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26 de abril de 2018 | #1499

Gran movilización del Polo Obrero

Por una asamblea de delegados de todos los movimientos sociales

Una jornada nacional de piquetes, impulsada por el Polo Obrero y un arco de organizaciones, con epicentro en las puertas del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, puso en la calle los reclamos de los desocupados en el marco de la enorme bronca popular por los tarifazos. Frente a Desarrollo Social, desbordando a las tropas policiales, se movilizaron en la Ciudad de Buenos Aires unos 8.000 compañeras y compañeros.

Los compañeros cobran 4.800 pesos y otros no acceden tampoco a esos planes, ya que los programas siguen cerrados a pesar de la enorme crisis social que no se detiene.

El impacto de la medida se puede medir por el odio que destilaron los medios de comunicación y los escribas del oficialismo, que de todas formas fueron derrotados por la contundencia de los reclamos. El récord de marzo de más de 500 piquetes en la Capital Federal es expresivo de la irrupción de reclamos de todo orden. 

La jornada del 24 de abril fue verdaderamente nacional; en Chaco, Salta, Córdoba, San Juan, Mendoza y Neuquén se reprodujeron concentraciones piqueteras. En El Dorado, Misiones, una enorme columna de 1.000 compañeros se movilizó por la ruta hasta el centro de la ciudad. En Tucumán también se produjo una importante concentración que reclamó por cientos de bajas injustificables. En Mar del Plata, centenares de piqueteros replicaron el frente único de las organizaciones marchando a la delegación de Desarrollo Social.

Al crecimiento de la miseria y la pobreza que deparan los aumentos incesantes de los servicios de luz, gas y agua, se suma la extorsión del gobierno sobre los más de 260 mil compañeros de los programas de empleo que son amenazados con ser dados de baja si no concurren a las escuelas a “capacitarse”. La movilización planteó que la capacidad de trabajo de los desocupados no es el problema y reclamó empleo genuino. Con el 40% de capacidad ociosa en la industria, con despidos masivos en el comercio y el Estado, el problema del desocupado no es la capacitación, sino la falta de trabajo.

El alcance del movimiento se aprecia en el hecho de que un sector de la CTEP y el FPDS cortó el Puente Pueyrredón al otro día, reclamando “trabajo, educación y vivienda”. Está planteado, objetivamente, la necesidad de un frente único de organizaciones que se oponga al plan de ajuste que golpea a los desocupados, más que a ningún otro sector.

Como en el movimiento obrero, la cuestión pasa por la orientación de sus direcciones. Las organizaciones de San Cayetano (CCC, CTEP, Barrios de Pie) y otros grupos que los acompañan, no han convocado a acciones de lucha reales frente a la extorsión “educativa” del nuevo programa “Hacemos Futuro”. Estas organizaciones se han concentrado en el rescate de la administración de algunos de los proyectos que sostenían hasta marzo pasado, pero el ataque no es sólo a las “unidades de gestión”, el ataque es al conjunto de los desocupados. El ajuste le gana al asistencialismo en las prioridades del capital financiero, cuyo libreto sigue la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley al pie de la letra. No sólo dejan a miles sin el elemental programa social que tenían como parte de un ajuste más general contra la clase obrera, sino que, además, buscan desarticular la organización de los barrios, que jugaron un gran papel en las jornadas del 14 y 18 de diciembre. El movimiento piquetero, como en el Argentinazo, desafía la organización punteril del Estado macrista y del PJ, y desmantelar su organización es un objetivo estratégico de la burguesía.

El reciente planteo de un sindicato de desocupados, y todavía más el de un partido político del trío San Cayetano, que ha trascendido en los medios, pretende “institucionalizar” un movimiento que se ha puesto al servicio de la contención (unidad opositora 2019) de las consecuencias catastróficas del ajuste, en lugar de defender sus reivindicaciones por medio de la lucha.

Hacemos un llamado a todas las organizaciones sin excepción. Convoquemos una gran asamblea o plenario de delegados del conjunto de las organizaciones sociales, piqueteras y de desocupados para debatir un rumbo, un programa y votar un plan de lucha: trabajo genuino mediante un plan de obras públicas y viviendas, incorporación a planta transitoria en vacantes de escuelas, hospitales públicos y municipios, duplicación del monto de los programas sociales y apertura de los mismos.
 

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