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30 de mayo de 2019

Teatro Colón: los trabajadores y una victoria parcial

Por Corresponsal

El día martes durante el ensayo del Coro Estable de la casa operística más importante de América Latina -y luego de un pañuelazo multisectorial muy concurrido en la puerta-, las y los trabajadores de ese sector le marcaron un límite a la Dirección al no darle continuidad a los ensayos hasta que no se contrataran los refuerzos necesarios para poder desarrollar la tarea requerida. Como resultado, lograron dicha contratación. 

Es que, la ópera más importante de la temporada es nada más y nada menos que Turandot de Puccini. Ésta es una de las obras más importantes del compositor italiano y precisa una producción más numerosa, dado que la orquesta es muy densa en cuanto volumen, y los instrumentos de bronce y percusión tocan realmente fuerte, logrando climas de carácter impresionante, pero que obligan al coro a sobrepasar altos volúmenes. Resultado de ello es que se necesita de un gran  número de cantantes. En el caso del Teatro Colón y teniendo en cuenta que su sala es de 14.000 mts cúbicos de capacidad, el coro tiene que estar compuesto por 130 cantantes aproximadamente. Es decir, sumar a su número de planta permanente -en teoría 106 integrantes- unos 30 cantantes más. 

El problema del desguace y la precarización

El coro estable así como todos los sectores de esta factoría artística está siendo desmantelado desde hace más de una década. El coro, que debiera estar compuesto por 106 integrantes en sala, solo llega a cubrir 80 puestos de estas vacantes. La falta de concurso, los juicios interminables luego de que se producen los retiros –de ninguna manera puede atribuírseles a los trabajadores la responsabilidad de haber percibido la mitad del sueldo en negro- y otro tipo de problemas, diezman el orgánico. 

El conflicto y una conquista parcial

La obra que se pretende desarrollar necesita 130 cantantes, pero habiendo solo 80 en actividad, se llamó a concurso de refuerzos para cubrir temporalmente el orgánico. Como consecuencia del bajo salario, de la pésima programación artística, de la tardanza en el pago de los contratos, y de cuestiones burocráticas, solo se pudo seleccionar a 21 cantantes de los 45 que se precisa.

El reclamo de las y los trabajadores del coro surge a partir de que como resultado de estas audiciones la Dirección artística solo aprobó 7 de los 21 contratos solicitados. Es decir, menos de la mitad, alegando en todo momento falta de presupuesto. En respuesta a ello, los artistas del coro no comenzaron con el ensayo previsto y decidieron con una asamblea no continuar el ensayo si no aparecía el restante de los contratos, obligando a la dirección a llamar a una negociación donde solo aprobaron 4 más, pero el coro respondió al ofrecimiento aun con más tenacidad marcando que si no aparecían los contratos restantes se leería una carta al público advirtiendo sobre la decisión de la dirección artística de ofrecer un espectáculo sin las condiciones adecuadas. 

Sobre la tarde y mediante una breve comunicación se informó que la Dirección había cedido a la medida y había contratado el número requerido por el Coro Estable. Esto, aunque resulte parcial, debe tomarse como la primera de las conquistas que las y los trabajadores organizados podemos alcanzar. La burocracia de Sutecba contribuye al cercenamiento de nuestros derechos por encontrarse en connivencia con la patronal, como lo ha sido en el caso de la entrega de nuestra paritaria. 

El resultado de las medidas adoptadas por el Coro Estable es positivo. Muestra que la salida está del lado de los trabajadores y de sus asambleas, superando a las burocracias sindicales.

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