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11 de julio de 2019

Stranger Things 3: “el enemigo está en casa”

Por Beita

Corre 1985 y es verano en Hawkins. Mike, Lucas, Will y Max se colaron en el cine del nuevo centro comercial para ver El día de los muertos, en lo que es un guiño inicial que los hermanos Duffer eligieron para contar por dónde pasará Stranger Things 3. La nueva temporada trae todos los condimentos de nostalgia ochentosa, humor, ciencia ficción, acción y terror, como ya es costumbre en esta atrapante historia del grupo de amigos. La suplantación de cuerpos y la paranoia del “enemigo rojo”, típicas de tiempos de Guerra Fría, serán la clave de estos 8 episodios de la serie éxito de Netflix, contados entre PNT (Publicidad No Tradicional) y colores resplandecientes.

Si bien la Guerra fría ha estado siempre de telón de fondo en la serie, en esta temporada cobra un rol protagónico. Fieles a cómo Hollywood nos ha contado los ‘80, los rusos no sólo son malos sino que, en su afán de ser líderes del desarrollo tecnológico, están intentando abrir el portal al otro lado, lo que implica volver a liberar a los monstruos en aquel pequeño pueblo de Indiana. Nunca estarán muy claros los motivos de los soviéticos para hacerlo, pero la idea de los agentes malvados encubiertos se instalará desde el primer capítulo, cuando Dustin intercepta un código secreto en ruso mientras intenta comunicarse con su novia, una chica mormona que conoció en el campamento de verano.

En la misma tónica se inscribe la peculiar oda al capitalismo que formulará Érica, la hermanita de Lucas que reniega del mundo ñoño del hermano y sus amigos, y que negociara ayudarlos a descubrir qué traman los soviéticos a cambio de helados gratis de por vida. La pequeña extorsionadora afirma: “¿Sabes lo que más amo de este país? El capitalismo. ¿Sabes lo que el capitalismo significa? Significa que este es un sistema de libre mercado. Significa que las personas son pagadas por sus servicios, dependiendo de cuán valiosas son sus contribuciones”. Apreciación interesante para mediados de los ´80, tiempos en que la presidencia de Ronald Reagan llevó adelante una política impositiva que entre otras cosas generó un gran déficit en la balanza de pagos y el presupuesto federal, elevando la deuda pública estadounidense de manera colosal. En parte, en esto consistió la famosa “Reaganomanía”, presentada como el modo de acabar con la crisis capitalista de aquellos años.

Enemigos internos

La idea del enemigo interno traspasará la figura del estereotipo hollywoodense sobre los soviéticos. Con una clara referencia a Invasion of the Body Snatchers (Muertos Vivos, 1956), el Desuellamentes se apropiará de los cuerpos de varios pobladores de Hawkins y los manejara en una suerte de conciencia colectiva, carente de emociones y sentimientos. Así, entre monstruos del “otro lado” en los cuerpos de los vecinos y villanos extranjeros rojos, los héroes pueblerinos deberán volver a ingeniárselas para traer nuevamente la paz y la calma a Hawkins. Síntoma de los ochenta, pero también muy de nuestros días, desde la primera temporada Stranger Things cuenta que los rivales son ajenos, que siempre están acechantes pero vienen de afuera, a perturbar y dañar el orden, mientras que la salvación está en casa.

En medio de esta trama inundada de guiños pop y referencias a Terminator, La historia sin fin, Indiana Jones y Volver al Futuro, hay algunas subtramas que vale la pena destacar. Una se desarrolla cuando Nancy y Jonathan consiguen un trabajo precario en un diario local, donde Nancy será hostigada por ser mujer, curiosa y joven.  Otra es sobre el alcalde de la ciudad, quien -además de tener un pasado “non sancto” (detallado en una discusión con Hopper)- está involucrado en el apriete a los lugareños para la venta de sus tierras a los rusos, quienes han montado un gran centro comercial que perjudicará a los pequeños comerciantes, lo cual será motivo de una protesta en las puertas de la alcaldía. Con este pasaje la serie invierte una situación típica del desarrollo capitalista -basada en que las grandes empresas se comen a las pequeñas y se barre con las clases medias- para presentarla como producto de la intrusión extranjera. En este punto, algo de cierto hay en la respuesta del maléfico alcalde: “Mis admiradores, ¿sabes por qué están ahí? Perdieron empleos por Starcourt (el centro comercial) y me señalan como responsable. Ahora bien, habla con cualquier otro vecino. Todos aman Starcourt. Trajo desarrollo económico, más empleo y unas tiendas fabulosas. Por eso dejaron de comprar en las tiendas locales. Eso no es mi culpa Jim. Es culpa del capitalismo estadounidense”.

Las heroínas y el “girl power”  

Desde la primera temporada, Stranger Things otorga un rol central a las mujeres en la resolución del conflicto. Tanto Joyce, como Nancy y sin lugar a dudas Eleven, juegan papeles centrales. Todas son acorde a los tiempos actuales: mujeres luchadoras, fuertes y empoderadas. En esta entrega, la sororidad estará muy presente en la evolución de las protagonistas y sus historias personales. También se encuentran nuevas figuras femeninas con papeles fuertes: como el de la pequeña Érica, pero también Robín -la compañera nerd de Steve en la Heladería- quien primero será reacia y luego se volcará de lleno a la aventura hasta revelar su identidad.

Luego de una segunda temporada que parecía haber agotado la historia, los hermanos Duffer encontraron nuevamente el toque para que la nostalgia y las luces de neón atrapen al público en una entretenida maratón en aquel poblado de Indiana.

 

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