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11 de junio de 2019

Duque y Macri: Dos alfiles de la política de Trump

Acuerdan reforzar el militarismo en América latina

Luego de la visita de Jair Bolsonaro, Macri recibió este fin de semana a otro de los alfiles del gobierno de Trump en la región, el presidente de Colombia, Iván Duque. Los dos presidentes coincidieron en el ataque al gobierno de Nicolás Maduro y en un llamado indirecto a su destitución, así como en una escalada de la que denominan la “lucha contra el terrorismo y el narcotráfico” que encierra la militarización creciente de los dos países para enfrentar las inevitables luchas obreras y populares contra el ajuste y la pauperización.

En consonancia con la orientación de Trump, Duque tampoco se privó de manifestar su apoyo caluroso a la reelección de Macri y, al igual que sucediera con Bolsonaro, la reclamó públicamente. El presidente colombiano no se guardó el reconocimiento al argentino porque "ha sido un gran aliado de una causa justa y necesaria" respecto de Venezuela. Ambos mandatarios reiteraron su apoyo al "regreso de la democracia" en Venezuela y a la salida "del usurpador Nicolás Maduro".

Heidi en la tierra de los narcos

La llegada de Duque a la Argentina coincidió, además, con un nuevo viaje a Colombia de la gobernadora María Eugenia Vidal y su ministro de Seguridad para “instruirse” en los temas de “combate al narcotráfico, lavado de dinero y reforma policial”(Clarín 6/6).

Esto cuando las fuerzas represivas colombianas “antinarcóticos” tomadas como ejemplo por la gobernadora han asesinado a 318 dirigentes sociales entre enero del 2018 y mayo de este año y más de 500 desde que se firmara el acuerdo de “paz” con la guerrilla de las FARC, en el 2016.

Pero, además, cuando el gobierno colombiano se esmera en la defensa del cuestionado jefe del Ejército, Nicasio Martinez Esquivel -quien espera la ratificación de su ascenso por parte del Senado- a quien la Fiscalía de ese país ha comenzado a investigar bajo la acusación de asesinatos de civiles en los años de la represión abierta a la guerrilla, a lo que se suman las órdenes que impartiera ahora a las fuerzas bajo sus órdenes de que “duplicaran la cantidad de bajas y capturas”, en un llamado abierto al aniquilamiento de activistas políticos y sociales, según denunciaron altos oficiales al diario norteamericano New York Times (La Nación 19/5).

Que la campaña contra Maduro y la militarización fueron los ejes principales que fueron abordados por Macri y Duque lo demuestra que la agenda económica no tuvo la menor relevancia, más allá de algunos acuerdos puntuales que fueron suscriptos en la visita relámpago del colombiano.

La política del imperialismo es de impulso a una creciente militarización de América latina y Trump tiene especial interés por la Argentina. Una muestra de esta preocupación es que el 19 de julio llega a nuestro país la mano derecha de Trump, el canciller de los EE.UU., Mike Pompeo, para participar  de la Segunda Conferencia Ministerial contra el terrorismo, que este año tendrá sede en Buenos Aires.

Y Macri camina en el mismo sendero. Con las limitaciones que le ha puesto al gobierno la resistencia popular (2x1), la rehabilitación de las fuerzas armadas para la represión interna en nombre de “la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo” está en el programa de Macri, como antes lo estuvo en el gobierno K, con el nombramiento del represor César Milani en la jefatura del Ejército.

El último paso de Macri en este terreno lo dio en el reciente acto por el día del Ejército donde sostuvo que comenzó "una nueva etapa en la vida" del país y llamó "a dejar atrás enfrentamientos y divisiones" (Clarín 30/5).

Macri, quien mantiene a las tropas argentinas en Haití enviadas por Néstor Kircher en el 2004, es un títere del imperialismo, que dispersa bases militares por toda América Latina. Autorizó la instalación de una base norteamericana en Neuquén, que ya tiene allí su terreno comprado. El peronismo, por vía de los Urtubey y los Pichetto apoya abiertamente la intervención imperialista contra Venezuela.

El Frente de Izquierda se coloca en la primera fila en la pelea contra esta ofensiva de militarización -que abarca la intromisión contra Venezuela- para derrotar la intervención golpista, que realiza un bloqueo al pueblo de ese país, que está promoviendo una masacre social para sacarse de encima a Maduro y quedarse con una de las mayores reservas petroleras del mundo bajo la batuta de Donald Trump.

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