fbnoscript
17 de mayo de 2018

Día internacional contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género

Se conmemora que el 17 de mayo de 1990 se quitó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la OMS. Por todas nuestras reivindicaciones, vamos por un movimiento LGBT+ independiente.

Hoy, 17 de mayo, se conmemora el día internacional contra la homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia. O como apoda el creciente activismo argentino el “homo-lesbo-bi-trans-trava-odio”, señalando que no se trata de ninguna fobia ni miedo, sino más bien de odio a quienes no responden a la heteronorma.

La fecha hace alusión al día de 1990 en el que fue removida la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la OMS (Organización Mundial de la Salud), lo que resultó clave para avanzar en materia de derechos a lo largo del mundo -derechos que no fueron otorgados por ningún gobierno, sino que más bien fueron arrancados por las inmensas movilizaciones que llevó a cabo el movimiento LGBT+ en todo el mundo.

Este movimiento tuvo su inicio en el levantamiento de Stonewall Inn en junio de 1969, cuando la comunidad LGBT de Nueva York, con las travestis liderando, se levantó contra la arbitrariedad de las razzias policiales, gritando “Somos las chicas de Stonewall, llevamos el pelo con rulos, no usamos ropa interior, mostramos nuestro vello púbico y usamos nuestro overoles por arriba de nuestras rodillas de maricas” mientras arrojaban cascotes y molotovs enfrentando la represión y la detención de sus pares.

 

PODÉS LEER: LA REBELIÓN DE STONEWALL: LA LUCHA LGBTI CONTRA EL SISTEMA

 

En Argentina hemos conquistado el matrimonio igualitario, la Ley de Identidad de Género y en algunos distritos leyes u ordenanzas municipales de cupo laboral trans. Pero incluso estas conquistas, que son efectivamente un motivo de festejo, no hay que olvidar que la lucha sigue aún vigente, ya que la garantía de estos derechos se choca contra una realidad de opresión sostenida por el Estado junto con la Iglesia: ni la ley de identidad de género ni el cupo laboral son implementadas completamente. Si bien es posible la rectificación del género en partida de nacimiento y DNI, la mayoría de las instituciones públicas, al no ser laicas, no lo respetan –entre ellas las de educación, salud y la misma policía. El plan de salud trans incluido en la ley de identidad fue reglamentado recién en 2015, tres años después de la aprobación de la norma.

Las personas trans y travestis siguen teniendo una expectativa de vida de sólo 35 años, como consecuencia de que son expulsadas tempranamente de sus hogares, de sus escuelas y del acceso al trabajo por su identidad. Son condenadas por sus familias, la sociedad y el Estado de forma mayoritaria a la prostitución, donde son constantemente atacadas y violentadas -la expresión más trágica de esto, los frecuentes travesticidios, son ignorados como regla por la justicia.

En este marco es importante recalcar el juicio por el travesticidio de Diana Sacayán, militante de la comunidad, que se está llevando a cabo todos los lunes en Tribunales y se acompaña desde afuera con una vigilia, logrando así que se impulse y se siente un precedente histórico: que la justicia reconozca que es por no ajustarnos a la norma heterosexual por lo que somos objeto de asesinatos, agresiones e insultos.

 

VER TAMBIÉN: EL JUICIO POR DIANA SACAYÁN ENTRA EN SU ETAPA DECISIVA

 

Otras luchas actuales son las que piden absolución para Higui de Jesús y para Joe Lemonge, siendo la primera una lesbiana visible y el segundo un varón trans. Ambos fueron hostigados por vecinos en sus barrios. Ambos se defendieron e hirieron a uno de sus atacantes. Por esta razón, Higui permaneció en la cárcel durante casi ocho meses sin condena; fue liberada en junio de 2017 gracias a la movilización popular pero aún tiene una causa abierta. Joe fue condenado este mes a cinco años de prisión por intento de homocidio y hoy luchamos también por su absolución. Queda al descubierto el carácter lesboodiante y transodiante de la justicia, que desconoce que ambos actuaron en legítima defensa, avalando este tipo de agresiones.

En un contexto de crisis y ajuste contra toda la clase trabajadora, llevado a cabo por Macri y los gobernadores, la represión y la violencia se acrecienta doblemente contra LGBT+, mujeres y niños. La lucha contra la discriminación y los ataques está íntimamente ligada a la lucha contra un régimen social que hambrea y mata en todo el mundo.

Otro caso del mismo accionar es el caso de Sofía, quien acumula denuncias contra un grupo de jóvenes del barrio de Almagro (Capital Federal) que en varias ocasiones recurrieron a la violencia física con la excusa de “corregir” su orientación sexual. Las mismas se pierden sistemáticamente en los expedientes policiales; con el aval cómplice del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que se niega a dar los videos de las cámaras de seguridad.

Ya con la policía como victimaria directa, está el caso de Mariana y Rocío, contra quienes se montó un escandaloso y violento operativo por besarse en público; hace unos meses Mariana –detenida en aquella ocasión- fue embargada por $30.000 para hacer frente al juicio en el cual se la acusa de “resistencia a la autoridad y desacato”.

Es preciso señalar además la necesidad de unir al movimiento estudiantil con el movimiento de la diversidad: llevar a todos los colegios, terciarios y universidades el reclamo por una educación sexual, laica y científica, que enseñe no sólo a relacionarse sexualmente de una manera segura, sino a elegir y respetar las formas en las cuales cada uno desea hacerlo, y con quién; abriendo el debate a las futuras generaciones de por qué se nos impone la heteronorma, y encontrando la raíz de la homofobia en la opresión capitalista.

Es fundamental denunciar la responsabilidad del Estado en este cuadro y desenvolver un movimiento LGBT+ independiente del Estado y los partidos patronales, que posan de tolerantes de la diversidad para luego votar las leyes del ajuste, convalidar la represión a la protesta y cajonear nuestras reivindicaciones.

-Basta de crímenes de odio y travesticidios. Basta de violencia y discriminación al colectivo LGBT+

-Justicia por Diana Sacayán. Fue un travesticidio.

-Absolución para Higui, Joe y Marian Gómez.

-Justicia para Sofi.

-Separación de la Iglesia y el Estado.

-Por la implementación de la educación sexual, laica y científica.

-El Estado es Responsable.

En esta nota:

Compartir

Comentarios