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29 de octubre de 2018

La bienvenida a Bolsonaro

El triunfo del fascista Jair Bolsonaro ha motivado el saludo del gobierno argentino y de otros de la región, tanto derechistas como “nacionales y populares”.

Clarín informa que Macri lo felicitó telefónicamente. El canciller Jorge Faurie, a su vez, saludó en un comunicado la “fortaleza de las instituciones democráticas brasileñas”, sin importar que hace apenas dos años hubo un golpe de Estado y que Bolsonaro reivindica abiertamente la dictadura militar, o que hace dos años dijo que “el error de la dictadura fue torturar y no matar”.

Las declaraciones regionales tuvieron en el chileno Sebastián Piñera y el uribista Iván Duque a los más entusiastas. Ambos cayeron en la impostura del saludo de la institucionalidad, abstraído de la proscripción de Lula y del clima de intimidaciones de la campaña electoral, que incluyó crímenes de odio a manos de bandas de seguidores de Bolsonaro y la amenaza por parte de su candidato a vicepresidente de disolver la corte suprema de justicia.

La hipocresía de los ‘demócratas’ queda una vez más al desnudo. El más cínico fue seguramente el secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien saludó el mensaje “de verdad y paz” de Bolsonaro.

Volviendo a nuestro país, el ministro de producción Dante Sica dio su adhesión tácita al nuevo presidente al caracterizar que su victoria posibilitará una recuperación económica de Brasil y que dicho crecimiento repercutirá en Argentina (“por cada punto que crece la economía de Brasil, la Argentina crece un cuarto de punto”, cita Clarín 29/10). Detrás de él, y como ocurrió con la gran burguesía de Brasil, las patronales locales se sumaron. “Celebramos el regreso de la institucionalidad a Brasil, da tranquilidad y es una buena señal para los inversores”, dijo el director de asuntos corporativos de Toyota, Diego Prado, a Clarín (ídem).

Pero todo está por verse. Aunque Bolsonaro prometió una “relación óptima” con nuestro país, su futuro ministro de Economía, el “chicago boy” Paulo Guedes, acaba de defenestrar al Mercosur como una “alianza ideológica” y declaró que ni éste ni el vínculo con Argentina serán “prioridad” de su gestión. El triunfo de Bolsonaro anticipa un horizonte de mayor disolución aún para el mercado común regional.

En cuanto a las declaraciones desde el lado “nacional y popular”, fueron en una línea de apaciguamiento de la bestia. Fernando Haddad, el candidato del PT, deseó éxitos al nuevo mandatario y lo llamó a respetar a la población que votó en su contra. Evo Morales expresó su “reconocimiento” al nuevo presidente. De acuerdo a la agencia Sputnik, “Morales siguió así la línea de prudencia del gobierno boliviano ante los comicios en Brasil, evitando mostrar algún favoritismo durante la campaña” (29/10). El centroizquierdismo continental se adapta al nuevo cuadro político, mientras el PT cifra sus expectativas en la lucha parlamentaria.

Los planteos fascistizantes de Bolsonaro, algunos de los cuales ya han sido recogidos en nuestro país por Bullrich y Pichetto, necesitan ser enfrentados por medio de la unión y la movilización activa de los trabajadores, las mujeres y la juventud del continente.

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