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1 de octubre de 2018

La jornada por el aborto legal en Tucumán

La marcha del 28S,  al igual que en el resto del país, fue la primera movilización que se hace desde el 8 de agosto. No se trató entonces de una jornada más sino de un punto de reagrupamiento para el movimiento que impuso el tratamiento parlamentario del aborto legal y que chocó con la santa alianza de los partidos que gobiernan la Nación y las provincias con el clero. 2000 personas participaron de la jornada, destacándose la participación de las estudiantes secundarias y universitarias y sectores de activistas que fueron parte de las jornadas del 13J y el 8A. 

La marcha cobra importancia frente al contexto de avanzada de los sectores clericales y oscurantistas que buscan aplastar este movimiento de lucha e incluso hacernos retroceder en lo ya conquistado. Esto se evidencia en la virulenta campaña contra la ESI (Educación Sexual Integral) que iniciaron las iglesias Católica y evangelista.  En Tucumán estos sectores se encuentran entrelazados al poder político y su dominio sobre la vida social llega al extremo de que en las escuelas públicas se enseña religión.

Tucumán es la única provincia que no adhiere a la Ley Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable a 15 años de su sanción. Previo al 8A el gobernador y todo el arco político encabezaron la marcha convocada por la Iglesia católica y los evangelistas contra el aborto legal.

La acción en los colegios, en los centros de salud, en los medios de comunicación, en los barrios, en los colegios e incluso en los medios universitarios, sin contar que Tucumán cuenta con una universidad (Unsta) de carácter confesional,  genera un cuadro profundamente opresivo y de extrema vulnerabilidad sobre la juventud con indicadores de embarazo adolescente que superan la media nacional. "Teniendo en cuenta las estadísticas vitales de la provincia, por día nacen en nuestra provincia 15 bebés cuyas madres son adolescentes. Y cada tres días dos menores de 15 años dan a luz", informa La Gaceta (29/9).

Frente a esta realidad que es que la juventud está buscando una salida.

La tarea planteada por delante es retomar la iniciativa política y no esperar al 2019 como plantea todo un arco del movimiento de mujeres.

Desde el Plenario de Trabajadoras estamos interviniendo en todos los agrupamientos que pretenden abrir un curso de acción contra el avance clerical y por la separación  de la Iglesia del Estado,  pero todo esto necesita ir enmarcado en una acción de conjunto, como efectivamente puede serlo, impulsar una campaña en común (solo así sería efectiva y tendría sentido) por una consulta popular vinculante. 

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