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27 de septiembre de 2018 | #1521

Vamos por el triunfo de la ola verde

28S: ¡aborto legal ya!

Movilizamos millones de personas en todo el país, desafiamos el “status quo”, hicimos visible el rol reaccionario de las iglesias católica y evangélica, y su estrecha relación con el conjunto de las fuerzas políticas gobernantes. En el Parlamento quedó en evidencia que la única fuerza sin vínculos con las iglesias es el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

Pusimos mucho por conquistar el aborto legal y, como demostramos con la movilización del 8A, tenemos muchas reservas de lucha para conquistar nuestros derechos y para desnudar la naturaleza de un régimen social que se vale de las reaccionarias iglesias para subsistir.

La ola verde la integramos muchas, pero algunos sectores se la jugaron a fondo, como la juventud secundaria en las provincias del norte del país, las pibas y los pibes que desafiaron a autoridades de escuelas religiosas, las mujeres piqueteras que, en los barrios y villas, desafiaron a curas y pastores, proclamando la necesidad de luchar por el aborto legal y por la educación sexual científica y laica. Para lograr el triunfo es necesario remover los obstáculos que frenaron al movimiento, al punto que este 28 de septiembre es la primera marcha masiva convocada por el movimiento de mujeres después de la traición a la voluntad popular en el Senado.

Luchar hoy

La parálisis impuesta por los sectores que subordinan al movimiento de mujeres a su juego electoral fue aprovechada por las iglesias en estos dos meses para ganar autoridad política y reforzar sus posiciones en la salud y en la educación. Eligieron los proyectos sobre educación sexual presentados por el FIT-PO como objeto de sus ataques. La Iglesia evangélica directamente solicita prohibir el Encuentro Nacional de Mujeres.

Todos los que quieren evitar que se imponga la educación sexual científica y laica se oponen a la adecuación de leyes y reglamentaciones vigentes. Los principales defensores de la ley de Educación Sexual Integral (ESI) de 2006 son los más reaccionarios exponentes antiderechos. Por eso, lograron imponer un artículo que los habilitara a impartir barbaridades sin sustento científico, misóginas, homofóbicas, que reducen a hombres y mujeres a roles sociales estereotipados y pregonan la maternidad obligatoria.

Esta misma actitud tuvieron los antiderechos en el debate por el aborto legal. Fueron ellos los más acérrimos defensores del Código Civil y Comercial kirchnerista, a través del cual y en oposición a los juristas que lo hicieron, obtuvieron el artículo 19 de defensa de la existencia de vida humana desde la concepción y el 146 que le atribuye a la Iglesia católica un estatus jurídico similar al de un Estado provincial. Aunque su aprobación fue presentada en nombre de la progresía, rápidamente se convirtió en el instrumento más preciado de la reacción.

Los antiderechos, que se agrupan políticamente en la UCR, el PRO, el PJ y el kirchnerismo, han salido con una campaña contra la educación sexual #ConMisHijosNo. La ausencia de una adecuada educación, fundamental para que las y los niños detecten el abuso infantil y puedan denunciarlo, inscribe a los protagonistas en el campo del silenciamiento de las víctimas de esta epidemia nacional, que lleva a que el 20% de las mujeres hayan vivido situaciones de abuso sexual en su infancia.

Los mismos que bloquearon la legalización del aborto son los que tratan de silenciar las denuncias de abuso sexual infantil en el entorno familiar, acusando a las madres de manipular a las criaturas (con el falso síndrome de alienación parental - SAP). Los patrocinadores de las organizaciones de padres abusadores son equipos de médicos y abogados católicos, también ocupados en defender curas paidófilos las pocas veces que éstos llegan a la Justicia.

Consulta popular por el aborto legal

La lucha por el aborto legal abrió paso a una campaña más profunda: la separación de las iglesias del Estado y es central que esta campaña no sea usada para relegar la lucha por la legalización del aborto. Por el contrario, la lucha consecuente y la conquista del aborto legal serán un golpe fortísimo a la subordinación del Estado a los mandatos del clero. Proponemos la consulta popular como una forma de retomar la movilización, volver a poner en pie la lucha por el aborto legal en los barrios, lugares de trabajo y estudios, en la perspectiva de imponerle al Congreso nuestra reivindicación más sentida.

Desde el radicalismo, el PRO y el kirchnerismo, y en nombre del feminismo, se impulsa la impasse en el movimiento de mujeres para desviar las demandas hacia el incierto escenario electoral 2019.

La “sororidad” de la que hablaban resultó ser una coartada para implementar políticas de ataque a las mujeres, como el propio ajuste en curso o el recorte presupuestario para la asistencia a la mujer que se propone para 2019. Del otro lado del ajuste de Macri y los gobernadores se promueve la contención social de la Iglesia, como se ve en los movimientos sociales dirigidos por el Vaticano y hasta en la propia movilización sindical que Moyano impulsa para el 20 de octubre hacia la basílica de Luján. Hacen tiempo para llevarnos al año 2019, mientras pasan los recortes y el ajuste.

El 28S a las calles por el aborto legal

La movilización del 28 es una oportunidad de volver a las calles, recuperar las asambleas de mujeres, y con deliberación y acción retomar el rumbo de lucha callejera para concretar el aborto legal, la separación de la Iglesia del Estado y la lucha a fondo contra el ajuste hoy.

Esta crisis no se puede arrastrar hasta el año próximo. Quienes quieren esperar, no hacen más que proponer que nos traguemos más ajuste. Buscan gobernar en 2019 sobre la base de una alianza con el clero, cuya función reaccionaria es la contención social.

Rompamos estas variantes volviendo a las calles. ¡Vamos a la marcha del 28S! Consulta popular por el #Aborto Legal. Abajo el ajuste y la represión.

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