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26 de septiembre de 2018

La lucha contra los abusos sexuales en Rio Negro y la complicidad del Estado

Por Griega
Plenario de Trabajadoras - Bariloche

Hace algunos meses nuestra compañera Mariana Vidal hizo pública la denuncia contra su abuelo materno, Alejo Insaurralde, por abuso sexual infantil (ASI). La causa que pesa sobre sus espaldas está caratulada como “abuso sexual gravemente ultrajante doblemente agravado por el vínculo”.

La gravedad que reviste el caso excede el ámbito de abuso sexual intrafamiliar, una de las causas más frecuentes de abuso en nuestro país. Sucede que Insaurralde es pastor de una de las iglesias evangélicas más grandes de la ciudad de Viedma, la “Asamblea de Dios”. Como parte de la asistencia social que el Estado terceriza en las instituciones religiosas, se encuentran los jardines maternales, comedores y escuelas, entre otros. Precisamente Insaurralde estuvo a cargo de un jardín maternal y trabajó como portero de una escuela primaria. Estos espacios facilitaron que durante muchos años tuviera vínculo con niñas de las cuales abusaba sexualmente. Actualmente son más de diez las chicas que lo denuncian, pero se cree que puede haber muchas más víctimas. La agrupación de Sobrevivientes de ASI se encuentra activamente luchando para que las denuncias tengan carácter público y el Estado deje de encubrir y proteger abusadores, tal como lo hizo la mal llamada Justicia, dejando que varias denuncias caduquen. La única condena recibida por Insaurralde ha sido la de un año en suspenso por abuso a una niña de 12 años.

Este caso nos toca de cerca, pero no nos sorprende. El Plenario de Trabajadoras lleva años denunciando el oscurantismo y la pedofilia que le imponen los vínculos de la Iglesia y el Estado a toda la sociedad.

Antecedentes

En la Provincia de Río Negro, de este a oeste, son numerosas las denuncias que existen de abuso sexual por parte de integrantes de la Iglesia, cualquiera sea su ámbito de religiosidad. Entre 2004 y 2011, Marcelino Huinca, pastor evangélico de Viedma, abusó sexualmente de tres hermanas (dejando embarazada a una de ellas) y de una chica de 18 años. Los hechos ocurrieron en la Iglesia “Remanente del Señor” a su cargo. En Bariloche, el obispo evangélico José Lucino Figueroa fue condenado a tres años de prisión en suspenso como autor de “abusos reiterados y agravados por su condición de ministro de culto” en perjuicio de tres chicos de entre 13 y 14 años y una inhabilitación de diez años para desarrollar la actividad religiosa (!!). Los hechos ocurrieron entre 2006 y 2008 en la Iglesia Unión Pentecostal a la cual concurrían los menores. Según el informe psicológico, “las tres víctimas coincidieron en que nadie habría de creerles lo ocurrido, ya que el autor era el obispo de la iglesia a la que concurrían sus familias desde mucho tiempo atrás. Que veneraban al obispo, al que le asignaban incluso una jerarquía superior”. Es este marco de poder delegado en las instituciones religiosas en el que se producen el abuso y al sometimiento de la población en todas sus formas.

Pablo Alfredo Castro, pastor evangélico de la Iglesia “Asamblea Cristiana” de San Antonio Oeste, fue condenado por tocar a una nena de diez años en 2015 en dos ocasiones debajo de la pollera y luego apoyándola mientras le tocaba los pechos. La perversión trasciende todos los límites de la brutalidad en Piedra del Águila (Neuquén, límite con Río Negro), donde el pastor de la Iglesia “Columna Baluarte del Dios Viviente”, de la Congregación Evangélica, valiéndose de la confianza derivada de su condición de líder del culto y mediante engaños, “hiciera ingresar a una menor de siete años a una habitación anexa a la Iglesia, y donde luego de desnudarla y hacerse tocar el pene, le introdujera los dedos en la vagina, hechos que por su carácter y circunstancias de realización configuran un sometimiento sexual gravemente ultrajante a la menor".

El entramado que encubre toda esta podredumbre se cristaliza en el caso de Allen. Allí dos chicas de entre 13 y 15 años fueron abusadas sexualmente por el pastor evangélico Raúl Sosa, a cargo de la Iglesia “70.7 Mara Nata”. Los hechos ocurridos en 2013 fueron juzgados bajo la carátula “abuso sexual simple, agravado por haber sido cometido por un ministro de culto religioso, reiterado en un número de veces indeterminado, todo en concurso real”. Se desarrolló un juicio abreviado que le garantizó a Sosa no ir a la cárcel. El hecho clave del caso es que el imputado es su esposa es una funcionaria municipal que se desempeña en el área de Desarrollo Social. Como religioso y a través de la Fundación 70.7 tejió estrechos lazos con el municipio, por ejemplo, en la realización de cursos de prevención de adicciones. La propia intendenta, Sabina Costa (“Juntos Somos Río Negro”, la lista del actual gobernador Weretilneck), llegó a destacar su “compromiso social” cuando el religioso encabezaba las capacitaciones.

Separación de la Iglesia y el Estado

Estos casos, que constituyen tan sólo una muestra, ocurrieron durante los gobiernos de distintos partidos, sin que ninguno de ellos se manifieste. Por el contrario, el sostenimiento económico y político ininterrumpido de la Iglesia durante todos los gobiernos desde la vuelta a la democracia muestra la intimidad de los vínculos de todos los partidos con el clero, desde la centro izquierda hasta el gobierno de Cambiemos. Sin ir más lejos, Cristina Kirchner dirigió un mensaje a la enorme juventud que se movilizó masivamente por el aborto legal el 8A pidiendo que “no se enojen con los curas”, cuando son estas instituciones y sus representantes quienes obstaculizan el acceso a una educación sexual laica y científica.

La lucha por justicia para las víctimas del pedófilo Insaurralde y todas las víctimas del oscurantismo es en este momento la punta de lanza de nuestra organización para luchar por la separación definitiva de la Iglesia y el Estado, lo cual constituye una vía para desarrollar la lucha por todas nuestras reivindicaciones. Esta campaña se enmarca en nuestra pelea por conquistar el aborto legal, seguro y gratuito. Necesitamos organizarnos de manera independiente para superar la traba que significan todos los partidos del régimen, vinculados hasta los tuétanos con la Iglesia para contener la rebelión social que se avecina producto del ajuste feroz que nos pretenden imponer. No podemos esperar a 2019. Esta batalla debemos darla hoy.

 

Cárcel efectiva para Insaurralde

Basta de financiar instituciones religiosas y de tercerizar la asistencia social

Educación sexual laica y científica en todos los niveles educativos

Separación de la Iglesia y el Estado

Aborto legal, seguro y gratuito YA!

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