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7 de noviembre de 2018

Adónde van los Estados Unidos

Balance de las elecciones legislativas.

Las elecciones legislativas que se llevaron a cabo ayer en los Estados Unidos han dejado un panorama político abierto. Los demócratas han recuperado el control de la Cámara de Representantes (equivalente a la Cámara de Diputados), donde sumarían 30 bancas más, superando holgadamente las 23 que necesitaban para conquistar una mayoría.

Por su parte, los republicanos mantienen la primacía en el Senado, e incluso han ampliado el número de integrantes de su bloque.

Todos los contendientes se adjudicaron la victoria, empezando por el propio Trump. Es cierto que la “ola azul” (color con que se identifica a los demócratas) no se produjo.

El magnate logró sortear el trance electoral y seguir en pie, pero los resultados distan de dotarlo de los recursos políticos necesarios en relación a la agenda y desafíos que tiene por delante.

El desenlace electoral lo deja lejos del respaldo que necesita para el afianzamiento de un régimen de poder personal de carácter bonapartista, de cara a las crisis y conflictos que deberá enfrentar en el frente interno y en el plano internacional. Entre ellos están: la crisis migratoria; el agravamiento de la guerra comercial, en primer lugar con China; la extensión del escenario bélico a escala global y el desarrollo de la bancarrota capitalista, cuyos efectos se están haciendo sentir con especial fuerza y provocando el desplome de Wall Street.

La caída de la Bolsa ha encendido las alarmas de la economía estadounidense y dan cuenta de la fragilidad de la publicitada recuperación económica de la que se venía jactando Trump.

En el curso de la campaña, el presidente norteamericano hizo hincapié en que estos comicios era un plebiscito respecto de su gestión.

En el cómputo total de votos, el New York Times está proyectando 9 puntos de diferencia a favor de la oposición. “La última vez que los demócratas lograron un triunfo similar fue en 2008, cuando Estados Unidos estaba en mitad de un colapso económico y empantanado en una guerra extremadamente impopular en Irak” (El País, 7-11).

En esta elección, se reprodujo lo ocurrido en la contienda presidencial de hace dos años: los demócratas cosecharon dos millones de votos más que los republicanos pero perdieron las elecciones.

Ello revela, por un lado, el carácter antidemocrático y distorsivo del régimen electoral estadounidense y por el otro, resalta los límites de la gestión de Trump para los dos años que le restan de mandato. Por lo pronto, la mayoría opositora en la Cámara de Representantes será un obstáculo para la aprobación de leyes que la Casa Blanca tiene en carpeta.

Ni que decir que, en el nuevo escenario, podrían activarse las investigaciones contra el magnate y hasta el pedido de juicio político, aunque es difícil que progrese porque su aprobación final está en manos del Senado. Ese resorte le sirve, también, para el nombramiento de jueces de la Corte

Realineamientos

Las elecciones han puesto de relieve la creciente descomposición de los partidos tradicionales. Así como Trump irrumpió como un “advenedizo” por derecha, en las filas del partido Republicano, lo mismo se constata en el partido Demócrata, pero hacia la izquierda. Una legión de jóvenes, mujeres y representantes de las minorías ha irrumpido en el escenario político, enfrentando al personal más conservador que viene manejando históricamente los hilos del partido. El fenómeno, que se insinuó con Sanders en2016, se ha multiplicado.

Con los resultados disponibles, el Capitolio pasa a tener al mayor número de congresistas mujeres de su historia. Esto da cuenta del lugar ganado por el movimiento de la mujer, vigorizado por la ola “Me too”, que apuntó sus cañones contra el presidente acusado de abusos por varias mujeres y que se ha caracterizado por sus comentarios misóginos.

Por primera vez, un homosexual declarado fue electo gobernador en Colorado; Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, se convirtió, con 29 años, en la mujer más joven elegida nunca en la Cámara de Representantes y la victoria de Rashida Tlaib, en Michigan, significó la llegada de la primera persona de origen musulmán al Capitolio. A esto se suma el ingreso de representantes de las minorías latinas.

