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20 de septiembre de 2018

Diez días que conmovieron a Costa Rica

Sigue la huelga contra el paquete de ajuste

Los trabajadores estatales superaron los diez días de huelga indefinida en Costa Rica contra el paquete de ajuste que impulsa el gobierno de Carlos Alvarado, que incluye un recorte de algunos plus salariales y un mayor peso de los impuestos al consumo. El ajuste fue saludado por el Banco Mundial, que reclama de todos modos ir más a fondo para bajar un déficit fiscal que podría alcanzar el 7% del PBI a fines de año.

La medida tiene un alto acatamiento en escuelas y hospitales e incluyó una extraordinaria movilización en San José, la capital tica, de más de 100 mil personas. También se han desarrollado piquetes en todo el país, en algunos casos con más de mil trabajadores, según reportan los diarios locales (Extra, 20/9). Entre los bloqueos se incluyen las instalaciones de la Refinería Costarricense de Petróleo (Recope). El movimiento estudiantil acompaña la lucha y se movilizó en repudio al ingreso de las fuerzas represivas en la Universidad de Costa Rica, violando la autonomía universitaria. Cabe destacar que la represión no ha podido quebrar las manifestaciones. Se trata del proceso de lucha más importante desde las protestas contra las reformas privatistas en el 2000 y contra el TLC con Estados Unidos en 2007. Se inscribe en una Centroamérica convulsionada por las protestas en Panamá contra los tarifazos y en Nicaragua contra el gobierno criminal de Daniel Ortega.

El jueves, una movilización se dirigió a la Asamblea Legislativa y repudió al ex presidente Luis Solís, que debía comparecer allí para rendir explicaciones sobre el último presupuesto. El repudio responde a un audio que se conoció en que el ex mandatario aconseja descuentos salariales y la declaración de ilegalidad de las medidas para derrotar a los huelguistas.

El gobierno de Alvarado, que no ha podido quebrar la lucha mediante el amedrentamiento y la represión, intenta hacerlo ahora a través de una “mesa de diálogo” con los gremios, bajo el patrocinio de la Iglesia Católica. La primera reunión fracasó, dado que el gobierno exige la deposición de las medidas de fuerza como condición para avanzar en las negociaciones.

“Unidad nacional” contra los trabajadores

Carlos Alvarado, quien pertenece al centroizquierdista Partido de Acción Ciudadana (PAC), encabeza un gobierno de “unidad nacional” en el que participan también referentes del partido socialcristiano (PUSC), cuyo ministro Rodolfo Piza es considerado una pieza fundamental. También se ha incorporado como socio menor de esta coalición el centroizquierdista Frente Amplio.

Alvarado apeló a esta coalición de gobierno debido a una debilidad de origen. Cuenta con apenas 10 bancas en la Asamblea Legislativa sobre un total de 57. En la primera vuelta de las elecciones realizadas este año fue derrotado en primera vuelta por el Partido Restauración Nacional, un engendro evangélico-católico que se opone a la educación sexual y las reivindicaciones de las mujeres y la comunidad LGBT, pero logró vencer en el ballotage con el respaldo del resto del arco político.

Los últimos comicios costarricenses confirmaron el proceso de erosión de los partidos tradicionales en el país centroamericano, el Partido de Liberación Nacional (PLN) y los socialcristianos, que quedaron respectivamente en el tercer y cuarto lugar de la primera vuelta.

Apoyemos la lucha de los trabajadores de Costa Rica.

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