fbnoscript
6 de junio de 2019

“Teatro Colón para bebés”: otro ejemplo de negocios y desigualdad social

Por Corresponsal

La dirección del ente autárquico del Teatro Colón no deja de sorprender a sus trabajadores: prácticamente todos los días se destapan negociados, producto del usufructo del primer coliseo como sala de alquiler.

Ahora, explotando una veta de carácter lúdico e infantil, el Teatro Colón lanzó “Colón para bebés”, que se repetirá los días 22, 23, 29 y 30 de junio. La “invitación” a que participen de experiencias musicales adaptadas o reducidas, divididas según niveles, tiene un costo de 800 pesos por niño, con compañía obligada de uno o dos mayores (en este último caso, con un costo adicional de $400). Es decir que se trata, no de un programa de acceso a la cultura, sino de un emprendimiento privatista.

La actividad dura 50 minutos y se desarrolla en el Salón Dorado, un clásico espacio que ya ha sido utilizado para publicidades, videoclips y agasajos, convirtiéndolo hasta en cocina multiuso para eventos. Del comercial de una conocida marca de zapatillas 10 años atrás (que, escándalo por medio, le valió el puesto a un cargo jerárquico) a la actualidad, se ha establecido y soliviantado un teatro de alquiler multiuso.

“Colón para bebés” deja en claro que, cuando se trata de negocios, los límites se flexibilizan sin problema alguno. Desde hace más de dos años los trabajadores de la casa lírica tienen prohibida la entrada con sus hijos; la entrada es custodiada celosamente por seguridad privada y se hace cumplir la nueva regla sin miramientos. Este avance de la dirección contra los trabajadores tira por la borda costumbres que llevan 50, 60 o 70 años como mínimo.

La cuestión se agrava ostensiblemente cuando no existe posibilidad alguna de acceder a guarderías materno paternal estatales en los horarios en los que los trabajadores desarrollan sus tareas. El planteo de crear una en el cuarto piso del teatro fue rechazado de cuajo por la dirección, alegando que no puede existir nada de este tipo si no es en planta baja, por cuestiones de seguridad -ello cuando los niños que asisten al Coro de Niños, o las clases de ballet, lo hacen en un 3º subsuelo. En el cuarto piso, vale señalar, hoy funcionan oficinas, cuando tendría que haber aulas del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (una institución laureada en el mundo lírico, también vaciada).

Es necesaria la organización de las y los trabajadores del Colón para lograr la creación de una guardería materno paternal, y para enfrentar la mercantilización del teatro.

En esta nota:

Compartir

Comentarios