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25 de octubre de 2018

Denuncias de violencia de género en la Universidad Católica de Córdoba

La caída desde un balcón de una estudiante de tercer año de Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) fue el detonante que dio paso a la primera asamblea interfacultades, con más de 130 estudiantes en uno de los patios de esa institución.

La estudiante, que habría caído de un cuarto piso, aún permanece internada y la justicia investiga el hecho, pero sus compañeras alertan sobre un posible caso de violencia de género, ya que se conocía el maltrato de parte de su ex novio, y se había pedido evitar el contacto dentro de la institución porque eran compañeros de estudios.

Impulsadas por este grave hecho que se suma a otras situaciones violentas y discriminatorias cotidianas dentro de la UCC, las estudiantes decidieron crear la cuenta de Instagram “@machismoenlaucc” para denunciar los distintos casos de abuso verbal, físico y sexual. De inmediato por mensaje privado comenzaron a aflorar denuncias de estudiantes de las diferentes carreras, que comprometen a profesores y compañeros por hechos de abuso y violencia de género.

"Las mujeres no sirven para hacer dos cosas a la vez”, “Vos sos rubia, callate”, “Vos no entendés porque sos mujer”, “Qué fotito de Facebook, algo sexy” son algunos de los más de cuarenta comentarios y chistes misóginos y homofóbicos que las estudiantes atribuyen a profesores y compañeros, y que fueron publicadas en la cuenta de Instagram para graficar las situaciones de humillación, misoginia y transodio constantemente legitimadas por la institución. A su vez, en la asamblea salieron a la luz otras graves denuncias como el acoso de un compañero a estudiantes mujeres, obligándolas a darle besos, y un abuso sexual grupal de alumnos de Agronomía a una joven de la carrera de Medicina.

Como primera medida la asamblea reclamó un protocolo de violencia de género para la canalización de las denuncias y la implementación de medidas urgentes de prevención, contención y erradicación frente a casos de abuso. Se puso de manifiesto la responsabilidad de la dirección universitaria, que desde hace dos años viene dilatando su elaboración y recién el año pasado incorporó una profesional formada en perspectiva de género a la institución.

Surge claro del reclamo de las estudiantes que no alcanza con parches y medidas superficiales, porque no se habla de hechos aislados sino de un patrón de conducta naturalizada y legitimada por toda esta institución universitaria vinculada al clero. Es de destacar el carácter protagónico que asumieron los profesionales de esta casa de altos estudios durante el debate sobre aborto legal en el Congreso de la Nación, con posiciones reaccionarias y oscurantistas de subordinación de las mujeres.

En su momento el pronunciamiento contra la legalización del aborto que emitió esta institución fue duramente cuestionado por el único centro de estudiantes con el que cuenta la UCC (porque el resto de las facultades tienen reglamentariamente prohibido la organización estudiantil), logrando realizar un pañuelazo dentro del establecimiento.

La revuelta generada por las denuncias realizadas por las estudiantes se compara con la conmoción que despertó el material de estudios “las características de un verdadero hombre” dado a conocer por padres de alumnos de las Escuelas Pías. Este es el “ideario institucional” que la Iglesia defiende con campañas reaccionarias.

En este escenario, desde el Plenario de Trabajadoras como parte de la asamblea #NiunaMenos, una vez más decimos que el Estado es responsable y llamamos a seguir el método de la organización asamblearia que han tomado las estudiantes contra toda forma de violencia y opresión hacia la mujeres. Asimismo ponemos en pie una gran campaña para la inmediata aprobación de las modificaciones a la ESI, y su efectiva implementación con perspectiva de género en Córdoba y en todo el país.

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