fbnoscript
10 de junio de 2019

Los “hijos físicos y políticos” de la rebelión popular

Congreso de la Juventud del Polo Obrero
Los “hijos físicos y políticos” de la rebelión popular

Fotos: Bernardo y Andrés Ojo Obrero fotografía

Los testimonios y reflexiones de las y los protagonistas del congreso de fundación de la Juventud del Polo Obrero, desarrollado el sábado pasado en las instalaciones del polideportivo Delfo Cabrera (en Sarandí, partido de Avellaneda), mostraron la cruda realidad de una juventud oprimida, golpeada por el drama del ajuste, la descomposición social en los barrios y el gatillo fácil, pero que está en pleno proceso de organización.

Estos jóvenes llegaron al congreso a partir de un gran esfuerzo militante. Camila, de 21, y Sergio, de 23, de Presidente Perón, tienen presente hasta la última moneda de dicho esfuerzo: $7260. Es lo que recaudaron para financiar los micros hasta Sarandí, a partir de la venta de bizcochuelos, rifas, pastafrolas. “Nos salió bien, por suerte”, balancea Sergio.

Denuncian la gravísima situación social que atraviesa el distrito de Presidente Perón, gobernado desde 2003 por Aníbal Regueiro, del justicialismo. “Las escuelas se caen a pedazos, no hay insumos en los hospitales, las calles están hechas pelota, no hay centros culturales para la juventud”, dice Camila, que añade que la juventud ha perdido el acceso al polideportivo municipal, donde han puesto a funcionar una sede de la Policía Científica. Ambos son enfáticos en rechazar la construcción de una cárcel en el distrito. “Contra la cárcel hay que armar un plan de lucha. Juntar firmas, hacer asambleas, hablar con los vecinos”, dice Sergio.

Son críticos del intendente, pero no creen en la oposición del distrito. “Son amigos de Regueiro, son lo mismo. Ahora es el momento de cambiarlo todo”, opina Sergio.

Pertenecen a dos camadas diferentes. Sergio es “nuevo”, tiene cinco meses en la organización, y desde la asamblea de Las Lomas prepara una movilización debido al cuadro de abandono en que se encuentra la escuela del barrio, que está sin gas hace tres meses. Ya escribieron un volante y juntaron firmas para presentar ante el Consejo Escolar.

Camila, en cambio, milita desde los 15 años. Ya ha participado de encuentros nacionales, de campamentos de la UJS, y estuvo en las movilizaciones de diciembre contra la aprobación de la reforma previsional. Pero lo que más recuerda es la lucha de AGR-Clarín. “Fue una de las luchas más emocionantes que yo di en estos años, fue la que más me impactó a mí y a mis compañeros. Ibamos a las noches, nos quedábamos, pasábamos noches muriéndonos de frío, pero era una lucha que teníamos que dar todos en conjunto”, dice en referencia a las guardias solidarias que acompañaron la toma de 82 días de los obreros gráficos contra el cierre y en defensa de los puestos de trabajo (también tuvo 82 días de acampe en las puertas de la planta). “Si bien eso fue una derrota, de las derrotas aprendemos. Para nosotros y estos trabajadores fue una lucha histórica”, concluye.

La brutalidad policial

Desde la provincia de San Juan arribó una delegación de la flamante juventud del Polo Obrero de esa provincia, constituida la semana pasada, que eligió sus representantes al congreso.

Uno de ellos es Emiliano, que plantea la urgencia de enfrentar la brutalidad policial y el gatillo fácil a partir de una espantosa experiencia personal. “Fui torturado en una comisaría en 2014, en la comisaría 29 de Santa Lucía. La policía quería que yo robara para ellos. Me negué y conocí todas las torturas que se puedan conocer: el ‘submarino’, el ‘barquito’, la ‘mojarrita’, incluso la picana, con una batería de camión. Con las pinzas me daban electricidad en los genitales. También me reventaron el apéndice”, dice, y se levanta el buzo para mostrar una larga cicatriz.

El accionar brutal de la policía sanjuanina es el centro de sus denuncias. “Voy en contra del gatillo fácil, a los pibes los llevan sin motivo. Días después salen pero cagados a palos. Sin motivo, por placer, la yuta golpea a los pibes por placer, en San Juan es así”.

