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19 de septiembre de 2018

Repudio a la detención de los trabajadores senegaleses, Juan Grabois y otros dirigentes sociales

El gobierno hambreador criminaliza la protesta social.

La nueva razzia acometida ayer por la Policía de la Ciudad contra trabajadores senegaleses, y la posterior detención de los dirigentes sociales Juan Grabois, Jaquelina Flores y Rafael Klejzer cuando estos reclamaban por la liberación de los vendedores, pinta de cuerpo entero a los gobiernos nacional y porteño.

Ante las protestas contra el aumento de la carestía, el avance del desempleo y la pauperización de las condiciones de vida, los responsables de este cuadro tienen como única respuesta la represión.

Los trabajadores senegaleses, condenados a la precarización, vienen sufriendo una persecución sistemática por parte de Horacio Rodríguez Larreta, en operativos concertados con el poder judicial y en el marco de una criminalización en regla del macrismo hacia los migrantes. Asimismo, los despliegues y provocaciones represivas de Patricia Bullrich y sus agentes locales se han vuelto moneda corriente en las jornadas de lucha de las organizaciones de desocupados y precarizados, que reclaman por trabajo digno y frente al insoportable encarecimiento de los alimentos –en la del pasado 6 de septiembre, cientos de uniformados impidieron el paso del Polo Obrero y el MST Teresa Vive por 9 de julio, mientras en Mar del Plata reprimían con balas de goma, palos y gases a la marcha de la CTEP y Barrios de Pie.

El Partido Obrero y el Polo Obrero han expresado su solidaridad con los detenidos –liberados horas después por el reclamo popular- y ratifican la necesidad de un plan de lucha en continuidad, para quebrar el ajuste del FMI y desplazar a los gobiernos del hambre y los palos en la Nación, la Ciudad de Buenos Aires y las provincias.

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