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28 de septiembre de 2018

México: protestas y dilemas a cuatro años de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa

Anuncian una “comisión de la verdad”

Una importante movilización, que según algunas estimaciones rondó las 15 mil personas, recorrió las calles de la capital mexicana este 26 al cumplirse cuatro años de la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa.

La marcha, con la consigna de Aparición con vida, fue encabezada por los familiares y contó también con la participación de estudiantes de aquel liceo rural y otras escuelas semejantes del país, de estudiantes de la Unam, y de organizaciones obreras como el sindicato de telefonistas y la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). En el caso de la Unam, hubo asambleas y ceses de actividades en los que el reclamo de justicia se unió a la lucha que están desenvolviendo actualmente contra las patotas fascistoides (“porros”) que asolan los campus universitarios. En numerosos puntos del interior se conmemoró también el aniversario, con los picos más altos de movilización en los estados de Michoacán y Chiapas, según los informes de La Jornada (27/9).

En septiembre de 2014, un contingente estudiantil de la combativa escuela rural de Ayotzinapa, ubicada en el empobrecido estado sureño de Guerrero, visitó la ciudad de Iguala como parte de un viaje de recaudación de fondos para financiar un viaje al Distrito Federal para el acto de conmemoración en el aniversario de la masacre de Tlateloco de 1968. Allí, en circunstancias confusas, fueron atacados y secuestrados en un operativo que contó con la participación activa o cómplice de una banda narco, la policía municipal, el gobierno de Iguala y posiblemente la policía federal y hasta el Ejército.

Los familiares y el movimiento estudiantil-docente emprendieron una extraordinaria lucha que instaló la consigna “Fue el Estado” y que desafió al gobierno de Enrique Peña Nieto con movilizaciones multitudinarias. Para desactivar este movimiento, el gobierno promovió la versión que circunscribía los hechos a un grupo narco que habría fusilado a los estudiantes e incinerado sus restos en un basurero ubicado en la localidad de Cocula. Pero esta versión se fue desmoronando ante las críticas de los organismos de Derechos Humanos y las evidencias de confesiones arrancadas bajo tortura. Al día de hoy, esta "verdad histórica” de la Procuraduría General de la República ha conducido a que no haya un solo condenado por los hechos. 

La comisión de López Obrador

En este cuarto aniversario, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que asume en diciembre, anunció la creación de una “comisión de la verdad” que estaría integrada por la fiscalía estatal, los familiares, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la CIDH, entre otros. Quien sería su titular, Alejandro Encinas, asegura que se reabrirá la investigación y que no descartarán ninguna línea de trabajo, incluyendo la que conduce a la responsabilidad del Ejército. La comisión de López Obrador recoge las recomendaciones de un tribunal, que llamó a la creación de dicho organismo ante los vicios de la investigación oficial.

La comisión puede elaborar un informe pero no será vinculante ni sancionatoria, con lo que queda subordinada a un papel de asistente de las investigaciones en curso. El Estado, en definitiva, se sigue investigando a sí mismo.

Aun así, el planteo de López Obrador ha sido bien recibido por los familiares. Pero no se trata de un respaldo incondicional: le han advertido que no designe como secretario de defensa a Alejandro Saavedra Hernández, quien era jefe del área militar que incluía a Iguala cuando se produjeron las desapariciones.

La movida de López Obrador es una tentativa de cooptación de un vasto movimiento popular que Peña Nieto no pudo destruir. Y apunta también a reconstruir el prestigio de una institucionalidad en ruinas.

La desaparición de los 43 es uno de los episodios más dramáticos de la barbarie en que se ha hundido México. La “guerra contra el narcotráfico”, que puso al Ejército a cumplir tareas de seguridad interior, con la anuencia y financiamiento yanqui, transformó al país en un gigantesco cementerio sin detener a los cárteles y el tráfico de drogas. Antes bien, se ha consolidado un narcoestado.

El esclarecimiento de los hechos y la justicia para los 43 exige mantener el rumbo de independencia completa y combate contra ese Estado criminal.
 

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