La juventud sanjuanina se organiza también junto a sus mayores por la tierra, el techo y el trabajo, en un contexto signado por la enorme circulación de droga en los barrios. Agustín, el otro delegado sanjuanino que participó del congreso, explica que sacar a la juventud de esa realidad es su propósito, y comenta la lucha que han emprendido para que el Estado garantice el acceso a actividades deportivas para la juventud. Por lo pronto, le han arrancado camisetas y las chicas se están organizando para poner en pie un equipo de hockey.

Consultados por la situación política provincial, dirigen sus dardos contra el gobernador Sergio Uñac. “El gobierno es mafia”, repite varias veces Emiliano. “Estamos en contra de todo eso. Vamos a marchar y hacer todo lo que tengamos que hacer por vivienda, mercadería, trabajo digno. Y por becas para los pibes y el boleto escolar”.

La pobreza y el crecimiento del Polo

El Litoral también estuvo presente en el Congreso. Con una importancia adicional: Chaco y Corrientes son dos de las provincias con mayor nivel de pobreza en el país. Valeria, que formó parte de la delegación presente, explica el nivel de desarrollo alcanzado por el Polo chaqueño, que estaba en diez barrios y hoy cuenta con 30 merenderos en Resistencia. Y que, además, ha desarrollado el movimiento de desocupados en el interior de la provincia: Pampa del Indio, Las Breñas, San Martín, Castelli, y Sáenz Peña, entre otras localidades. En julio pasado comenzó el trabajo en la vecina provincia de Corrientes, contando actualmente con una asamblea que nuclea a 60 compañeros. “Los desafíos allí están marcados por la necesidad de construir el Partido Obrero en la provincia”, dice.

Tierra y vivienda son dos reivindicaciones apremiantes, pero también se libra una lucha por el aborto legal y la separación de la Iglesia y el Estado, que implica una fuerte batalla política debido a la importante injerencia del clero en los barrios.

Lo que la lucha puede lograr

Que la vivienda es un problema decisivo lo sabe Matías, de Córdoba, referente de la toma de Cabildo, que al cabo de tres años de lucha ha logrado transformar un baldío “donde hubo violaciones y muertes” en un barrio proletario, con acceso a la luz, el agua y el gas. Sus 130 familias han conquistado ya las tenencias.

Pero el Estado no les ha regalado nada. Matías resalta una y otra vez el amedrentamiento policial que han sufrido en estos años y alerta que la lucha aún no ha terminado. “En esta semana estamos formando un plan de lucha porque el gobierno no le paga  a las empresas que hacen el cordón cuneta”, explica.

La toma se desarrolló a partir de vecinos de Villa el Libertador, una barriada “donde la necesidad golpea a full”, castigada también por el recorte del Paicor en las escuelas (programa alimentario).

Matías subraya también la gran batalla política que dio el Partido Obrero en las recientes elecciones a gobernador, en las que el Polo aportó más de 500 fiscales. Juan Schiaretti, opina, “implantó en Córdoba el ajuste que no puede [hacer] Macri nacionalmente”. Y denuncia que hay organizaciones piqueteras, como Barrios de Pie o el Evita Perón, que le han dado una tregua al gobierno provincial.

Mi generación

El congreso contó con tres comisiones (plan de lucha, mujer y disidencias y derechos humanos), que sesionaron al aire libre en los dos últimos casos y bajo el techo del polideportivo en el caso de la de plan de lucha. Mientras se alistaba para participar en esta última, Camila explicaba que “queremos crear un movimiento de pibes que luche por sus propias problemáticas y se ponga a la cabeza de todo esto”.

Todo esto quedó puesto de relieve en las resoluciones, que incluye una jornada de movilización por las becas y participar de la jornada del 26 de junio, en el aniversario de los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

La continuidad histórica entre esta generación y aquella que fundó el movimiento piquetero fue trazada desde el escenario, durante el cierre, por un conmovido Néstor Pitrola, quien recordó que la fundación del Polo Obrero se produjo en el 2000, un año antes del Argentinazo, cuando muchos de los pibes presentes en el Congreso dormían en los brazos de sus padres. Por eso, les dijo, “son los hijos físicos y políticos de aquella gesta popular”.

Los pibes y las pibas cantaron a capella la cumbia del Polo Obrero y vibraron al son de los artistas solidarios presentes. Dani Lescano, vocalista de Flor de Piedra (que, valgan las coincidencias, fundó su banda en 1999), y El Combo Sabroso.

Y, al momento en que se escribía esta crónica, ya se estaban organizando de vuelta en los barrios para tratar de abrir un futuro.

Compartir

Comentarios