Estas candidaturas han logrado despertar el entusiasmo en las filas de partido Demócrata, en particular en la nueva generación. Su postulación fue acompañada por una gran movilización y fueron capaces de contagiar el interés por concurrir a votar a quienes se habían abstenido de hacerlo dos años atrás, con la nominación de Hillary Clinton.

Así, el número de votantes fue superior al de la elección de medio término de 2014.

En la agenda de estos nuevos "outsiders" figuran reivindicaciones sociales ignoradas por el establishment demócrata, como un salario mínimo de 15 dólares, la defensa del seguro de salud y su ampliación y la supresión de las restricciones migratoria Así, quedó expuesto el abismo creciente entre la cúpula del partido Demócrata y la base popular de adherentes y votantes.

La cuestión migratoria estuvo ausente en la propaganda oficial demócrata, cuando Trump hizo del ataque a los migrantes uno de los ejes centrales de la campaña republicana. Esto no debe extrañar, si tenemos presente que Obama fue un deportador serial bajo su mandato.

Trump explotó la pusilanimidad de los demócratas pero, aun así, no pudo evitar que se produjera un vuelco en el voto. A las conquistas demócratas en el Congreso hay que sumarle nuevas gobernaciones en los estados de Michigan, Illinois, Nuevo Mexico y Kansas, que emparejan el reparto de estados en el país.

En distritos industriales, como Michigan, ello indica un desplazamiento en la clase obrera que en el 2016 votó por Trump. En Texas, un distrito con mayor peso de la población rural e históricamente republicano, se produjo una gran votación al candidato demócrata, aunque no le alcanzó para una victoria. Como lo señalaron algunos analistas, allí se coló el descontento de los ruralistas que vienen soportando una caída de los precios de la soja, como consecuencia de las represalias de China.

La política del gobierno viene provocando una creciente división en la burguesía. Un sector de ella es reacio a la guerra comercial, señalando que amenaza con provocar un dislocamiento de la economía mundial. Los aranceles vienen encareciendo los costos industriales, aumentan los precios al consumo y perjudican las exportaciones.

La guerra comercial, monetaria y financiera, agudiza la tendencia al cierre de los mercados, por parte de los países afectados por las medidas adoptadas en Washington.

Otro punto de controversia gira en torno de la inmigración, donde las restricciones chocan con la clase capitalista que usufructúa la mano de obra migrante.

Perspectivas

La política de Trump encierra contradicciones explosivas, tanto en el plano interno como internacional. El magnate apuesta a sobrevivir ahondando esta política.

Su hoja de ruta incluye un reforzamiento del Estado policial y la persecución a los inmigrantes y minorías y una acentuación de la guerra comercial, en primer lugar contra China; del militarismo y de las escaladas bélicas.

La mayoría demócrata en la Cámara de Representantes debilita estos planes, aunque ese partido defiende la gobernabilidad. Nancy Pelosi, quien será consagrada como presidente en la Cámara de Representantes, ya adelantó que el partido Demócrata se empeñará en una “cooperación” con la Casa Blanca, evitando que la sangre llegue al río.

De todos modos, la agenda en la cual Washington está empeñado plantea un escenario convulsivo y sólo puede abrirse paso a través de sacudidas políticas. Esto acicateará los choques en el seno de la burguesía y el régimen político, lo que ya se expresa en la guerra de los servicios de información y la mediática y las denuncias que pesan sobre el magnate y que, a su turno, pueden activar un impeachment.

A caballo de ello, pueden desenvolverse las tendencias a la irrupción popular, con más razón si declina la actividad económica. Este escenario es el caldo de cultivo para una polarización política y la aparición en escena de tendencias políticas independientes de los partidos del sistema.

Adónde va Estados Unidos - #FacebookLive con Marcelo Ramal y Pablo Heller

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