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15 de mayo de 2019

Polonia: documental sobre abusos sexuales en la Iglesia desata una crisis política

Publicado el sábado 11 de mayo en YouTube, el documental “No se lo digas a nadie”, sobre los casos de abuso sexual de niños y niñas dentro de la Iglesia Católica en Polonia, alcanzó en pocos días 11 millones de vistas, generando una gran conmoción y una ola masiva de pedidos de renuncia colectiva a la Iglesia polaca.

La película, de Tomasz Sekielski, rompe el silencio que había impuesto la Iglesia sobre el tema. Decenas de víctimas relatan por primera vez públicamente los abusos sufridos por sacerdotes y confrontan a sus agresores, que llegan hasta las altas cúpulas eclesiásticas. A su turno, se exponen las respuestas de los perpetradores, ofreciendo incluso plata a sus víctimas a cambio de silencio; y se revela la impunidad que rige en la Iglesia, con sacerdotes denunciados por estos crímenes a cargo de retiros religiosos para menores. El documental critica fuertemente a la Iglesia por la laxitud ante los casos y acusa al papa Juan Pablo II por ocultar el tema.

El Episcopado polaco publicó una declaración en la que afirma “tristeza” por los “errores” cometidos, a la que Sekielski respondió que “tanto los perpetradores como la jerarquía de la Iglesia tiene una total falta de empatía con las víctimas. Las declaraciones no van más allá de los lemas típicos como 'tenemos a las víctimas en nuestros corazones' o ‘estamos con ellos’, pero nada más, no sucede nada en absoluto".

La Iglesia polaca viene siendo sacudida por las denuncias de abuso sexual. Un mes antes de la difusión del documental, a fines de marzo, la Conferencia Episcopal de Polonia publicó un informe donde se recopilan 625 casos de abuso sexual entre 1990 y 2018 que implican a 382 sacerdotes –pero fue duramente criticado por las organizaciones de víctimas por abarcar una parte menor del total de abusos.

En esa ocasión el arzobispo polaco Mrek Jedraszwski criticó la política de “Tolerancia cero” frente a los abusos y comparó el reclamo de las víctimas con el nazismo. Esto cuando solamente 68 de los sacerdotes denunciados (el 17%) fueron apartados de la Iglesia, mientras que 109 fueron suspendidos momentáneamente, 31 recibieron sanciones menores y 28 fueron directamente absueltos. El resto no ha sido juzgado o se encuentra en proceso.

La impunidad que reina en la Iglesia polaca está amparada por un poder político aliado. Desde el pro-clerical y conservador partido gobernante, Ley y Justicia, señalaron que “quien alza la mano contra la Iglesia, la alza contra Polonia”, mientras que su dirigente y ex primer ministro, Jaroslaw Kaczynski, criticó que “solamente denuncie a curas y no pederastas en general” y declaró que “un pequeño número de sacerdotes, no dan el derecho de atacar a la iglesia, de ofender a los católicos”. La difusión del documental es silenciada en los medios oficialistas.

Ley y Justicia dio cuenta de la crisis abierta con el planteo de un aumento de las penas sobre abusadores de menores de 15 años –elevándolas de un máximo de 12 a 30 años de prisión–, medida punitivista con la que preserva su alianza estratégica con la Iglesia y refuerza a su vez el aparato represivo del Estado.

El carácter profundamente reaccionario de la alianza entre Ley y Justicia y la Iglesia Católica ya había quedado expuesto ante el mundo en 2016, cuando se intentó imponer una ley que hacía aún más regresiva la legislación existente sobre el aborto –la más restrictiva de la Unión Europea, solo para casos de violación y riesgo grave para la mujer–, prohibiendo completamente la práctica y estableciendo penas de hasta cinco años. La avanzada fue derrotada por una contundente huelga de mujeres, quienes volvieron a movilizarse masivamente en 2018 ante nuevas intentonas clericales en este sentido.

Con “No se lo digas a nadie”, Sekielski hace un gran aporte a la gran lucha contra el oscurantismo en Polonia.

 

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