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19 de agosto de 2018

Respuesta a la ministra Soledad Acuña sobre el proyecto UNICABA

Acerca de un artículo publicado en La Nacion.
Por Sebastián Copello
Vocero terciario Juan B. Justo

El pasado viernes 17 de agosto, el diario La Nación publicó un artículo de María Elena Polack titulado: “Convivirán la universidad docente y los centros de formación”. Dada la cantidad de mentiras que los funcionarios vierten en el artículo, es necesaria una respuesta punto por punto, en defensa de la formación docente.

“Después de meses de debate público y cuestionamientos desde la oposición y de los gremios docentes a la creación de la Universidad del Docente (UniCaba) y la eliminación de los centros de formación, el gobierno porteño analiza ahora una propuesta alternativa en la que convivirían ambos sistemas”, señala el artículo. Cabría agregar, para ser rigurosos, el enorme repudio de las 29 comunidades educativas de los otros tantos institutos de formación docente. Tanto docentes, estudiantes, personal no docente y autoridades se han pronunciado en contra mediante gigantescas asambleas y con diferentes medidas de lucha, como así también pronunciamientos de la mayoría de los consejos directivos de las instituciones. Este enorme rechazo que se generó en los 29 profesorados fue la fuerza motriz para que se terminen pronunciando en contra todos los bloques opositores –incluso aliados del oficialismo como la UCR y el PS–, la mayoría de los sindicatos de la ciudad y hasta la Iglesia, en pos de defender sus terciarios privados confesionales.

Pero yendo a lo fundamental, la autora resalta citas de la ministra de Educación Soledad Acuña como la siguiente: "El 30% de las cátedras de formación docente tienen cinco o seis alumnos". Falso. La ministra muestra aquí su total desconocimiento sobre los planes de estudios actuales. Ocurre que tanto en el profesorado de nivel primario como de nivel inicial, las cátedras que pertenecen a la etapa de residencia (taller 5 y taller 6) tienen como cupo máximo obligatorio seis estudiantes, con el objetivo de realizar un seguimiento agudo del proceso de cada estudiante. Lo mismo los talleres de diseño que acompañan dicha residencia. Por otra parte, resulta pérfido el simplismo de la ministra para presentar una estadística, sin tener en cuenta la diversidad de turnos, franjas horarias y ubicaciones geográficas que existen en los institutos. En tal caso, si hubiera cátedras con disponibilidad, no sería justamente por el desprestigio del nivel terciario, sino por el vaciamiento en la formación docente que el propio gobierno impulsa. La realidad es que los estudiantes eligen la carrera, pero se encuentran con la falta de un plan de becas para continuarla, con prácticas gratuitas que deben hacerse a contra turno dejando sus respectivos trabajos, etc.

"En la ciudad faltan maestros de grado", dijo Acuña. Aquí encontramos el mayor grado de hipocresía por parte de la Ministra. Omite la responsabilidad que le cabe a su gobierno (11 años en la Ciudad) de la cada vez mayor emergencia docente que arrastran las escuelas en la Ciudad y traslada el problema a que “la gente no elige la carrera docente porque no es atractiva”. La Ministra omite de manera descarada la enorme crisis educativa que vivimos y que su gobierno día a día empeora. Para Acuña no sería un gravitante de la falta de docentes que el salario de éstos, año tras año, pierde por goleada contra la inflación, que las escuelas se caigan a pedazos, etc.

Con respecto a aquello de que “convivirán la universidad docente y los centros de formación”, se pretende ocultar el verdadero contenido de la reforma. Con el afán de enfriar el enorme rechazo al proyecto que rebalsa en las comunidades y generar también divisiones dentro del movimiento de lucha, el oficialismo empezó a difundir la idea de que el nuevo proyecto que están diagramando no propone cerrar los profesorados, sino que éstos coexistirían con la UNICABA.

Frente a este punto hay que ser claros. La coexistencia implica una muerte gradual para los profesorados. ¿Un gobierno que no puede garantizar las condiciones mínimas de infraestructura de las escuelas (¡se caen los techos!), se va a hacer cargo del presupuesto de una universidad y de los profesorados? De ninguna manera. Irán trasladando la matrícula de los profesorados hacia la UNICABA, ahogándolos presupuestariamente. A su vez, el “nuevo proyecto” que prepara Horacio Rodriguez Larreta habla de organizar la “transición” de los institutos a la UNICABA. Es decir que la mentada convivencia entre la Unicaba y los profesorados no es más que una “integración progresiva” de los profesorados a la estructura de la Unicaba. Una muerte lenta y anunciada de los institutos de formación docente, que en primer lugar sufrirían un fuerte ajuste a partir de las fusiones entre institutos y su conversión en “sedes o polos”. Incluso ya diagramaron el mecanismo para llevar adelante esta “transición”. A la par de la creación de la Unicaba, buscan conformar una CONEAU de los profesorados que se llamaría “Métricas y Estándares”, que se encargaría de evaluar la matrícula de cada instituto y su “calidad”. Ese organismo no solo evaluaría sino que determinaría los cambios y políticas a seguir, destruyendo cualquier posibilidad de autonomía de los profesorados.

La jerarquización de la formación docente solo puede venir de la mano de quienes la defendemos día a día, y no de organismos internacionales como la OEI, que sólo quieren barrer con las conquistas históricas de la educación pública. Las comunidades educativas tienen una ola de demandas para mejorar la formación docente, empezando por las mejoras salariales, por obras de infraestructura y plan de becas para los estudiantes.

Las comunidades educativas de los terciarios tenemos una posición clara: exigimos el retiro del proyecto.

Llamamos a los medios a abrir un debate sobre el futuro de la formación docente donde quienes formamos parte de las comunidades podamos colocar nuestro punto de vista y plantear una salida a la enorme crisis educativa en curso.

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