrupaciones del PJ y kirchneristas planten que “sin paridad, no hay presupuesto”.

Es claro el apuro para las señoras del kirchnerismo y el PJ y las radicales de Cambiemos. La posibilidad de que ellas mismas puedan ocupar cargos políticos de cara a la conformación de listas del 2019 está en la cuenta regresiva. Y en esta pelea interna de cada partido patronal, que segrega a sus integrantes mujeres de las listas, radica la razón por la cual los proyectos fueron freezados. La paridad de género aparece aquí como un recurso de las mujeres de partidos patronales para vencer las resistencias carreristas de sus correligionarios o compañeros de estructura partidaria.

Como señaló un diputado pejotista en la legislatura chaqueña hace 15 días, “el PO (y el FIT allí donde existen otras corrientes de izquierda) no tiene problemas porque en sus listas ya hay paridad, como ocurrió en la última elección en la que la lista la integraron un 56% de mujeres.”

Las mujeres del kirchnerismo y el PJ, que han abandonado la lucha contra el presupuesto nacional de ajuste y por pedido de CFK estuvieron ausentes en  la movilización contra el imperialismo y el G20, y que por su alianza con el clero cancelaron cualquier acción por el aborto legal, ahora quieren garantizarse lugares en el aparato del Estado a costa nuevamente del padecimiento de las correntinas. La estafa en marcha debe ser denunciada.

Lo paradójico es que esto ocurre en la provincia de Estela Regidor, la diputada de la UCR que comparó a las mujeres con los perros durante el tratamiento del proyecto de aborto legal en el Congreso. Regidor, una exponente de lo que nos trae la paridad de la mano de las radicales, es la prueba de que el problema de género no puede disociarse del de clase y del programa que se defiende.

La paridad de género sin su atadura a un programa de defensa de las mayorías femeninas constituye una cortina de humo con la que se oculta que detrás de la proclamación feminista hay un propósito de empoderar a algunas mujeres para ajustar a otras miles. En nuestro nombre y a caballo de nuestra lucha, hay quienes buscan beneficiarse personalmente y encubrir propósitos políticos reaccionarios.

Las compañeras del Partido Obrero en el Frente de Izquierda luchamos contra el presupuesto de hambre, contra los despidos, contra las redes de trata, por el aborto legal, porque así nos convertimos en dirigentes políticas de nuestra clase social y ponemos en pie al partido revolucionario que junto la clase obrera acabará con todas las formas de opresión y dominación y contra las estafas de aquellas que detrás de un falso ropaje de género esconden brutales ataques de clase contra las mujeres trabajadoras.

Abajo el presupuesto de ajuste y hambre.

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