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12 de febrero de 2020

Manifestación masiva de trabajadores textiles en Myanmar

La lucha en el paraíso de la superexplotación de las grandes marcas de ropa.

A principios de mes, 15.000 obreros textiles se movilizaron en Myanmar (ex Birmania) reclamando la reincorporación de 260 trabajadores que fueron despedidos por desarrollar una huelga.

La medida de fuerza había tenido lugar en la fábrica Thong Thai Textile en reclamo de un aumento salarial, el pase a planta de los trabajadores que habían completado el período de prueba de tres meses y el fin de las horas extras excesivas, entre otros puntos.

Myanmar se ha transformado en los últimos años en un extraordinario polo de la industria textil. Se estima que allí funcionan 400 fábricas con 400.000 trabajadores, mayormente mujeres, que abastecen al mercado europeo con salarios de hambre y en condiciones de superexplotación (jornadas de hasta 14 horas diarias, seis días a la semana). También está extendido el trabajo infantil. Es un cuadro que caracteriza a la industria en todo el sudeste asiático. 

Paradójicamente, la llegada de grandes marcas al país (como Nike y Adidas) tenía en parte el objetivo de lavar su imagen, cuando la vecina Bangladesh está bajo la lupa de la “opinión pública” por las cientos de muertes en el sector consecuencia de las malas condiciones laborales.

El sindicato del sector, la Federación de Trabajadores Industriales, llevó el caso de los obreros de Thong Thai Textile a un Consejo de Arbitraje que ordenó inicialmente la reincorporación de los trabajadores. Pero la patronal apeló y el Consejo limitó el reclamo de reinstalaciones a una minoría de huelguistas.

En Myanmar no está permitida la huelga en los lugares de trabajo donde no está presente un sindicato, lo que considerando las dificultades para ponerlos en pie -debido a la represión patronal- prohíbe virtualmente el derecho de huelga a casi la totalidad de la masa trabajadora. Los conflictos de los últimos años tienen que ver con un intento de organizar representaciones obreras en las fábricas.

Myanmar, que estuvo gobernada por militares durante décadas, se encuentra gobernada actualmente por la Liga Nacional de la Democracia (LND) de la premio Nobel de la Paz San Sun Kyi. Sobre su gestión pesa la infamante realidad de un reverdecer de las matanzas y torturas contra la población rohingya, minoría de origen musulmán, que ha llevado al desplazamiento de un millón de personas a la vecina Bangladesh.

¡Viva la lucha de los obreros textiles!
 

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